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El blog de Tony Sevilla

De vuelta

Hace como una hora hemos llegado a mi casa.

Hemos pasado una semana bastante agradable el la sierra y ya he recargado las baterias. Mañana tengo que ver al médico para una revisión, espero que me ecuentre lo bastante fuerte como para darme de alta.

El sábado recibimos la visita de Charo, pasamos un día bastante agradable los tres y no me hablo para nada del trabajo, es más, cuando intente preguntarle algo me dijo, con mucha delizadeza, que ha hablariamos el lunes.

Espero, a partir de mañana, retomar la costumbre de escribir todos los días.

Desde un sicón apartado en la sierra

Cada día me siento más fuerte. Rosa y yo hemos reanudados nuestras relaciones de forma algo controlada por miedo a que se me vuelvan a disminuir las defensas, pero la cosa ya va tomando color y yo me siento cada día más vigoroso.

Como es de suponer me traje trabajo a este paraíso, voy programando a ratos y cuando me siento cansado lo dejo para más tarde. Siento que algo ha cambiado después de esta enfermedad, antes me podía pasar horas programando en un estado de concentración tal que no existia el mundo exterior, ahora me canso antes, y tengo que hacer intermendios con la consiguiente ruptura de la concentración que después me cuesta mucho retomar.

Aunque aquí tambien hace un calor que espanta, como en casi todas partes, se está bien. Esta casa, antiguo cortijo reformado, aun mantiene ese frescor de las paredes de casi medio metro de grosor, su patio con su fuente que refresca el ambiente y las noches muy frescas que hacen que la casa se enfrie del calor diurno.

Aunque los padres de Rosa no se oponen a que estemos aquí otra semana, yo tengo un negocio que atender y me da cierta morrina alejarme de aquí el proximo domingo en la noche para llegar a mi casa, que a saber como estará de desordenada y que despues de tantos días cerradas parecerá un horno. Rosa me ha propuesto que me vaya a su apartamento y que llame a alguien para que limpie y ordene mi casa .... Pero yo soy muy mío.

Además tengo que organizar con Charo y Ramón todo el trabajo que han hecho ellos y planificar de nuevo todos los proyectos con mis clientes.

Nada, nada, el lunes a currar, aunque sea medio día, tengo un negocio que atender y es lo que me da de comer.

Antes de irme, agradecerle a jrcastelo y joaquin sus palabras de ánimo del otro día, y seguir agradeciendo a los que me han enviado ramos de flores a la oficina, que dice Charo que no caben allí, todos los telegramas de apoyo y la visita que tuvimos ayer de Carlos y Marisa, esos clientes a los que visité hace poco y que han conseguido, no se como (¿verdad Charo?), las indicaciones para llegar hasta aqui a verme y con los que hicimos una barbacoa improvisada que salio fenomenal.

No me quiero olvidar de Chema, el de los muebles de oficina, que vino al hospital prácticamente todos los días. Gracias Chema por tu amistad.

Ya me voy. Rosa me llama para cenar. Una gran mujer esta Rosa.

Enfermo

Antes de entrar en tema quiero agradecer a los clientes y amigos que me enviaron frases de ánimo cuando se enteraron que estaba hospitalizado. Tambien quiero agradecer particularmente los develos de mi madre y de Rosa durante mi enfermedad y también agradecer de forma muy especial a Charo y Ramón su ayuda para mantener mi negocio. GRACIAS DE TODO CORAZON A TODOS. También quiero agradecer a todos aquellos que se han interesado por mí vía e-mail y a los que ire contestando uno a uno.

Escribo esto desde la casa de campo que tiene los padres de Rosa en la sierra, por consejo médico me he trasladado aqui uno días para terminar mi recuperación ya que debido a una salmonerosis que se complicó con un estado bajo de defensas he estado enfermo casi un mes, de los cuales me he llevado una semana en el hospital por temor de los médicos a que sufriese deshidratación.

Rosa pidió a sus padres que nos permitiesen pasar unos días solos en esta casa de campo a fin de recuperarme. Rosa, para poder estar conmigo, solicitó redución de jornada y ahora ha pedido días a cuenta de vacaciones. Los padres de ella se han ido a pasar unos días a la playa con unos amigos, lo que nos ha venido muy bien.

Rosa se encargó de contratar la ADSL para aqui, que sólo había teléfono y ha sido rapidisimo, increible.

Estoy cansado.

Mañana seguire contando cosas.

Sigo vivo

Después de estar en cama desde el miércoles, atacado por no se que virus que debía venir en algo que comí según el médico, he vuelto a la oficina. Charo se ha hecho cargo de todo lo que ha podido, cancelando reuniones, organizando nuevas agendas. arreglando problemas menores.....

Ahora tengo una montaña de trabajo atrasado, he estado un par de horas esta mañana en la oficina y por la tarde no he ido, aún me siento débil como para enfrentarme a mi día a día. Charo ha estado en la oficina mañana y tarde estos días por lo que tendré que hacerle un buen regalo a parte de pagarle las horas extraordinarias.

A Rosa se le pasaron sus problemas femeninos el jueves, y ha estado conmigo desde el miércoles que se entero que estaba malo en cama. Fue ella quien se encargo de llamar al médico y a mis padres. Mi madre tambien ha estado viniendo todos los días y parece ser que ha sintonizado con Rosa y viceversa.

Mañana intentare ir temprano a la oficina, aunque creo que los medicamentos que me producen sueño. Charo dice que no me preocupe, que lo tiene todo bajo control. Bueno, empiezo a sentirme soñoliento otra vez, creo que voy a cenar y a descansar otro rato.

Martes catastrofico

Anoche no me dio tiempo a publicar el artículo, fuí a cenar a casa de mis padres y lleguén tarde y cansado. Rosa sigue con sus problemas femeninos, deben de ser bastante serios como para que el médico le haya dado la baja. Espero que se mejore, aunque esta tarde voy a ir a verla.

Hay días que pasan cosas que no te las explicas: temprano llamó un cliente para decirme que tenía un problemilla con el sistema, que había dejado de funcionar. Tuve que salir corriendo a ver que le pasaba por que no era cosa de solucionarlo por teléfono.

- ¿Qué ha pasado? - pregunté
- Que desde hace un rato el programa lanza errores en todas las terminales.
- ¿Que tipo de error?
- No se. Miralo tú - miré a ver que error era ese.
- Parece que no encuentra la base de datos - dije. - ¡Que extraño!
- ¿A que sí? - dijo el cliente.
- Voy al servidor a mirar - dije. Fui donde el servidor. Tenía montado el motor MySQL sobre Microsoft Windows NT hacía mucho tiempo. Busque la carpeta MySQL. - ¿Que ha pasado aquí? - pregunte horrorizado cuando vi que habían desaparecido gran cantidad de archivos del sistema y, por supuesto, la carpeta de MySQL.
- ¿Ocurre algo? - pregunto el cliente. No se si se hacía el inocente o lo era.
- ¿Qué va a ocurrir? Que han desaparecido muchos archivos, entre ellos el motor de datos - dije.
- Ahhh. Es que esta mañana vi un mensaje que decía que incrementase el espacio y he borrado cosas que no valían - dijo.
- ¿Cosas que no valían? ¿Como qué?
- No sé. Una carpeta que parecia un virus de esos, mi ese cú ele o no se que. Algunos archivos que ya no usabamos y cosas así.
- ¿Queeee? Te has cargado todo el sistema entero, amigo - dije - ¿Como se te ocurre hacer estas cosas sin saber los que haces?
- Yo no he borrado nada que sirva - tanía la cara de decirme eso.
- A ver. La carpeta mi ese cú ele esa que has borrado era la base de datos. ¿Seguro que sabías lo que hacías? - dije.
- ¡No jodas! Llame a un amigo que es informático en la compañía eléctrica y me dijo que podía borrarla sin problemas - mi ira aumentaba por segundos.
- Pero..... ¿Por que no me llamaste a mí? ¿No soy yo el que mantiene tu sistema? ¿No me pagais un mantenimiento mensual? ¿Cómo puedes fiarte de alguien que no conoce tu sistema y ponerte a borrar cosas por las buenas?
- Yooooo. Lo siento.
- Más lo siento yo. ¿Donde está la cinta de copia de seguridad de anoche? A ver si hay suerte y se puede restaurar, pero antes tengo que reinstalar el ene té y algunos programas.
- Aqui la tienes - me dio la cinta.
- Cruza los dedos. Esto va a tener un coste extra, ya que se sale de las atribuciones del mantenimiento.
- Ya hablaremos. Arreglalo antes, por favor. - estaba a punto de echarse a llorar.
- Vale. Dejame ir haciendo cosas.

Me llevo toda la mañana recontruir el sistema. ¿Cómo puede haber gente tan irresponsable? ¿Cómo se puede llamar a un "amigo informático" que no tiene ni idea del sistema instalado para preguntarle que se puede borrar o no? ¿Qué "amigo informático" es ese que le da carta blanca a borrar todo lo que le venga en gana sin cortarse ni un pelo? Al final le quite el perfil de administrador al cliente para que no pudiese hacer nada en el sistema, es más, dentro de esa empresa no quedaba nadie con perfil de administrador en el servidor, excepto yo.

- Esto ya esta - dije
- Gracias. ¿Cuanto me va a costar la broma?
- Una mañana de trabajo, ahora te hago el albarán.
- Bien. A ver si le puedes hacer una rebajita - le miré de reojo.
- No. En estos casos no hay rebajitas. Es una falta de responsabilidad muy grave.
- Hum.
- Que sepas que he quitado todos los permisos de administrador que había. A partir de ahora sólo yo puedo entrar como administrador en el sistema. Si necesitas algo me llamas.
- No hombre. Al menos dejame a mí como administrador.
- No. Si quieres estar como administrador tendrás que eximirme de toda responsabilidad en el sistema. No puedo correr riesgos, tus socios pueden pensar cosas que no son.
- ¿Les vas a comentar algo de este asunto?
- Yo no. Ya se lo explicaras cuando pregunten de que es esta factura. Bueno, me marcho que es hora de comer. Adios.
- Adios.

La tarde estuvo tranquila y pude programar un buen rato. Llame a mi madre y le dije que me invitaba a cenar, cosa que la alegró.

Fui a ver a Rosa que estaba a base de calmantes para suavizar el dolor que tenía y que la dejaban atontada, motivo por el que la habían dado la baja. Nos limitamos a besarnos y a abrazarnos el rato que estuve en su casa. Le dije que cenaba con mis padres, y dijo que en otras circustancias le gustaria venir a conocerlos.

Lunes negro

Aqui estoy, en casa, sentado frente al ordenador, con el enésimo botellín de cerveza. Hoy estoy triste y sólo, Rosa se ha ido a dormir a su casa y yo me he venido a dormir a la mia. Por separado después de mucho tiempo. La echo mucho de menos. He pensado en ir a tomar unas copas por ahí, pero siendo lunes sólo voy a encontrar a los desesperados que, copa tras copa, van retrasando el momento de llegar a sus casas a encontrarse con sus mujeres, a las que siguen queriendo pero no amando por que la pasión se les murio hace mucho con el correr de los tiempos.

Rosa me llamo esta tarde para decirme que estaba con problemas femeninos y que tenía muchísimas molestias, que la disculpase pero que prefería estar sóla. Respeto su decición, pero me he acostumbrado tanto a ella que me aburro en casa. La he llamado un monton de veces, siempre me dice lo mismo, que se encuentra mal y que quiere estar sóla, que es cuestión de un par de días. Además he averiguado que se pone de un humor terrible cuando esta con esos temas....

El día en la oficina ha sido tranquilo, Charo sigue haciendose cargo de muchas llamadas con problemas leves y yo avanzo a buen ritmo en el tema de programación. Para hoy tenía una cita que fue cancelada por el cliente al salir inesperadamente de viaje, le reclamaban en Alemania para no se que cosa.

Ha llamado "mi amigo" el de la ferretería, dice que vamos a meterle mano al programa dentro de una semana, si me parece bien; no se por qué, no me fío de este negocio, voy a tener que llamar al "Inspector Gadget" (es como llamo a mi amigo el de los informes) y pedirle un favorcito.

He ido a por otra cerveza. Nunca antes me había sentido así, con esta sensación de soledad y tristeza. Espero que a Rosa le duren poco los problemas femeninos, o al menos esos dolores y el mal humor. Me gustaria estar a su lado, pero es difícil si prefiere estar sola.

Va a ser mejor que deje de escribir sandeces y me vaya a la cama, así también aprovecho para dormir una noche entera.

Problemas con el blog

Vengo notando, de un tiempo a esta parte, que el acceso a ésta página es prácticamente imposible, cuando no da problemas de código PHP. También he recibido quejas por este motivo en mi dirección de correo electrónico. Quiero pensar que esto ocurre por que blogia está mejorando, dado que de otro modo tendré que trasladarme a otro sitio.

Por favor, si alguien experimenta lentitud o imposibilidad de acceso a esta página no dude en dejar un comentario a este artículo a fin de tomar una decisión.

Gracias por vuestra colaboración.

Conociendo a los padres de Rosa

Tal como estaba previsto, el sábado recibí una lección sobre la familia de Rosa. Me contó y puso en antecedentes de sus padres, hermanos, abuelos y tíos. Me ha pedido que, si bien a ella no le importa que publique detalles de nuestra vida en común, no escriba nada sobre su familia, petición que respeto totalmente.

Fuimos de compras a buscar unos regalos para sus padres, tengo la costumbre de llevar un presente a las personas que me invitan a su casa, y Rosa fue de gran ayuda para adquirir esos artículos. Terminamos el sábado en su apartamento, jugando como dos enamorados.

El domingo nos levantamos tarde, con el tiempo justo de desayunar, ducharnos, vestirnos y salir por la puerta en dirección al chalé de los padres de Rosa. Tras hora y media de camino hacia la sierra (ahora comprendo por que le gustaba a ella tirar para el monte), llegamos a una finca a la que accedimos por un camino particular. Eran las doce y media de la mañana cuando llegamos a la casa.

Los padres de Rosa nos esperaban en el recibidor de lo que a mí se me antojó más un cortijo que un chalé.

- ¡Papá, mamá! - saludó Rosa jovialmente. - ¿Qué tal estais? Este es Tony... Jose Antonio Sevilla.
- Hola hija - saludo la madre besandola en la mejilla - ¿Que tal? - me saludo tendiendome la mano. Le estreche la mano y le di un beso en la mejilla.
- Hola Rosa - saludó el padre. - Hola, Jose Antonio. ¿Que tal el viaje?
- Hola - salude. - El viaje bien, sólo que esperaba que esto estuviera más cerca. - Le estreche la mano y el apretón fué fuerte y sincero.
- Debeis estar cansados y sedientos, pasad y tomaremos algo - dijo la madre. Rosa me había avisado que es su casa, los fines de semana, tenían costumbre de tomar el aperitivo antes de comer.

Cruzamos un salón de grandes proporciones y en lo que antes debio ser el patio del cortijo ahora había una piscina con su trozo de jardín y una especie de "chiringuito" donde había una mesa con bebidas, una nevera, sillas de jardín y platos con chacina serrana al corte que se olían en el ambiente.

El padre de Rosa preguntó que tomabamos y sirvio las bebidas.

- No te dejes impresionar por la casa - me dijo. - Es un antiguo cortijo con algunas hectareas de tierra que compre hace años y lo refome para pasar aqui las temporadas estivales. La piscina y el "chiringuito" son de la epoca del anterior dueño.
- Eso estaba pensando, que esto, más que un chalé, es un cortijo - conteste.
- El anterior propietario, un famoso torero que era dueño de todas las tierras de alrededor, fue vendiendo poco a poco parcelas y al final sólo le quedaba la casa y una pequeña parte de las tierras. La compre barata.
- La casa aún mantiene algo de la extravagancia de ese torero - me dijo la madre de Rosa -. Nosotros hicimos reformas para adpatarla a nuestras comodidades sólo en una parte, en la que vivimos, el resto se conserva igual. No es que sea inhabitable, pero está deacorada con otro estilo que no es el nuestro.
- Entiendo - dije -. Es normal que cada cual, al adquirir una casa, la adapte a su forma.
- Sí - dijo la madre de Rosa. - Si quereis cambiaros y daros un baño en la piscina antes de comer....
- Venga, vamos a cambiarnos - me dijo Rosa. Fuimos a recoger nuestras bolsas de viaje al coche y después me llevó a una habitación al otro lado del patio, donde estaba todo preparado como unos vestuarios. Nos pusimos el traje de baño y regresamos a la piscina.
- Jose Antonio - me llamó la madre de Rosa - Como ya sabrás, y dada nuestra posición, hemos hecho algunas averiguaciones sobre tí. Esperamos que no te haya molestado.
- No me ha molestado en absoluto. Comprendo que unos padres como ustedes se preocupen de su hija. Y por favor, llamenme Tony.
- Gracias, Tony.
- Si me lo permiten, voy a buscar unas cosas he les he traido - me fui a donde estaban las bolsas y regresé. - Es poca cosa, pero espero que les guste - le entregue a cada uno su obsequio.
- Gracias - dijo el padre de Rosa.
- Muy agradecida - dijo la madre de Rosa. - Se nota que tienes educación.
- Mis padres se ocuparon de que así fuera - dije. - La educación abre muchas puertas por muy sencillo que pueda uno ser.
- Es cierto - dijo el padre de Rosa.

Continuamos con una agradable conversación sobre temas educativos, colegios y demás. Eran gente muy sencilla, hacían que me sintiese a gusto con ellos. Después de comer, Rosa y su madre se retiraron a hablar y el padre y yo nos quedamos sólos. Me ofrecio una copa y tomamos los dos ese whisky tan bueno que había en casa de Rosa. Después de reposar la comida me propuso un paseo por la finca y accedí. Durante este paseo hablamos de muchas cosas y, como estaba esperando, llegó el tema de mis relaciones con Rosa.

- Bueno, Tony, Rosa y tú lleváis un par de semanas saliendo y, aunque es muy pronto para decir nada, me gustaría saber que intenciones tienes. Has de saber que Rosa tuvo una mala experiencia hace unos años.
- Señor, mis intenciones son todo lo honestas que puedan ser. Se de ese incidente que le ocurrio por que ella misma me lo ha contado. Para ser sincero, ni ella ni yo nos hemos planteado esta relación en nigún sentido; puede ser que con el tiempo madure y terminemos casandonos o puede ser que la cosa no salga bien y nos separemos.
- Entiendo - dijo, serio.
- Rosa y yo somos dos personas aldultas que acaban de conocerse, estamos averiguando cosas de cada uno día a día y por el momento estamos muy ilusionados. Espero que no aparezca nada que pueda enturbiar nuestra relación.
- Espero que entiendas que su madre y yo sólo queremos lo mejor para ella.
- Entonces creo que jugamos todos en el mismo equipo, por que, señor, yo tambien quiero lo mejor para ella.
- Así sea - dijo. - Está también esa costumbre de compartir la cama....
- Mire, señor, Rosa y yo somos adultos, como le he dicho antes. Nuestras relaciones sexuales son normales.
- No me entrometo más. Espero que esteis mucho tiempo juntos y que nos visitéis de vez en cuando.
- Delo por hecho. No tengo inconveniente en visitarles, todo lo contrario, me gustaria encontrar en usted alguna afición común con la que mantener conversaciones.
- Tambien me gustara conocerte - dijo. - Ahora volvamos a ver que hacen ellas.
- De acuerdo.

Regresamos a la casa. Habían preparado café y dulces, a lo que nos sumamos alegremente. Después Rosa y yo nos bañamos en la piscina hasta terminar agotados. Mientras tanto, los padres de Rosa hablaban animadamente entre ellos.

Salimos de la piscina y se acercaba la hora de marcharnos. Me metí en el vestuario a darme una ducha y cambiarme. Cuando salí me llamó la madre de Rosa que debía seguir en la ducha.

- ¡Tony! - llamo. Me acerque a ella. - Sabes que no eres el tipo de pareja que yo deseaba para Rosa, pero he de reconocer que tienes educación y sabes estar entre la gente. Gracias por el regalo. Ya me ha contado mi marido vuestra conversación, espero que vengáis a vernos y que mantengáis una larga relación.
- Gracias, señora. No se preocupe, que vamos a visitarles tanto que nos van a pedir que no vengamos más. - dije. En ese momento se nos unio Rosa.
- Hija - dijo su madre. - He de reconocer que has elegido un buen muchacho. Espero que vuestra relación dure. Tony ha quedado conmigo en que vendreis a visitarnos de vez en cuando. Ya sabes que tenéis una habitación por si queréis pasar alguna temporada con nosotros. No me hace gracia eso de que durmais juntos estando solteros, pero por lo visto es lo que hacen los jovenes hoy en día....
- Gracias Mamá - dijo Rosa y le dio un gran beso en la mejilla.
- Lo que no haga una madre por la felicidad de su hija .....
- Bueno. Tenemos que irnos - dijo Rosa. - Mañana tenemos que madrugar para ir al trabajo.
- Id saliendo que voy a avisar a tu padre, que ya sabes que le encanta meterse en su cuarto y se olvida del mundo.

Fuimos a donde estaba el coche. Llegaron los padres de Rosa a despedirse de nosotros.

- Hasta otro día - dije.
- Conduce con cuidado - dijo el padre de Rosa. - Esa carretera es traicionera.
- Lo haré. Gracias por este día - dije a la madre de Rosa dandole un beso.
- Gracias a vosotros por venir - dijo. - Rosa, ya sabes que a partir de la semana que viene tu padre y yo nos venimos a pasar el verano aqui. Venid cuando querais y el tiempo que querais.
- Gracias mamá. Cuidaos mucho.
- Llamame cuando llegueis, sea la hora que sea. - dijo la madre.
- Lo haremos. Adios.
- Adios - dijeron los padres de Rosa a la vez cuando ya se movía el coche.

- Son muy agradables tus padres - dije.
- Si. Esperaba que nos diesen algun tipo de bonca, pero han estado muy bien.
- Yo creo que han estado donde tienen que estar. Sólo estaban preocupados a ver con quien andabas tú.
- Cierto. A veces pienso que soy injusta con ellos.
- Es normal. Los jovenes somos injustos con nuestros padres por que creemos que sabemos más que ellos.
- Sip - dijo. - Por cierto, ¿cuanto hace que no ves a los tuyos?
- Más de un mes. Mañana sin falta los llamo.

Continuamos viaje y Rosa se quedo dormida en el coche. El viaje de vuelta se me hizo eterno.

- Ya hemos llegado - dije moviendo a Rosa por el hombro para que despertase.
- ¿Eeehhh?
- Que ya estamos aquí.
- ¿Ya? Me he dormido. Lo siento. Habras venido todo el camino aburrido.
- No importa. Vamos. Recuerda llamar a tu madre.

Entramos en mi casa, subimos a la habitación, nos desnudamos y nos metimos en la cama sin cenar. Rosa llamó a su madre para decirles que habiamos llegado bien. El cansancio pudo mas que nuestra pasión y nos quedamos dormidos casi inmediatamente.

Estaba contento, la entrevista con los padres de Rosa había ido bastanten bien, me esperaba que argumentasen cosas para que nos separasemos, había llegado a imaginar que la obligaban a dejar su trabajo y la hacían regresar con ellos a la fuerza con no se que amenazas.... Había tenido miedo de perderla.... Pero está claro que hasta que no se conoce a las personas lo unico que hace uno es imaginarse cosas que no son y atribuirles poderes que no tienen. Al padre le encanto la novela de misterio que le regale que se desarrollaba en ambientes de trenes, estaciones y cocheras y la madre había quedado encantada con la pulsera de perlas cultivadas. Suerte que Rosa me ayudo a elegirlos y me indico que le gustaba a ambos de forma muy, muy personal.

El día después

Hoy ha sido un día algo caótico.

Rosa y yo nos levantamos a las siete de la mañana y seguimos nuestra rutina. Durante el café aborde el tema de la entrevista con sus padres.

- Rosa, ¿cuando tenemos que ver a tus padres? -pregunté.
- Mi madre ha dispuesto todo para que el domingo pasemos por el campo a comer. Dice que mejor en el campo por que es menos formal y estaremos más relajados.
- Ten en cuenta que me tienes que poner al día de sus gustos, manías y demás cosas.
- Mañana dedicaremos el día a eso.
- También me gustaria llevarles alguna cosa, algo que les guste y que sume puntos a mi favor.
- Eso será más difícil, pero te ayudare a buscar.
- Perfecto.

Deje a Rosa en su oficina y me fui a la mía. Charo ya estaba allí.

- Buenos días - dije al llegar. - ¿Qué tal todo en mi ausencia?
- Buenos días - dijo Charo. - Todo bajo control.
- Gracias. ¿Muchas llamadas?
- Algunas. Sobre todo de ese amigo tuyo, Ramón, que está desesperado buscándote.
- Vaya. Debe estar al coriente de todo por el blog.
- Tienes llamadas de clientes que creo que deberas resolver esta mañana.
- Voy a revisarlas y los correos electronicos tambien. Introduce este albarán en el ordenador, genera la correspondiente factura y enviasela por correo electronico a Carlos. - le entregue el albarán del viaje.
- Ahora mismo.

Estuve un rato revisando llamadas y correos hasta la hora del desayuno. No había muchas llamadas, pero si que eran importantes. Charo, por su parte, había resuelto problemas de menor importancia a algunos clientes y me había dejado anotado todo en el programa de avisos telefónicos. Nos fuimos a desayunar y a la vuelta le pedí que llamara a varios clientes a los que tenía que visitar para que concertase citas para el lunes entre las once y la una y el jueves a las mismas horas.

El movil me sonó en repetidas ocasiones. Era Ramón, espero que sepa disculparme, pero no estaba en ese momento para hablar con él. Lo cierto es que me estaba esperando una bronca por su parte y no estaba de humor.

Puestas las cosas en orden, organizadas las visitas a los clientes para la semana siguiente y llamados los que tenía que llamar, llegó la hora de la comida.

- Charo, ¿tienes plan para comer hoy? - pregunté.
- No. Me iba a casa.
- Me gustaria que te quedases a comer conmigo y hablasemos unas cosas.
- Como digas. Voy a avisar en casa que no voy.
- Gracias.

Espere a que llamase y nos fuimos a comer a un mesón de carne a la brasa que hay cerca de la oficina.

- ¿Y bien? - preguntó Charo cuando nos sentamos.
- Quiero que me digas como son los padres de Rosa. Desde tu punto de vista.
- Bueno.... - se quedó pensativa. - Son gente normal. Con algo más de dinero que el resto, pero muy normales y muy caseros. Eso sí, Rosa es su debilidad y quieren lo mejor para ella. Los hermanos mayores de Rosa se emanciparon hace años.
- Entiendo. ¿Y como llevaron lo del chaval aquel?
- Aquello fue un palo muy gordo para todos. Parecía muy buen chaval, muy correcto y educado. Los padres de Rosa se llevaron un disjusto tremendo, pensaban que había violado a Rosa y que ella no queria denunciarlo.
- Puedo certificar que no abuso de ella. Pero es posible que quisiera forzarla.
- Si. Después el tio lo intento con otras y ahora esta en tratamiento. - Eso ya lo sabia yo.
- Nos desviamos del tema.
- Cierto. Después de aquello los padres de Rosa se pusieron a la defensiva, y claro, Rosa se molesto por que siendo mayor de edad que sus padres le impidiesen tener amigos era una pasada. Así que un día dijo que se iba, se peleo con su madre y se marcho.
- Algo sabia de eso - dije.
- Despues se ha seguido viendo y llamando, no rompieron relaciones. Y ahora apareces tú. Un tio con toda la barba, que se busca la vida por su cuenta y que se acuesta con su hija. A su madre le debe haber sentado muy mal.
- ¿Y eso? Tan malo no soy.
- Su madre le tiene echado el ojo al hijo de cierto político que le daría posición y nombre a Rosa.
- Pero Rosa no quiere eso. ¿O sí?
- No, no lo quiere. Ella quiere llevar una vida tranquila, lejos de fiestas y reuniones sociales.
- Entiendo.
- Por otra parte, tanto la madre como el padre de Rosa están sorprendidos contigo.
- ¿Por?
- Has salido de la nada, como aquel que dice. Te estas haciendo a tí mismo. Eso sorprende. Ya sabes que te han investigado.
- Me lo dijo Rosa, sí. ¿Y el padre de Rosa como es?
- Es un hombre reservado. Siempre que voy a su casa esta en su estudio, con sus libros y sus maquetas de trenes. Le gustan mucho los trenes.
- ¿Son fumadores?
- Que vá. No veas la que se formo por que unos de los hermanos de Rosa se presento en casa con una chica que fumaba como un carretero - empezó a reir. - Recordarlo me da risa, pero entonces fue muy serio.
- Gracias por la información. Eres un sol.
- Gracias a tí por la comida. Y cuida a Rosa.
- Lo haré.

Mientras hablabamos terminamos de comer. Me despedí de Charo y me fui a un local tranquilo donde sentarme comodamente a tomar un whisky y reposar el solomillo que me acababa de comer. Debi quedarme dormido por que el camarero me llamaba:

- Don Antonio - decia moviendome el hombro. - Don Antonio. ¿Se encuentra usted bien?
- ¿Eh? ¡Hola! Disculpa hombre, me he quedado sopa. Son tan cómodos estos sillones.....
- ¡Que susto me ha dado! De pronto veo que se cae hacia un lado y se queda así en esa postura....
- Lo siento. El solomillo, el vinito de la comida, el whisky y la tranquilidad de este sitio y me quede sopa.
- ¡Bueno! ¡Menos mal que no le ha pasado nada! ¡Ya me veia en comisaria prestando declaración!
- No sea cenizo, ¡hombre! Ponme un cafelito solo a ver si espabilo. ¿Qué hora es?
- Deben ser las seis o por ahí.
- ¡¡¡Madre mia!!! Pues si que me he dado una buena siesta.
- Su café. Y a mí un susto de muerte.

Tome el café y subí a la oficina. Tenía la cabeza un poco espesa. Llame a Rosa para quedar luego y me dijo que se venía en el autobús. Mejor, después del numerito del otro día no me apetecía mucho aparecer por el bar de siempre. En esto llegó Ramón.

- Hola, sinvergüenza - me saludo. - Si no leo el blog te casas y ni me entero.
- Hola - salude lacónico. - No estoy para monsergas.
- Bueno, yo sólo quería advertirte que andes con piés de plomo en lo de Rosa y sus padres.
- Voy con toda la cautela que puedo. Ya sabes que soy un tio cuidadoso en todo.
- Pues por lo que escribes en el blog más bien pareces un enamorao desenfrenao.
- Eso también - admití. - Pero la cabeza en mi sitio. Aunque esta tarde me duele horrores.
- Ja. Hablando del blog. Cortate un poquito, colega, que en vez de un blog de un informático parece el diario de una pareja voyeur de esas. - Estallamos en carcajadas.
- Hay que ver que cosas se te ocurren. ¡¡¡El blog de una pareja voyeur!!! - seguía riendome sin parar.
- Sólo falta que publiques las fotos esas que dices que os estais haciendo - dijo recobrando la compostura.
- No. Las fotos no se publicarán nunca. Podemos contar algunas intimidades algo fuera de tono, pero las fotos son cosa muy particular nuestra. - dije serenándose.
- Bueno. Sólo quería prevenirte.
- Sí, papá - dije.
- Eso espero. Las relaciones de pareja son una cosa muy bonita y muy seria para convertirla en una fivolidad de internet.
- Bueno. El blog es mío y publico lo que quiero ¿no?
- Totalmente de acuerdo. Sólo que no me gustaria que te saliese todo mal.
- Me gustaria saber cuanta gente de la que me lee quiere que siga contando de mi vida con Rosa o prefieren sólo que publique anecdotas con los clientes.
- Tony, no debes presentar tu blog como algo para la gente, lo tienes que presentar como algo para tí.
- Entonces estoy haciendo lo que quiero hacer y mientras Rosa no me diga lo contrario seguiré contando nuestras cosas.
- Perfecto entonces.

Entre tanto llegó Rosa.

- Hola - saludo desde la puerta. Entro y me beso.
- Hola, este es Ramón, un gran amigo.
- Hola Rosa. Ganas tenía de conocerte - dijo Ramón.
- Hola Ramón - le dio un beso en cada mejilla. - También quería conocerte. ¿Que tal tu catarro?
- Bien. Ya voy mejor, pero he estado unos días bastante fastidiado. ¿Y tu pequeño problema de orina?
- Curado del todo. Era molestísimo.
- Debe serlo. No soy capaz de imaginar una cosa así.
- Bueno, chicos, ¿vamos a tomar algo? - dije.
- Yo no puedo. Tengo que hacer unos recados. Rosa, un placer conocerte. A ver si otro día hablamos con más calma - dijo Ramón. - Me marcho. Hasta luego, Tony, cuidate.
- Cuidate tú también, ¡¡¡abuelo!!! - le dije.
- Adios, Ramón, hasta una ocasión mejor - dijo Rosa y volvio plantarle dos besos en las mejillas. Ramón se marcho.

- ¿Que tal? - preguntó Rosa.
- Tengo un dolor de cabeza espantoso - dije.
- Vamonos a casa. Alli te tomas algún analgésico. ¿Que tal con Ramón? Parecia que discutiais cuando llegue - le conté lo del blog. - Bueno, por mí no hay inconveniente que sigas publicando nuestras cosas, ya lo sabes.
- Lo sé. Y hasta ahora me gusta hacerlo. Si un día quieres que lo cortemos me lo dices y se hace.
- Deja que el futuro se acerque a tí, no intentes salir a buscarlo - dijo Rosa.
- No soy de esos, por eso tengo negocio propio. Voy en busca de mi futuro.
- ¿Y que tal la comida con Charo? ¿Bien?
- Perfectamente. ¿Ya te lo ha contado? - sería tonto si pensase que no había sido así.
- Sí. Me dijo que querias saber como eran mis padres desde su punto de vista. Me parece bien. Otra en mi caso igual te forma una escena.
- ¿No te molesta? ¿Ni un poquito? Estaba temiendo que saliese la conversación.
- Algo sí me molesta, es como si no tuvieses confianza en mí, pero por otro lado, mi punto de vista respecto de mis padres es algo demasiado parcial para que te pudieses hacer una idea de ellos. Mañana te contare cosas de la familia para que no te pille en fuera de juego.
- Gracias. Y sabes que tengo plena confianza en tí.
- Gracias. ¿Nos vamos?
- Nos vamos.

Cerre la oficina y nos fuimos a su casa. Cenamos, vimos una pelicula de humor que había alquilado para mí y después nos fuimos a la cama a jugar un rato antes de dormir.

NOTA:
Para los que se preguntan como hago para escribir el blog, normalmente busco un hueco antes de dormirnos y otras veces espero a que Rosa se quede dormida. Buenas noches a todos, ahora son las 23:54 en el relój del PC.

Regreso

Después de haber apagado el despertador de viaje a las siete y la alarma del móvil a las nueve, no conseguí despejarme y levantarme hasta las diez menos cuarto; mi cuerpo reclamaba descanso. Me di una ducha rápida, recogí mis cosas y dejé la habitación. Cuando estaba cerrando la cuenta en recepción me acordé del regalito, así que pregunte al conserje que me indico una joyería cercana, una tienda de perfumes y otra tienda que se llamaba algo así como todo para ella. Me decidí por la joyería, siempre me gusto regalar cosas de cierta belleza.

En la joyería le plantee el problema a la chica que atendía, contandole que era un regalo para mi chica con la que llevaba saliendo poco tiempo pero que se me había metido muy dentro. Al final, después de enseñarme varias cosas, elegí una que satisfacía mi exigencia y que además, estaba seguro, le iba a gustar; de favor me hicieron una grabación en media hora.

Ya estaba dispuesto para el viaje. Eran las doce de la mañana. Me meti en el coche y me puse en carretera. Sobre las dos pare a comer y llame a Rosa para decirle que no se alarmase, que me había levantado tarde y que estaba en camino, que la recogeria en su trabajo a las siete y media como era costumbre. Le hizo ilusión que la llamase y que la fuese a recoger.

Tire directamente para mi casa sin ni siquiera pasar por la oficina, a eso de las seis. Tiempo justo de ducharme e ir a buscar a Rosa. Llegue al bar poco antes de las siete y media y pedi una cerveza mientras esperaba a Rosa.

- Hooolaaaaa - saludo Rosa al verme. Cruzó el bar a la carrera y se me tiró, literalmente, encima. Me comio a besos y vi que se le saltaban las lágimas. - No sabes cuanto te he echado de menos - siguio besandome.
- Hola - pude decir por fin. - Contente un poquito que estamos dando el numerito. Yo también te he echado de menos, pero sólo he estado fuera una noche, ¿qué pasará cuando me tenga que ir más tiempo?
- No me importa dar el numerito. Y no hablemos ahora de eso de irte fuera más de una noche, porfa. Estoy muy contenta de verte.
- Y yo tí. ¿Que tomas? ¿Cerveza?
- Si, por favor - dijo. Lanzó un suspiro que me asustó.
- ¿Te pasa algo?
- No. Suspiraba. - dijo - ¿Me has traido algún regalito?
- Toma - le di el paquetito.
- ¿Qué es? - pregunto.
- Abrelo.

Abrio el paquete con toda parsimonia, quitando el papel celo con todo cuidado para que no se estropease el envoltorio. En ese momento me recordó a una niña ilusionada. Terminó de abrirlo. Abrió el estuche.

- ¡OH! - dijo, con tanta fuerza que todos los que estaban en el bar se volvieron a mirar. - Es precioso - mantenía el sencillo colgante en alto sujeto por la cadena. Era una pieza de oro con dos corazones entrelazados y con nuestras iniciales y la fecha de nuestra primera noche juntos grabada por detrás. - Es precioso - repitió y se lo puso. Se me acercó y me planto un besazo en los labios que casi hacía daño. ¡Que ímpetu!
- ¿De verdad te gusta? - pregunte con miedo.
- Es precioso - repetió. - Si quieres que te diga la verdad no esperaba una cosa así - volvió a besarme.

Levante la mirada y toda le gente del bar seguía pendiente de nosotros. De pronto alguien se puso a aplaudir y los demás se le unieron. Madre mía que bochornazo. Cuando se calmaron di las gracias en voz alta y nos fuimos del bar. Rosa parecía estar en otro mundo.

Nos metimos en el coche, Rosa no hacía más que mirar el colgante una y otra vez y decir en voz baja "es precioso". Puse en marcha el coche y conduje despacio un rato.

- ¿Donde te apetece ir? - pregunté.
- Donde quieras. ¿Vamos a tu casa?
- Habrá que recoger tus cosas antes ¿no?
- Sí - contestaba de forma mecánica, como si estuviese en otro mundo. Detuve el coche en un hueco y le pase la palma de la mano por delante de la cara arriba y abajo varias veces...
- Hola - dije. - Estaaaamos aaaquiiii. Vueeeelveeee.
- ¿Eh? ¿Ah? ¡Ah! Sí. Perdona. Estaba en otras cosas.
- No hace falta que lo digas, no.
- Me ha gustado mucho el cogante. Gracias.
- Un placer.
- Venga, no te entretengas, vamos a recoger mis cosas y nos vamos a tu casa. Ya han pasado los tres días.
- ¿Tres días? - ni idea de que me hablaba.
- La doctora, los tres días de celibato - me dijo.
- Perdona, me he quedado tan pasmao con tu reacción por lo del colgante que ni me acordaba.
- Te voy a hacer una cena que riase el del restaurante ese de ayer. Y después te voy a dar un achuchón que verás - dijo. Yo no recordaba haberle contado nada del tema del restaurante....
- ¿Al final conseguiste leer el blog ese que escribo? - pregunté.
- Claro. No me pierdo ni un día, y atrevete a contar algo que no sea cierto, ¿eh?
- Ni de lejos. ¿No te molesta entonces que cuente nuestras cosas ahí?
- No. Me gusta y da morbo. Jejeje.

Llegamos a su casa. Subio en un momento a por sus cosas y lo que fuese a preparar de cena y nos fuimos a la mía.

- Por favor, esta noche no hablemos de mis padres ni de nada de eso. No la estropeemos - me dijo al llegar.
- Como quieras - entramos en casa. Subio directamente arriba y me llamo. Subí. Se estaba desnudando.
- Desnudate - me dijo. Obedeci. Me llevo al baño. Nos metimos en la ducha. Me di cuenta que le gustaba eso de ducharnos juntos (y a mí también).

Después de ducharnos bajamos a cenar desnudos. Preparó una cena fría a base de pimientos asados, filetes de melva en conserva y ensalada de patatas. Estaba delicioso.

- ¿Te gusta ir denuda por la casa? - pregunté.
- Cuando estoy contigo sí. He visto como me miras cuando estoy desnuda y no quiero privarte ese placer - dijo.
- Gracias. Lo cierto es que eres preciosa.
- ¿No te parezco gordita?
- Ni de lejos. Estas muy bien. Más delgada no me gustarias.
- Gracias. Pero no voy desnuda del todo, mira - señalaba el colgante que le acababa de regalar. Rió. Reímos.

Terminamos de cenar y nos fuimos a la cama. Fue como aquella primera noche en esa misma cama, pero esta vez sin problemas de sangre por perdida de virginidad. Lo pasamos estupendamente. Dentro de mí empezaba a formarse un sentimiento desconocido antes, cuando estaba con aquellas mujeres de fin de semana con las que sólo compartía sexo. Con Rosa empezaba a compartir algo más, empezaba a sentir que formaba parte de mi vida y que llevabamos saliendo mucho tiempo y no dos semanas. Tenía como un nudo en la garganta que no podía explicar que era. Lo nuestro era algo más que sexo....

HOLA, BLOG O COMO TE LLAMES, SOY ROSA Y QUIERO QUE SEPAS QUE ESTOY LOCAMENTE ENAMORADA DE TONY. Ahora nos vamos a seguir con lo nuestro y a hacernos una fotitos pincantitas. Chao.

De viaje

Me levante a las cuatro de la madrugada. Estaba en el baño afeitándome cuando apareció Rosa:

- Buenos días. ¿Preparo café?- preguntó.
- Buenos días. Sí, por favor. - se marcho a la cocina. Volvio casi enseguida. Se quito la ropa interior.
- Deja que me duche contigo, porfa - dijo.
- Vale. - nos metimos en la ducha. Me froto con la esponja suavemente, con mimo. Después hice lo mismo con ella. Cuando salimos de la ducha nos secamos, y desnudos nos fuimos a tomar el café.
- ¿Vas a conducir con cuidado? - preguntó.
- Sí. No te preocupes - estabamos tan disjustados por la separación que no nos salían las palabras. Me fui a vestir y ella se vino tras de mí, en silencio. Estaba a punto de salir por la puerta y se enganchó a mi cuello.
- Te voy a echar de menos - dijo. - Ve con cuidado, que hay mucho loco suelto.
- Ire con cuidado - le di un beso - Ponte algo que te va a coger frío, la mañana esta fresca.
- Buen viaje - me besó - Llamame.
- Lo haré - dije, y abriendo la puerta me marche.

Cogi el coche y me puse en camino. Eran las cinco menos cuarto. A las siete y media me pare a repostar, estirar las piernas y tomar un café en un area de servicio de la autovía. Llame a Rosa.

- Hola - saludo al descolgar
- Hola - conteste. - He parado a repostar y tomar un café y decidi llamarte. ¿Cómo estas?
- Solita, pero bien. - dijo - ¿Me llamaras cuando llegues a destino?
- Si.
- Traeme un regalito - dijo. ¡Vaya compromiso! ¡Ni idea de que le gustaba, a parte de cocinar!
- ¿Como qué? - pregunté
- No sé. Algo, lo que se te ocurra, que sea bonito.
- Vale. Vere que encuentro. Voy a seguir viaje.
- Vale. Un beso. Conduce con cuidado.
- Un beso. Hasta luego.
- Hasta luego.

Continue viaje. No tenia ni idea de que regalarle, la verdad, había dicho "lo que se te ocurra, que sea bonito", ¡joder! ¿Qué podrá ser? Tendre que buscar alguna tienda especializada o preguntar en el hotel. Llegue a mi destino a las diez y media, los equipos habían llegado ya y Carlos había ordenado que los desembalasen y los pusiesen donde los antiguos para ganar tiempo. Antes de bajar del coche llame a Rosa para decirle que había llegado bien, no me dio tiempo a más:

- Hola - saludo Carlos - He dispuesto todo para que te pongas a trabajar de inmediato. ¿Te parece?
- Hombre..... Antes me gustaría desayunar algo.
- Por supuesto, pedona, tengo tanto agobio que ni he pensado que vendrías del tirón sin desayunar. Perdona, hombre. Vamos, te invito a lo que quieras. - Así era Carlos, impulsivo y generoso.

Fuimos a desayunar a una cafeteria cercana donde hacían churros, me pirro por los churros, así que eso fue lo que desayune, una ración y media de churros que después me estarían pidiendo agua toda la mañana. Regresamos a la empresa de Carlos y me puse a preparar los equipos, de suerte que tenía un CD máster y sólo había que remasterizar los discos duros. Era menos pesado que reinstalar sistema opertativo y todas las aplicaciones, pero tardaba un buen rato en hacerlo. Después había que configurar los parámetros locales de la maquina, pero eso era más sencillo.

Mientras aquello remasterizaba, Carlos y yo hablamos de unas renovaciones de equipos que quería hacer durante el verano que es cuando le decae el público, sobre todo equipos que tenían el mismo tiempo que los que acababan de averiarse. También hablamos de reciclar los equipos viejos y ver si se le podían ofrecer a los empleados por el coste de las reparaciones, a lo que conteste que había que ver equipo por equipo para calcular los costes.

Terminó de remasterizar el primero y dejamos el segundo trabajando mientras fuimos a comer. Carlos me llevo a un resturante que si bien no era muy lujoso, la comida era fenomenal y el trato excelente. Invitó él, por mucho que quise hacerlo yo y le asegurase que no lo incluiría en dietas.

Regresamos a la oficina, configuré los parámetros de la primera máquina mientras la segunda terminaba. Una vez reconfiguradas las dos y en marcha casi hacen una fiesta en la oficina los empleados.

Como había terminado prepare el albaran de servicios para Carlos y se lo dí. Con esta empresa nunca tenía problemas, en cuanto le pasase la factura por correo electronico ordenaban la transferencia. Calos me indicó donde estaba el hotel, no era el de otras ocasiones, era algo mejor y tenía conexión a internet en las habitaciones. Después de quedar que me recogia a las nueve para ir a cenar, me fui al hotel a ducharme y descansar un poco, eran las siete de la tarde.

Llame a Rosa despues de darme una ducha.

- Hola - salude jovialmente.
- Hola - dijo ella. ¿Estaba llorando?
- ¿Que te ocurre? - pregunté.
- Nada, no pasa nada. - seguia llorando.
- Cuentamelo, te sentirás mejor.
- Me ha llamado mi madre. Ya sabe que salimos juntos y que también dormimos juntos muchas veces - ¡joder!
- ¡Vaya por Dios! ¿Y cómo se ha enterado? ¿Quien puede haberle dicho nada? - iluso de mí.
- Tu no eres el único que investiga a la gente. - dijo. Me lo tenía merecido por capullo.
- ¿Tu madre te investiga a tí?
- Y a tí.
- Bueno, ¿y que dice de lo nuestro?
- Nada bueno. Pero mejor contigo que con cualquier pelagatos, me ha dicho.
- Bueno. Al menos me tiene en un nivel más alto que el de los pelagatos.
- No me hagas reir. Estoy muy triste.
- Venga. Estas cosas hay que tomarselas con cierta tranquilidad.
- Si. Pero hemos vuelto a discutir y a decirnos cosas demasiado fuertes.
- Eso pasa con los padres y los hijos que se quieren. No te preocupes que ya se calmara todo.
- Quieren conocerte. - ¡Toma ya! ¡Directo a donde más duele! ¡Aaaayyyy!
- No hay problemas. Dentro de unos meses quedamos en algún sitio y me los presentas. - a ver como salgo de esta....
- Quieren conocerte ya. Este fin de semana.
- Rosa, que aún no hace dos semanas que salimos. Es muy precipitado ¿no crees?
- Es lo que le he dicho, pero son así. O vamos a verlos o nos buscan. - joder con los papás de la nena. ¿En que lio me he metido yo?
- Mañana cuando llegue lo hablamos con tranquilidad ¿te parece?
- Bueno - había dejado de llorar.
- Ahora lo que tienes que hacer es serenarte un poco. Yo voy a ir a cenar con el dueño de esta empresa, cuando vuelva te llamo. ¿Te parece bien?
- Bueno. Voy a llamar a Charo para que esté un rato conmigo.
- Perfecto.
- No te olvides de llamarme sea la hora que sea. Te echo de menos y más con este dijusto.
- No me olvido. Un beso.
- Un beso. Hasta luego.

Pues vaya problemón, los papis querían conocerme. Pues estamos buenos ("¡y yo con estos pelos!" como dijo aquel/la). Tengo que pensar mucho sobre este asunto, sopesar pros y contras. ¿Y que será lo siguiente? ¿Qué quieran conocer a mis padres? ¡¡¡Buff!!! No tengo intención de oir la marcha nupcial hasta dentro de algunos años, la verdad.

A las nueve y media sono el telefono de la habitación, era el conserje avisando que me esperaban en el bar. Baje al bar y allí estaban Carlos y Marisa, su mujer, esperandome.

- Hola - salude cuando llegue a su lado. - Marisa, ¡cuanto tiempo! ¡Estas preciosa!
- Hola Tony - dijo Marisa. - Siempre tan adulador.
- ¿Una copa? - ofrecio Carlos.
- Una cerveza. - dije. Carlos pidio al camarero.
- ¿Y qué es de tu vida? - me preguntó Marisa - ¿Alguna novia? - ¿Se me veia en la cara o qué?
- Vamos mejorando - dije. - El negocio prospera, acabo de contratar a una secretaria-administrativo-ayudante que es todo un lujo y vale su peso en oro y desde hace una semana larga salgo con una chica que me tiene "encandilao".
- A ver, a ver, que los grandes hombres siempre necesitan una gran mujer detras ¿o no, Carlos? - nos reimos los tres.
- Gracias por lo de gran hombre - dije.
- ¿Vamos a cenar? He reservado en un restaurante-marisqueria que te vas a quedar de piedra - dijo Carlos. - A Marisa le encanta el sitio.
- Pues nada, nada, a por esos mariscos, que Marisa tiene muy buen gusto para estas cosas. - dije.
- Gracias, Tony. Me vas a sacar los colores - dijo Marisa. Volvimos a reir los tres.

Nos fuimos a cenar. El restaurante era exquisito, el marisco de primera, los camareros atentísimos; pero yo lo estaba pasando fatal para mantener la cortesía y las bormas con Carlos y Marisa, no podía dejar de pensar en Rosa y en el requerimiento de sus padres de que fuesemos a verlos el fin de semana. Mantuve el tipo como pude hasta que nos despedimos en el bar del hotel poco antes de las once de la noche después de tomarnos un par de whiskys cada uno, que con el vino de la cena me estaba dando un bajón enorme.

Llegue a la habitación, me tire encima de la cama vestido y llame a Rosa.

- Digame - dijo la voz de Charo.
- Hola, soy Tony. ¿Esta Rosa?
- Está dormida. ¿La despierto? Ha tenido un disjustazo tremendo y me da cosa despertarla.
- Lo sé. Hemos hablado antes. Antes que la despiertes, ¿que crees que debemos hacer? Es una decisión difícil. Llevamos poco tiempo saliendo.
- Creo - dijo Charo - que lo mejor sera pasar el mal trago cuanto antes. Los padres de Rosa no comen novios ni nada de eso, sólo se preocupan por el bienestar de su hija y si quieren conocerte, pues adelante, no tienes nada que ocultar.
- Tienes razón en eso. Va a ser mejor conocerlos y que me conozcan.
- Ya se lo he dicho a ella también. Así que vosotros vereis lo que haceis. Te la paso que se ha despertado ella solita.
- Hola - se oyó la voz de Rosa desde las profundidades del sueño.
- Hola. ¿Que tal estás?
- Después de una tila doble y hablar contigo y con Charo estoy más tranquila. ¿Y tu?
- Algo liadillo. Me ha costado horrores mantener la cortesia con mi cliente y su esposa. Pero en eso que dice Charo tiene toda la razón. Nosotros no tenemos nada que ocultar, asi que este fin de semana vamos a ver a tus padres y listo el pollo ¿te parece?
- Será lo mejor.
- Disculpa que no siga hablando, pero estoy molido y mañana tengo que volver. Un beso y tranquila, ¿vale?
- Un beso. Conduce con cuidado. Charo te manda también un beso. Te echo de menos.
- Y yo a tí. Hasta mañana.

Colgamos. Me desvestí, escribí esto y me meti en la cama. Esto del internet en los hoteles es la leche. Buenas noches.

Martes, 24 de mayo

Llegue a la oficina casi a la vez que Charo después de dejar a Rosa en su trabajo.

- Buenos días - me dijo Charo
- Hola - contesté - ¿Que tal la comida ayer?
- Jejeje. Bien, bien. Le conte a Rosa sobre mi primer día.
- No comentamos nada. Ayer me conto cosas de su vida - ¿picará el anzuelo y me ampliará la información?
- Eso está bien. Lo mejor para dos enamorados es no tener secretos ¿no crees? - no picó, no.
- Si. Vamos al curro.
- Termino en un momento de poner en limpio el proyecto y te lo paso para que le des el visto bueno.
- Perfecto. Por cierto, no estoy para nadie esta mañana, quiero terminar algunas cositas.
- Entendido.

Nos pusimos cada cual a su tarea, yo con mis programas y ella con el presupuesto y una pila de albaranes y facturas que yo había clasificado la semana anterior pero que aún no estaban registradas.

Charo atendió al teléfono con la profesionalidad que le caracterizaba, filtrando las llamadas y ayudando en lo que podía a algunos que tenían atascos en la impresora, falta de toner o cualquier otra "avería" sencilla. Recogió varias llamadas que me dejó registrada en el programa de avisos telefónicos y después de desayunar hice las llamadas que eran realmente urgentes, para volver a decirle a Charo que seguía programando y no quería llamadas.

A la una de la tarde llame a Ramón que me había dejado un mensaje de que estaba hecho polvo con un catarro enorme y que no podría venir a conocer a Rosa; menos mal por que me había olvidado de comentarselo a ella. También llame a Rosa.

- Hola - dijo ella al otro lado de la linea.
- Hola. Soy Tony. ¿Que tal esas molestias?
- Se van cortando y empiezo a controlar un poquito. Es incomodísimo, tienes que salir corriendo y dejar a la gente con la palabra en la boca.
- Imagino. ¿Que vas a hacer a la tarde? ¿Te recojo? ¿Te vienes para aquí?
- Mejor me recojes ¿no? No sea que me entren ganas de orinar el el autobús y haga un estropicio.
- Jajaja. Ya me gustaria verlo - bromee - Venga. Te recojo sobre las siete y media donde siempre.
- Vale. Hasta luego.
- Adios.

Colgue el teléfono y tenia en la pantalla el mensaje de Charo diciendome que el proyecto estaba listo para revisión. Abri el archivo y le di un vistazo rápido; esta chica vale su peso en oro dos o tres veces, está perfectamente redactado.

- Muy bien, Charo. Imprime una copia del proyecto para que la pueda leer esta tarde. No me gusta leer en la pantalla textos muy largos.
- Cracias. - dijo. - Enseguida saco un borrador por impresora.
- Vale. Cuando termines puedes marcharte a comer, debe ser ya la hora. - le dije.
- Espero que salga de la impresora y me marcho, si no te importa.
- Como gustes.

Se marchó Charo después de imprimirse el documento y a las dos me fui yo a casa. Comi y me sente en el sillón. Tenía no se qué sensación de soledad, antes nunca me había pasado eso, llegaba comía y me ponia a oir las noticias o el canal clásico hasta que volvía a la oficina. Ahora echaba de menos la compañía de Rosa. Pensando estas cosas me di cuenta que no sabía el día de su cumpleaños, si le gustaban las flores, los libros.... Tenía que seguir averiguando cositas de ella, cosas que nunca antes me preocuparon en una relación con otras mujeres. Estando en estos pensamientos rechacé la descabellada idea de investigarla, de momento me conformaba con lo que me había contado. Seguía pensando y estaba sopesando los pros y los contras de irnos a vivir a su casa o a la mía; eso representaba muchos cambios para dos personas que vivían solos desde hacia tiempo, cambio de costumbres, aceptar las del otro, ....; "será mejor dejarlo para más adelante, aunque en estos momentos es una incomodidad andar con ropa para aquí y ropa para allí". Cogí mi bolsa de viaje y metí en ella lo necesario para pasar dos noches fuera de casa, más vale prevenir.

Llegue a la oficina a las cinco y media. Lei el proyecto, comprobé fechas, importes y el resto de las cosas y le di el visto bueno. Se lo deje en la mesa a Charo con instrucciones para enviarlo al cliente. Seguí con mis cosas de programación, al rato sono el fijo.

- Buenas tardes - dije.
- Hola. Buenas tardes. ¿Jose Antonio? - pregunto una voz. Sólo hay un cliente que me llama así y está a 500 kilómetros.
- Hola, Carlos, ¿como van las cosas?
- Va todo bien, sólo que necesito que vengas urgentemente.
- ¿Que ocurre? - cuando Carlos decía que fuese es que el problema era grave.
- Hay dos equipos parados. Voy a tener que cambiarlos, son los más viejos.
- ¿Son los que estan en atención al cliente? - me daba mala espina.
- Si. Ya sabes, hay tres y hoy han dejado de funcionar dos. No se puede trabajar así.
- Comprendo. Voy a llamar a mi mayorista a ver si puede tenerte dos equipos nuevos allí mañana. Si es así tiro para allá de madrugada.
- Has las gestiones, por favor. Llevamos 5 reclamaciones en lo que va de día.
- Te llamo en un rato.

Llame a Nino. No había problema, los equipos salían para donde el cliente esta misma tarde por SEUR 10. Acto seguido llamé a Carlos y le dije dije lo que había, se puso contentísimo. Yo intentaria llegar para las diez de la mañana, también.

Eran las siete y veinte. Recogí la oficina y me fui a buscar a Rosa.

- Hola - salude cuando llegue.
- Hola ¿Que tal todo?
- Bien. Pero mañana tengo que salir de viaje de madrugada. Necesito localizar a Charo para darle llaves de la oficina e instrucciones para mañana.
- ¿Vas muy lejos?
- A quinientos kilómetros. Dormire fuera mañana noche.
- Mucha tela ¿no?
- Sí. Es un cliente que me salio de rebote. Se le han roto dos equipos de atención al cliente y hay que renovarlos.
- Vaya. - dijo. Se le notaba disjusto en la voz.
- ¿Que te pasa? ¿No te hace gracia que me vaya?
- No. Es que... me he acostumbrado a tí y te echo de menos a todas horas. Más si te vas lejos.
- Venga, no es para tanto. El jueves estoy de vuelta a medio día.
- Bueno - dijo haciendo una mueca de tristeza con la cara. - Llamemos a Charo. - La llamó. - ¿Charo? Soy Rosa. ¿Donde estas ahora? No, no me he peleado con Tony, no seas tonta. Es que Tony se va de viaje y quiere darte las llaves de la oficina y decirte algunas cosas. Vale. Allí nos vemos. Chao. - colgó - Esta en su casa. En un rato nos vemos en un bar que hay aqui cerca.
- ¿La haces venir hasta aqui? Mejor hubiesemos ido nosotros allí ¿no?
- Mejor, no - dijo Rosa. - Sus padres no están muy contentos con eso del trabajo. Ya sabes. Son como los míos.
- ¡Ahhh! Bueno. Siendo así.
- Si quieres nos vamos yendo para allí y la esperamos.
- Vale.

Nos fuimos al sitio que habían quedado. Era un bar muy arreglado, todo en madera con un ambiente muy agradable y con música ambiental que calmaba los ánimos más caldeados. Nos sentamos en unas butacas forradas en algo parecido a piel, pedimos unas cervezas y esperamos a Charo.

- Hola - dijo Charo cuando apareció quince minutos después que nosotros.
- Hola - dijimos Rosa y yo al unísono.
- ¿Qué ocurre? - preguntó Charo.
- Mañana de madrugada me voy de viaje, estas son las llaves de la oficina. Saca copias y pide el justificante. Encima de tu mesa tienes el proyecto con instrucciones. Termina de pasar albaranes y facturas y revisa la carpeta de pendientes de cobro. Yo volveré el jueves a medio día. Si hay algo importante envíame mensajes al móvil con el programa que hay instalado en el ordenador. ¿De acuerdo?
- Perfecto, jefe - me dijo. Nos reimos los tres.
- ¿Te vienes a cenar con nosotros? - preguntó Rosa.
- Te lo agradezco, pero en un rato llegan los "especímenes" a casa a cenar. Mis padres han decicido buscarme novio. ¡Puaj! - dijo - Me tengo que ir.
- Jejeje. Los "especímenes". ¿De quien se trata esta vez? - preguntó Rosa.
- De la famila Fernández de nosequémás. - dijo Charo. - En fin, a ver cuando me sale un noviete tan majo como el tuyo. Me voy. Adios.
- Adios. - dijimos los dos a la vez.
- Sus padres estan intentando que se eche novio con dinero. Por eso quiere salir de allí. - dijo Rosa.
- Joer que problemón tienen las gentes de dienro. -dije - Bueno, ¿qué hacemos?
- ¿Te gusta la pasta? - asenti con la cabeza - Pues vente a mi casa que te voy a preparar un plato que te vas a quedar helado.
- ¿Te gusta cocinar? - pregunte.
- Siiii. Es una de mis mayores aficiones. Dejame en mi casa mientras tu vas a buscar lo que necesites para el viaje a la tuya ¿vale?
- Tengo una bolsa en el coche con ropa para dos días. Cuando fui a comer a casa la prepare por que no sabía donde terminariamos esta noche.
- Pues a mi casa del tirón - dijo ella.

Pagamos y nos fuimos a su casa. Durante la cena comentamos algunas noticias del día y hablamos de esos padres que piensan que tienen que salvaguardar su posición por encima de los gustos e intereses de sus hijos. Después de cenar nos fuimos directamente para la cama ya que me tenía que levantar a las cuatro y media para salir de viaje. Por cierto, la cena que preparo estaba de escándalo.

¡¡Qué día!!!

Amanecí en casa de Rosa a las siete. Ella se estaba duchando.

- Buenos días - dije entrando en el baño - ¿has dormido bien?
- Estupendamente - contesto - ¿Cómo llegué a la cama?
- Llame al vecino para que me ayudase - bromee.
- ¡Venga ya! ¿Peso mucho?
- ¡Que vá! Mi mayor problema era no hacer tropezar tus piés con los quicios de las puertas.
- Jejeje - rio - ¿Preparas café?
- Voy - me fui a la cocina y prepare el café. Tuve que enredar en los muebles para encontrar las cosas, pero lo conseguí.

- ¡Huuummmm! ¡Que bien huele! Me encanta el olor a café recien hecho por las mañanas - dijo. Venía envuelta en un albornoz rosa y con el pelo liado en una toalla a modo de turbante. - En ese mueble hay unos croisants rellenos de chocolate, ¿puedes cogerlos? - Se los dí.
- Voy a ducharme - dije después de tomar una taza de café sólo.
- ¿No comes nada? - preguntó.
- Ahora no. Gracias. - dije y me fui al baño.

Al poco de estar el la ducha vino Rosa y quitandose albornoz y turbante, se puso a secar el pelo. Me quede embobado mirando su cuerpo desnudo, cada vez que lo veía alucinaba, "es preciosa", pensé. En unos minutos estabamos en el recibidor de abajo, ella tenia que sacar su coche del garage y yo lo tenía en la calle.

- Luego te llamo - me dijo. Me beso y desaparecio por la puerta que daba al sótano.
- Hasta luego - me dio tiempo a decir.

Me fui a la oficina e instale el teléfono en la mesa de Charo. Probe que tal funcionaba y lei las instrucciones para explicarle luego como se usaba el manos libres, la tecla de silenciar el micrófono y demás funciones. En eso llegó.

- Buenos días. - dijo desde la puerta.
- Buenos días. - Contesté. - Eres muy puntual.
- Me gusta ser puntual, es una buena costumbre.
- Desde luego. Esta va a ser tu mesa ¿qué tal?.
- Me encanta. A ver la silla..... - la probo un rato, se la ajusto y moviendo la cabeza dijo - Buena silla, si señor. Cómoda y pensada para no tener lesiones de espalda.
- La eligió Rosa para tí.
- Tiene buen ojo para las cosas buenas esa chica.
- Lo cierto es que sí. ¿Como andas en temas informáticos? - pregunte. Aunque el el curriculum venía detallada una lista de programas y sistemas que había aprendido en las clases me gustaba saberlo así, de sopetón. En la entrevista se limito a confirmar lo que venía en el curriculum.
- Bueno, como te dije, se manejar .....
- Eso ya lo hablamos y está en tu curriculum. - La corte. - Yo quiero saber a nivel práctico como te defiendes.
- ¿La verdad?
- Preferiblemente.
- Lo cierto es que me defiendo bastante bien. - contesto y me sorprendio; esperaba otra respuesta.
- Bien, enciende el ordenador - le dio al botón y al poco empezó la carga del sistema operativo.
- ¡Anda! Si esto es Linux - me dijo. Y me volvio a sorprender.
- Pues sí. Es Linux. Desde este equipo te conectas con el servidor de mi negocio. Este es tu usuario y tu contraseña. - Le entregue un sobrecito cerrado. No la pierdas ni olvides. Son también necesarias para el correo electrónico.
- Gracias. - dijo. Arranco el sistema. - ¿Puedo hacer pruebas con los programas?
- Por supuesto.
- Prefiero ir viendo las funciones de cada uno y si tengo dudas consultarte ¿te parece?
- Perfecto. - contesté.

Me había sorprendido la muchacha, no hay nadie que conozca que sepa de Linux, pero esta por lo que estaba viendo se defendia bastante bien. La deje jugar con los programas mientras yo repasaba otra vez el presupuesto de renovación. Así estabamos cuando sonó el teléfono. No me dio tiempo a cogerlo cuando ya estaba contestando Charo:

- Despacho de don José Antonio Sevilla, soy Charo, ¿en qué puedo ayudarle? - ¡¡ASOMBRAO!! ¿Y esta no había trabajado nunca? Joder que cosas. La vi que pulsaba el botón de silenciar el micro. - Es Ramón, sólo Ramón, ¿te puedes poner?
- Sí. Me pongo. - Descolgue mi teléfono. Ella colgó el suyo- Dime Ramón.
- Joder, que secretaria te has buscado ¿no? Vamos, que parece que he llamado a un bufete famoso.
- ¿A que es buena? - pregunté.
- Al menos cogiendo el teléfono es una fiera. - Dijo Ramón.
- ¿Pa que me llamas?
- Na, sólo queria saber si ya tenías ahí la secre.
- Vale. Nos vemos.
- Adios. - y colgó.

- ¿Nos vamos a desayunar? - le dije.
- Vale. Pero estaba pensando en que lo mejor sería que fuesemos a desayunar a distintas horas y así no desatentemos el teléfono. - dijo.
- Es buena idea, pero no se va a caer el mundo por que no atendamos el teléfono en media horita ¿no?
- Como tú digas.
- A desayunar y no se hable más.

Cuando llegamos de desayunar estaba Chema en la puerta.

- Hola - salude - Esta es charo, mi nueva ayudante.
- Hola - dijo Charo.
- ¿Que tal? - dijo Chema.
- Chema es el de los muebles de oficina. Viene a cobrar. - Dije a Charo.
- Bien. Sientese aquí, por favor - dijo Charo a Chema ofreciendole una silla frente a su mesa. - ¿Me da la factura? - Chema se sentó, le dio la factura a Charo. - Un momentito, por favor. - Me entrego la factura a mí. Conté el dinero, hice un recibo y se lo di a Charo.
- Págale - le dije - Y que te firme el recibo. - Chema estaba tan alucinado o más que yo. Esta mujer sabía hacer su trabajo. Estaba muy bien entrenada.
- Por favor, firme aqui que recibe el dinero. - le dijo a Chema, que lo contó y firmo el recibo.
- Señorita, ¿podría hablar un momento con don Tony? - pregunto a Charo. No me pude contener y empecé a reirme. "Don Tony", después de tanta formalidad.... Charo al principio se desconcerto un poco, después empezó a reirse también.
- Si hombre, hable con él - le dijo entre risas.
- Tony - empezó a decir Chema - ¿Cuando puedes pasar para ver unas cositas del programa? Quiero hacer unos cambios.
- Te llamo un día de esta semana ¿te parece?
- Vale. Me voy a llevar esto al banco. Hasta luego.
- Adios - dije cuando salia por la puerta.

- Me he pasado un pelo ¿no? - dijo Charo.
- ¡Que vá! Es que después de tanta formalidad, que me parece correcta ya que dentro de poco, si las cosas funcionan, voy a dividir la oficina en dos para hacerme un despacho, y desde luego tendrás que mantener esa formalidad si no quieres que te coman viva, salta Chema y dice que quiere hablar con "don Tony" y me dio la risa.
- ¡Uff! ¡Que alivio! Pensé que estaba exagerando, pero es lo que nos enseñaron en las clases.
- No te preocupes.
- Ya tengo visto los programas. Por el momento no hay dudas. Si me surge algo te pregunto.
- Vale. Te activo entonces los programas reales.

Se puso a trastear en el programa de gestión para introducir la factura de Chema. La verdad es que lo hacía bastante bien. En un rato llegó Mario, el gestor, con los papeles. Firme lo que hizo falta firmar. Charo también firmo lo que le correspondia y entrego la documentacion que le pedi el otro día. Se fue Mario y nos quedamos tranquilos un rato.

Para ver como se defendía Charo, envie un mensaje a su terminal indicandole que en determinado directorio estaba el borrador de un proyecto que había que poner en limpio usando la plantilla correspondiente. Recibí un mensaje contestandome que se ponía a ello de imediato y que me avisaria cuando estuviese listo para leerlo.

Así termino la mañana y nos fuimos a comer. Sonó el móvil nada más salir de la oficina, era Rosa.

- ¿Qué tal? ¿Como te ha ido la mañana con Charo? - preguntó.
- Estupendamente. Para ser su primer día me ha dejado alucinando. - dije.
- Jeje. Charo siempre fue la mejor de la clase. Además siempre estaba buscando fórmulas para mejorar los sistemas de atención.
- ¿Estudiabais juntas? - pregunté.
- Sí. Desde niñas. En el mismo colegio.
- Lo que me extraña es que estando tan preparada no estuviese trabajando.
- Ya te lo dije. No le hace falta. Su padre tiene dinero para aburrir. Quería un trabajo para sentirse independiente.
- ¡Vaya! Entonces no le di importancia - dije.
- Jejeje. Bueno, aquí llega ella. Nos vamos a comer. Hasta luego.
- Buen provecho. Hasta luego.

Me fui a comer a casa. Ahora empezaba a tener algunas respuestas. Charo y Rosa eran amigas desde la infancia. Habían estudiados en los mismos colegios, habían hecho los mismos cursos y se comportaban de forma parecida. Aunque Charo parecía más vivida. ¿Seria Rosa tambien de buena familia? Tenía que informarme de algunas cosas y para eso tenía que pedir un favorcete a un amigo que hace investigaciones de todo tipo y es muy discreto; lo tenía que llamar para ver si podia obtener información sobre el de la ferretería. Pero antes investigar sobre Rosa, quería preguntarle a ella a ver que me contaba.

Comí y me senté en mi sillón favorito. No estaba de humor para las noticias, así que me puse un canal de música clásica y al rato estaba dormido. Dormi hasta las cuatro y media y me levante con la cabeza espesa y mareado. Necesitaba descanso, tantos días de fiesta con Rosa podian llegar a agotarme.

Me lave la cara, cambie la camisa que la había empapado en sudor y estaba totalmente arrugada y me fui a la oficina. En toda la tarde no hice nada de nada, me sentía raro y sin ganas de trabajar. Sentía tambien la boca pastosa y no hacía mas que beber agua fría de la mininevera que me regaló Chema cuando abrí el negocio y que estaba disimulada dentro de un mueble bajo del despacho.

Estuve dándole vueltas a ver como podía dividir la oficina en dos para hacerme un despachito y me llamó Ramón.

- ¿Tony? - dijo - ¿Estas malo?
- No. Mareado y con la boca pastosa. Tengo agotamiento.
- ¡Claro! Si no paras de fiestecitas con Rosa - me regañó. - Tío, no es por joderte, pero tienes que averiguar cosas sobre esa mujer. Mira que si te sale rana....
- Es eso estaba pensando a medio día....
- El apartamento es de ella, el el curro sólo lleva dos semanas, vive en este barrio desde hace dos años. Por lo demás es muy discreta y no existen rumores sobre ella. ¿Qué piensas? - me corto.
- ¿Quien te da derecho a investigar a mi chica? ¿Crees que me gusta eso? ¿Estas tonto o qué? - me calenté.
- Perdona si te ofendo, pero me preocupas tú que eres mi amigo de toda la vida y a ella no la conozco ni me la has presentado.
- Disculpame. Este malestar me está afectando. Gracias por tus informes, no son gran cosa, pero vale.
- Venga, no te preocupes. Tú lo que necesitas es una juerga. - dijo Ramón.
- ¿Otra? Dejalo. Mañana te vienes por la tarde y te la presento. ¿Vale? - le dije - Se lo dire a ella.
- Vale. Te dejo que tengo cosas que hacer. Hasta mañana. ¡¡Y cuidate!!
- Gracias. Hasta mañana.

Colgue el teléfono y sono el móvil. Era Rosa, que venía para la oficina. Mientras llegaba me eche unas cuantas partidas de Carta Blanca en el ordenador. Como hago software tengo en mi equipo instalados Linux y Windows bajo emulación, así trabajo con todo.

- Hola - dijo Rosa entrando en la oficina y besandome con pasión.
- Hola - dije cuando me dejo hablar. - ¿Que tal el día?
- Ahora te lo cuento que me hago pipí - y se fue al servicio.

- Tengo cistitis - me dijo.
- ¿Y eso que es? - pregunté.
- Es una infección de la orina o algo así que hace que no me pueda aguantar el pipí.
- ¿Y eso como se pilla?
- Según la médico que me ha atendido es consecuencia directa de la perdida de la virginidad. He tenido que contarle cosas particulares nuestras. Me ha recetado una pastillas y en tres días como nueva. Mientras tanto, nada de relaciones ni caricias es ese sitio.
- Vaya. Lo siento. - le dije. - Esta noche tampoco tenía yo ganas de fiesta, estoy muy cansado.
- Normal. Lo hemos pillado con muchas ganas - sonrio de forma complice. - La médico me ha aconsejado que vaya a planificación familiar si voy a seguir manteniendo relaciones. ¿Que te parece?
- Estupendo. Es una gran idea. - dije.
- Sí. Así también nos podemos olvidar del preservativo sin problemas ¿no crees?
- Pues sí. ¿Nos vamos?
- ¿A tu casa o a la mía?
- Como quieras. Si voy a la tuya tengo que ir a la mia a recoger algunas cosas. - dije.
- Mejor recojo yo mis cosas y nos vamos a la tuya. Ir a tu casa y volver como que da pereza ¿no?
- La verdad es que sí.
- Pues venga. Esperame en la puerta de mi casa.
- ¿Pido algo para cenar?
- Voy a coger algunas cosillas de mi casa y te preparo yo la cena. Me hace ilusión. - me dijo.
- Estupendo entonces.

Salimos de la oficina, cada uno a su coche. La recogí al poco tiempo y nos fuimos a mi casa. Cuando llegamos subimos su bolsa de articulos personales a la habitación y nos desnudamos hasta quedarnos en ropa interior, la casa parecía un horno. Hoy ha hecho muchisimo calor y la casa todo el día cerrada es como una sauna.

- ¿No tienes tele? - me preguntó.
- Si. En la salita, dentro de un mueble hay una que pogo algunas veces. No soy muy aficionado a la tele.
- ¿Puedes ponerla en la cocina? Hay una serie que me gusta esta noche y así la miramos mientras cenamos.
- Bueno.
- Mientras haces eso voy a preparar la cena - dijo. Y se metio en la cocina.

Mientras tanto yo buscaba entre los trastos un rollo de cable de antena que tenía por algún sitio para poder conectar la tele. Ni me acordaba que cuando amplie la cocina se puso una toma de televisión.

Cuando ya estaba todo instalado vi que la mesa estaba también dispuesta para la cena.

- Sientate - me dijo Rosa - No es un manjar de dioses pero se me da muy bien. - Había preparado una ensalada con atún y más cosas y como plato principal unos filetes de pollo empanados con ajo que estaban de rechupete. - A comer.
- Dime Rosa, ¿tu padre y el de Charo se conocen desde hace mucho? - pregunte.
- Sip. Desde hace años. Antes de casarse. - me dijo.
- ¿Y a que se dedica tu padre?
- Trabaja en una fábrica. Lleva años trabajando allí.
- ¿Y el de Rosa? - seguí preguntando.
- También trabaja en el mismo sitio. - me dijo.
- Ahhh. ¿Y el padre de Charo es muy rico?
- Hombreeeee...., rico, lo que se dice rico millonario no es. Pero si que tiene dinero, y mucho.
- Que suerte para Charo ¿no?
- Sip. ¿Donde quieres ir a parar? - me preguntó de golpe. Su tono era normal. Incluso de curiosidad.
- Quiero saber más cosas de tí y juego a lo que me propusiste de ir averiguándolo.
- Ahhhh. Bueno. Es eso. Te contare algo más de mí. - dijo - Mis padres también estan en buena posición, si es lo que querias saber. A mi me gusta ser independiente, por eso busque el trabajo y el apartamento. Bueno, el apartamento es un regalo que me hizo mi padrino, el padre de Charo, hace dos años.
- ¡Vaya! ¿Y por que te regalo el apartamento?
- Veras, voy a tener que contarte cosas de mi vida que a lo mejor no te gustan y que me pueden resultar dolorosas, pero mejor decir las cosas cuanto antes que depués pueden venir malos entendidos. - dijo.
- Soy todo oidos. Por favor, cuentame.
- Me he criado siempre en los mejores colegios de señoritas del país, en internados, con sistemas muy represivos y estrictos. En el verano del año que cumpli los diecinueve años, conoci a un chico con el que empecé a salir. Estuvimos saliendo dos años y casi se respiraba olor a boda, así que mi padrino me regaló el apartamento. Con este chico todo iba muy bien, no se sobrepasaba y estaba siempre atento de mí, además era hijo de alguien a quien mi padre agradaba, por lo que todo parecía ir bien. Un día que salimos, quiso meterme mano por la fuerza, insistia e insistía y pude escapar sin que me hiciese nada. Llegue a casa muy disjustada y cuando me llamo le dije que habiamos terminado, que no queria salir con un tio tan bruto y así quedo la cosa. Hablé con mis padres y les dije que iba a buscarme un trabajo y que me iba a vivir al apartamento, que quería ser independiente y buscar otros chicos fuera del circulo de amistades de la familia. Mis padres no entendieron nada al principio, para ellos era un escandalo que me fuese a buscar la vida sóla, pero al final se convencieron y aqui estoy, contigo.
- ¡Vaya historia! ¡Parece de cuento de hadas! Perdona, no he querido ofenderte. - le dije viendo que su cara se ponía tensa.
- Pues es verdad. Espero que entiendas por que no queria descubrir que era una "niña de papá" - me dijo.
- De verdad que siento mucho lo que te ha pasado. Algunos tíos son muy brutos.
- Fue muy mala experiencia. Se volvio como loco, parecia un animal. Y eso que estaba sereno, que si llega a beber .... Ahora está en tratamiento siquiatrico, se sobrepaso con otras chicas pero nunca lo denunciaron.- dijo - Por eso la otra noche te dije que eras un caballero. Por eso al final me estoy entregando a tí. Me gustas y no pareces interesado.
- A mi me gustas como te he conocido. Que tengas más o menos dinero es lo que menos me preocupa. Hace años que me busco la vida sólo. Cambiando de tema, la cena estaba riquisima, gracias.
- De nada. Ha sido un placer hacerla para tí, pero no te acostumbres.
- ¿Y la serie es que querias ver?
- Debe estar terminando. Pon la tele, porfa. - dijo.

Vimos el final de la serie y nos fuimos prontito a la cama. Nos tuvimos que contentar con besarnos y acariciarnos hasta que nos quedamos dormidos.

Fin de semana

Ruego a los seguidores de este diario que me perdonen la falta de continudad producida desde el jueves, pero no he tenido tiempo ni lugar donde poder ponerme a escribir. Disculpad también este relato del fin de semana a modo de resúmen y sin diálogos.

El sabado nos levantamos sobre las nueve, desayunamos en casa de Rosa, ella preparo lo que iba a necesitar en el fin de semana y depues fuimos a mi casa a recoger mis cosas e inmediatamente pusimos rumbo a la sierra. Llegamos a la casa rural, nos inscribimos y dejamos las cosas en la habitación; la casa estaba bien, contaba con diez habitaciones grandes con su propio baño y una zona común que era el salon, el comedor y la cocina, a compartir con el resto de inquilinos.

Compramos unos bocadillos y unas latas de refresco y nos fuimos al monte. Pasamos un día muy agradable y nos dimos unas caminatas tremendas. También nos hicimos algunas fotos, algunas algo subidillas de tono y a que Rosa le hacían mucha gracia. Después de comer comenzamos el regreso a la casa rural, a la que llegamos sobre las siete de la tarde. Nos dimos una ducha rápida y buscamos un sitio donde cenar. Después volvimos a nuestra habitación y tras jugar un ratito nos quedamos dormidos.

El domingo nos despertamos a las diez de la mañana, totalmente descansados pero con unas agujetas tremendas. Dejamos la habitación y cogimos el coche para hacer algo de turismo por los pueblos de la zona. Visitamos unas grutas naturales que eran espectaculares. Rosa me cogio del brazo para que nos quedasemos al final del grupo así evitar que nos llamasen la atención por hacernos fotos, cosa que no querian que se hiciesen pues decían que la luz de los flash estropeaban las estalactitas y estalacmitas..... Desobedecimos y nos hicimos las fotos que quisimos.

Tras la visita a la gruta fuimos a comer a una venta donde todo estaba superior. Seguimos viaje hasta llegar a casa de Rosa. Subi con ella, cenamos algo de embutido y nos sentamos en el sofá. Estabamos tan cansados que nos dimos un beso y nos quedamos dormidos. Desperte a las dos y media de la madrugada, cogi a rosa como pude en brazos y la lleve a la cama. Me acoste a su lado y me quede profunfamente dormido.

Jueves, 19 de mayo (y II)

Cuando llegue a la oficina por la tarde tenía un mensaje en el contestador del fijo de un cliente al que parecía que el diablo le había poseido todas las máquinas; decía algo como "estas endemoniadas máquinas hacen lo que les da la gana". Puesto en contacto con él y aclarado el problema (por que para poder solucionar algo antes hay que saber que pasa), resultó que alguien había enredado en el armario de conexiones de la red dejando cosas mal conectadas, incluso cables desconectados. Solucionado el tema con media hora de teléfono y con promesa de pasar por allí lo antes posible ya pudieron trabajar. ¿Quien narices habra tenido que tocar el armario de conexiones y para qué? Hummm. Habrá que investigar con mucho tacto.

Entre tanto llego Charo, que tuvo que esperar a que terminase de hablar.

- Hola. Buenas tardes. Sientate mientras termino esto. - le dije cuando llego.
- Hola. - Dijo y tomo asiento.

- He estado viendo las modalidades de contratación que existen para una secretaria administrativo. Para empezar voy a contratarte por media jornada y cuando vea como evoluciona el negocio hablamos. ¿Te parece?
- Bien. ¿Cuanto es el sueldo?
- El sueldo base es una autentica birria, son .... (aqui le dije cuanto era) euros al mes incluyendo la parte proporcional de pagas extras. A parte del sueldo tengo que pagar la cuota de la seguridad social que son .... euros.
- Bueno. Me interesa, sea lo que sea. El asunto es empezar a trabajar ¿no?.
- Vale. Me tienes que traer toda esta documentación para que el asesor te haga el contrato y demás. - le entregué una lista de documentos. No eran muchos, pero mejor por escrito para que no los olvidase.
- Bien. ¿Cuando te los traigo?
- El lunes empiezas a trabajar a las nueve y media de la mañana hasta la una y media. Traete los papeles esos que el asesor pasara a recogerlos el mismo lunes.
- ¡Qué bien! Muchas gracias. - Sonreia y me daba la impresión de que se iba a poner a saltar de un momento a otro - ¡Que nerviosa estoy!
- Una cosa te quiero pedir. Se trata de la indumentaria. Por favor, evita venir en vaqueros a la oficina.
- Entendido. Nada de vaqueros.
- Tampoco es necesario que vengas como para un pase de modelos. Ni excesivamente maquillada.
- No suelo maquillarme en exceso. - me dijo - Solo un poco de esto por aqui y de esto otro por alla.... (no entiendo de eso).
- Vale, no es necesario que entres en detalles.
- ¿Cual será mi sitio? - ¡Pues claro! En la oficina sólo estaba mi mesa. Necesitaba una para ella. Y un ordenador. Y un teléfono. Y una papelera. Y .... En resumen, tenía que ir de compras.
- El lunes cuando vengas tendrás tu puesto de trabajo preparado. ¿Alguna duda o cosa que desees saber para el lunes?
- No se me ocurre nada.
- Pues ya sabes. Aqui el lunes a las nueve y media de la mañana.
- Aqui estaré. Hasta el lunes.
- Adios.

En cuanto salio por la puerta llame a Chema, el de la tienda de muebles de oficina al que le había comprado los míos para decirle que me esperase esta noche a que pasase a verle si no tenía inconveniente. Me dijo que me esperaba hasta las nueve y media.

Tambien llame a Nino, el comercial del mayorista al que le compraba habitualmente los equipos, para pedirle un ordenador. Me salia esa misma tarde si le hacia la transferencia sobre la marcha, mientras hablaba con él me conecte a mi banco por internet, le hice la transferencia y le envie el resguardo por correo electronico. El ordenador me llegará mañana y así tendre tiempo de configurarlo y prepararlo con los programas de gestión, agenda y avisos telefónicos.

Eran las siete. Seguí con los cambios que estaba haciendo al programa y así me dieron las ocho casi sin darme cuenta. Me sacó de mi concentración el saludo de Rosa desde la puerta.

- ¡Hola! Desde luego te entran a robar y ni te enteras. Llevo cinco minutos mirandote desde la puerta y no te has inmutado. - dijo.
- ¡Hola! Es verdad. Cuando me pongo a programar me vuelvo autista. ¿Como estas? - entro hasta donde yo estaba y me besó.
- Estoy bien. ¿Tienes para mucho rato con eso que estas haciendo?
- Cinco minutos. Después vamos a ir a la tienda de muebles a compar la mesa para Charo. ¿Te parece?
- ¡Valeee! - dijo entusiasmada. - ¿Así que has decidido contratar a Charo?
- ¿No te ha llamado? Cuando salia de aqui ya iba marcando en el móvil. Supuse que te estaba llamando a tí.
- Si me ha llamado, pero eso son secretos femeninos. - me dijo poniendo un acento complice y haciendo el simbolo de las comillas con los dedos.
- Ahhhh. ¡Vaya hombre! - dije yo en plan socarrón. - Bueno, si no te molesta voy a terminar esto y nos vamos de compras. ¿Vale?
- Vale.

En la siguiente media hora no se oía mas que el ruido de teclear en el ordenador mientras trabajaba en el programa.

- ¡Ya está! He terminado. ¿Nos vamos?
- ¡Vamos! ¡Ya podías tener revistas como en las peluquerias! - dijo mientras me guiñaba un ojo.
- Jejeje. Te has aburrido, claro.
- Un poco. No sabía que hacer mientras programabas y no me atrevía a interrumpirte para preguntarte si tenías algo que pudiese hacer yo.
- Gracias por no interrumpirme. A veces retomar el hilo de lo que estaba haciendo me puede llevar un buen rato. Para otro día, antes de ponerme a programar, te busco algo para que no te aburras.
- Vale.
- Espera un minuto que voy al servicio y nos vamos. - fui al servicio a asearme un poco. - ¡Vamonos!

La tienda de muebles no quedaba lejos, así que dejamos los coches alli aparcados, hoy Rosa traía el suyo, y fuimos dando un paseo. Cuando llegamos allí estaba Chema esperándonos.

- Hola, Tony, ¡cuanto tiempo! - me saludó.
- Hola Chema. Esta es Rosa. - presente - Si que hace tiempo, si.
- Hola Chema.
- Hola. Pero no os quedeis en la puerta, pasad. - Entramos en la tienda de muebles de oficina.
- Chema, busco una mesa como la mía para mi oficina.
- ¿Por fin has decidido buscar ayuda? - preguntó Chema. Hacía tiempo que el contaba con varios empleados.
- Si. El lunes empieza. ¿Crees que tendre los muebles para entonces? - le dije.
- Un momento, a ver como esta la cosa de trabajo.... - miraba en el ordenador - Puedes tenerlos allí mañana a medio dia, sobre la una y media, dos y te los dejan montados si esperas un rato. Es lo que puedo hacer si no quieres arriesgarte a que no te lleguen hasta el lunes por la tarde. Una vez que sale el reparto de aqui yo no mado nada en mis operarios, hacen lo que les da la gana.
- Sin problema. Mañana me quedo a medio dia.
- ¿Qué mas necesitas? - pregunto.
- Lo típico, una cajonera, una estantería, una papelera y la silla, claro.
- Mira los modelos de silla que hay - me dijo. Y fuimos a una parte de la exposición donde había diversos modelos de sillas de oficina. - Esta es la más económica.
- Rosa, ¿puedes probarla? - le dije. - Prefiero la opinión de una experta en sillas de secretaria.
- Vale. - La miró, se sento en ella, le dio mil vueltas... - No. Esta no. Se va a hacer polvo la espalda. ¿No tienes algo mejor?
- Estas son las de gama alta - dijo Chema mostrandonos un grupo de sillas que tenían toda la pinta de costar un ojo de la cara. - El precio es de .... euros la más barata.
- ¡Chema! ¡No te pases! ¡Que va a costar la silla mas que la mesa, estantaria y cajonera juntas! - le dije. Se reía.
- Estas son las de gama media. Los precios van desde ... a ... euros. ¿Qué te parecen? - Le dijo a Rosa.
- A ver. - Rosa probó varias sillas hasta que dio con una que le gustaba. En el mismo tono que los muebles, con respaldo alto, sin brazos, con piston de gas y reclinable. - ¡Esta!
- Esa sale por .... euros- me dijo Chema. - ¿La ponemos?
- A ver. - me sente en la silla y me la ajuste para mí. Era comodísima. Tenía la posibilidad de reclinar en asiento, consiguiendo que la espalda quedase totalmente apoyada contra el respaldo y daba la sensación de estar muy sujeto. - Me llevo dos de estas. - Le dije a Chema. - ¿No había sillas de estas cuando te compre la mía?
- ¿No te acuerdas que el sillón te lo regalo tu padre? - me recordo.
- ¡Es verdad! El sillón de la oficina no lo compre yo, fue un regalo de mi padre, cierto. - el sillón era enorme, a simple vista parecía cómodo, pero me escurria cuando llevaba varias horas trabajando en él. No era recomendable. - Vale. El sillón ese me lo llevaré a casa.
- Entonces te mando dos sillas de estas - apunto Chema en el albarán.
- Perfecto - le dije.
- ¿Como me lo vas a pagar? - me pregunto Chema. - ¿Como la otra vez? - la vez anterior lo financie a 30, 60 y 90. Estaba empezando y no tenía mucho dinero.
- Si no tienes inconveniente, te lo pago al contado. - le dije.
- Eso nunca es inconveniente. - me dijo sonriendo de oreja a oreja. - ¿Y esa novedad?
- Hombre, ya me conoces. Si tengo el dinero ahora ¿para qué voy a andar con trampas?
- Es cierto. - me dijo.
- Pues hazme la factura y te lo dejo pagado ya.
- Tampoco hay tanta prisa. El lunes, que tengo que ir al banco allí cerca, me paso y me lo pagas. - dijo Chema.
- Como quieras. Yo traigo aqui dinero para pagarte.
- Dejalo. El lunes, el lunes.
- Pues venga. Cierra el quiosco y vente a tomar una cerveza con nosotros, que te invito. - le dije.
- Esperadme en ese bar - dijo señalando uno que había enfrente.
- Vale. - nos fuimos al bar.

- ¿Te gustan los muebles para la oficina? - pregunte a Rosa cuando salimos de la tienda.
- Mucho. Y la silla más. Pero es algo cara ¿no?
- Rosa, una cosa es cara cuando pagas más de lo que vale por ella. Esa silla tiene un precio muy ajustado a las prestaciones que da. - le dije.
- Tienes razón. Lo que pasa es que no estoy acostumbrada a comprar cosas de estas, y los precios me parecen altos.
- ¿Que vas a tomar? ¿Cerveza?
- ¿No esperamos a Chema para pedir?
- No. Aun tardara un ratito. Tiene que cerrar las expediciones del reparto de mañana. Y hacer la caja.
- Cerveza entonces. ¿Como sabes lo que tiene que hacer?
- Yo le informatice el negocio. - pedi las cervezas al camarero. - Fue mi primer cliente.
- Que bien, ¿no?
- Si. LLegue a comparle los muebles para la oficina, me pregunto a que me dedicaba y le dije que estaba montando un negocio de informatica y que era programador. Entonces me dijo que bucaba quien le hiciese un programa, que había visto muchos y que no terminaban de ajustarse a su forma de trabajo. Y al final se lo hice yo.
- ¡Que suerte! Eso es empezar con buen pié. - dijo Rosa.
- Si. ¿Que quieres hacer esta noche?
- Dentro de un rato habrá que cenar alguna cosa ¿no? ¿Que te parece si nos vamos a mi casa y pedimos una pizza o algo así?
- Estaba pensando que fuesemos a la mía.
- Entonces tendre que pasar por casa a recoger algunas cosas... - dijo - ¿Me quedo a dormir contigo?
- Si quieres. No tengo inconveniente. - le dije. Me beso. En ese momento entraba Chema en el bar.
- Hola ¿cerveza? - pregunte a Chema.
- Hola. Por supuesto. No me puedo entretener mucho, me esperan en casa - nos dijo Chema.
- Ya me entere que te habías casado - le dije.
- Si. Pero hoy tenemos vienen unos amigos a cenar a casa. Ya deben estar allí. - bebio media cerveza de golpe - ¡Que sed tenía! ¿Es esta tu nueva secre? - preguntó.
- Una amiga de ella - conteste - Rosa y yo sólo llevamos saliendo unos días.
- Ah. Supuse que era ella, como le pediste que probase la silla y tal.
- Quería su opinión. - dije. Chema apuró la cerveza.
- Bueno, chicos, tengo que dejaros. Otro día nos vemos con más tiempo.
- Nos vemos - dije.
- Adios - dijo Rosa. Chema se marcho. Pedi la cuenta y también nos marchamos.

Fuimos hasta donde estaba aparcado el coche de Rosa.

- Voy a mi casa a recoger unas cosas y a dejar el coche en el garaje. ¿Me recoges allí? - dijo Rosa.
- Vale. Te espero en la puerta. Dime como quieres la pizza para ir pidiendola.
- A tu gusto, pero que no tenga pimiento ni piña. - me dijo.

Fuimos hasta casa de Rosa, tardo un ratito en coger lo que necesitaba y nos fuimos a mi casa.

- Ya hemos llegado. - dije maniobrando con el coche para aparcarlo.
- ¿Vives en una casa? - preguntó Rosa.
- Sí. Una casa enorme para mí sólo. Un consejo de mis padres y una ruina en limpieza.
- Pues si que tienes suerte. Comparado con mi apartamento esto es un palacio. - dijo.
- No es para tanto. No te asustes que está algo desordenada y no tengo todavía muebles en el salón. Sólo he amueblado la salita, la cocina y el dormitorio.
- No me asusto fácilmente. - me guiñó un ojo.

En ese momento llamaron a la puerta. Era el de las pizzas.

- Ve poniendo la mesa. En la cocina, esa puerta de ahí, mientras voy a recoger la pizza.
- Vale. - entro en la cocina - ¡¡¡Vaya cocina!!! ¡¡¡Si es más grande que mi salón!!!
- No exageres - dije entrendo con la pizza en las manos. - Es normal.
- Pero si tienes hasta una mesa en medio -dijo.
- Cuando compre la casa la amplie un poco, era demasiado pequeña.
- ¡Guau!

Cenamos escuchado la radio, no tengo televisor en la cocina, y charlando animadamente sobre cosas de las casas y los pisos y tal. Cuando terminamos nos fuimos a las salita, nos sentamos en el sofá a tomarnos una copita y a achucharnos un rato. Terminamos las copas y poco a poco, entre caricias terminamos desnudos.

- ¿Donde está el baño? - preguntó
- Hay dos. Uno arriba en el dormitorio y otro aqui abajo.
- ¿Nos duchamos juntos?
- Venga. - Rosa salio corriendo desnuda escaleras arriba y llego al baño riendose.
- ¿Como funciona este grifo? - preguntó.
- Es un grifo termostático. Gira el pomo de la izquierda hacia tí y saldrá agua por la ducha - le dije mientras la abazaba por la espalda y acariciaba sus senos. Ella giró la cabeza y nos besamos.
- !Al agua! - dijo mientras entraba en la ducha.

Poco a poco nos enjabonamos el uno al otro usando las manos, acariciandonos suavemente. Salimos de la ducha mojados y cogimos un bote de aceite corporal que alguien olvidó en casa y nos los untamos hasta quedar secos. Nos fuimos al dormitorio y nos metimos en la cama. No tengo palabras para describir aquellos momentos.

- Recuerda que soy virgen - dijo Rosa. - No me hagas daño.
- Ire con mucho cuidado.

¡¡Que noche!!! Repetimos tres veces y nos quedamos rendidos y abrazados hasta que nos venció el sueño.

Viernes, 20 de mayo

Desperte sobre las siete menos cuarto de la mañana. Rosa seguía dormida, desnuda, a mi lado. En su cara se dibujaba una sonrisa. Se me antonjó inmortalizar ese momento y busque la cámara digital y le hice una foto. Después bajé a la cocina, puse el café y cuando empezaba a recoger los platos de la cena aparecio Rosa, que seguía desnuda.

- Buenos días - dijo reprimiedo un bostezo.
- Buenos días - conteste. - Estoy haciendo café ¿quieres?
- Siii, café, café.
- Mira. - le enseñe la foto que le había hecho. Si no le gustaba siempre podría borrarla.
- ¡Anda! Me has pillado - dijo. - Esto no se ocurrira publicarlo en esa página web tuya ¿verdad?
- No. Eso es para mí, sólo para mí. Si no te gusta la borramos y listo.
- Me gusta, pero de forma particular.
- Ya está al café. ¿Con leche? ¿Azucar?
- Leche y dos de azucar, por favor. Poquito café.
- Bien - serví los cafés.
- ¿Como hacemos para ir al curro? ¿Te llevo?
- Será lo mejor. Entro a las nueve. No tenemos tiempo de ir a buscar mi coche.
- Vale. ¿Qué haces a medio día? Yo tengo que esperar los muebles.
- No hay problema. Me quedo a comer y me recoges a la tarde. Voy a ducharme. - me dio un beso y se fue al baño.

Termine de recoger los cacharros de la cocina y subí tras ella. Ya había terminado de ducharse cuando llegue y estaba poniendose el aceite corporal. Intente ponerselo, pero dijo que si queriamos ir a trabajar que no lo intentase, me guiñó un ojo y me besó. Me meti en la ducha.

La deje en la puerta de su trabajo poco antes de las nueve y me fui a mi oficina. Estaba contento, feliz. Llegue a la oficina y me puse a organizar el trabajo del día. Me acerque a ver al cliente que se le habían vuelto locos los ordenadores, repase el armario de las conexiones y parecía que por allí había pasado un terremoto. Haciendo averiguaciones llegamos al conserje del edificio, que nos explico que persiguiendo a un ratón se había metido en el armario y que para poder sacarlo antes que se comiese los cables tuvo que soltar algunos y desmontar el panel. Averiguado el misterio de los cables nos dio por reir y convinimos en hacer algo para evitar que se metiesen ratones allí adentro, como por ejemplo, mantener la puerta cerrada, para lo que iba a ser necesario instalar unos extractores de calor.

Volvi a la oficina y viendo que no tenía ninguna llamada me puse a repasar el proyecto de renovación que tenía pendiente y a preparar el presupuesto. En esto estaba cuando llamó Ramón.

- Hola Tony, ¿qué haces?
- Hola. Aqui, preparando un presupuesto.
- Voy a tirar para ahí dentro de un rato ¿estas muy liado?
- Vale. Vente. Traeme algo para desayunar que hoy no he ido.
- Venga. Hasta ahora.

Mientras llegaba Ramón terminé el borrador del presupuesto. Desde luego lo iba a tener que repasar antes de darlo por definitivo.

- ¡¡¡Buenos días, mostro!!! - me saludo Ramón desde la puerta. - Aqui llega su desayuno.
- Hola. ¿Que traes ahí? - pregunte mirando la bolsa.
- Dos baguestes de tortilla de patatas y dos botes de cocacola. Una para tí y otra para mí.
- Bien. - sonrei - estas hecho todo un botones - le dije bromeando.
- Valeeeeee. Tienes mucho que contarme, colega. ¿Donde te has estado metiendo? ¿Tan fuerte te ha dado Rosa?
- Si. Me ha dado muy fuerte. Me gusta con locura. Anoche durmio en mi casa.
- ¡Vaya! ¿Y que tal? - pregunto. Estaba acostumbrado a que siempre bromeabamos cuando había estado de ligue.
- Nada. Muy bien. - dije en un tono un poco seco.
- Pues si que debe haberte dado fuerte. No bromeas.
- Ya te digo.
- ¿Alguna novedad más?
- Sí. Una amiga de Rosa, Charo, empieza a trabajar aquí el lunes como secretaria administrativa a media jornada.
- ¡Joder, macho! ¡Cuantos cambios en una semana!
- ¿A que sí? Ya sabes que necesitaba a alguien que me resolviese temas de teléfono, papeleo administrativo, etc.

En ese momento llamaban a la puerta. Ramón se levanto a abrir.

- Traigo un envío para Jose Antonio Sevilla - dijo el transportista
- Hola. - dijo Ramón - Tony, este señor trae algo para tí. - Me acerque a la puerta.
- Hola. Yo soy Jose Antonio Sevilla.
- Unos paquetes del mayorista. - informo el transportista. - Firme aqui y si tiene sello, aquí y aquí. - Recogi el envio.
- Hasta luego - dijo el transportista.
- Adios. - una vez se fue el transportista le dije a Ramon - Ayudame con esto, anda.
- Vamos. - Desempaquetamos el ordenador y lo pusimos encima del banco de trabajo que tengo escondido tras una mampara.
- Es el ordenador para Charo. - dije a Ramón.

En ese momento volvieron a llamar a la puerta.

- Hola - dije abriendo.
- Venimos de la tienda de muebles de oficina a traele la mesa.
- Bien, pasen. Un minuto que les hago sitio. Ramón, ayudame a mover mi mesa hacia atrás
- Mientras vamos subiendo las cosas - informo el montador de la casa de muebles.
- Perfecto.

Entre Ramón y yo echamos mi mesa un poco para atrás, antes estaba situada más o menos centrada en el despacho. Tambien movimos mis estanterias, con bastante trabajo por que estaban cargadas de libros y carpetas y no tenia ganas de sacarlo todo. Entre tanto llegaron los montadores con los muebles nuevos.

- ¿Donde ponemos la mesa? - pregunto uno de ellos.
- Póngala aqui - dije señalando el sitio. - Mirando hacia la puerta, por favor. La estantería en este lado.

Se pusieron a trabajar. Ramón y yo mirábamos que hacían. Terminaron bastante rápido de montar los muebles. Les firme la nota de entrega y se marcharon.

- Joer, estas gastando una pasta en tener secretaria - dijo Ramón.
- Hombre, no pretenderás que la pusiese a trabajar en una caja de cervezas ¿no?
- Ordenador, mesa de trabajo, silla supercómoda..... Un lujazo, colega.
- Hay que mimar a los empleados en lo que se refiere a comodidad en el trabajo.
- Es cierto, una persona no puede trabajar si está incómoda.
- ¿Qué te parece si te quedas a comer conmigo? - ofreci a Ramón.
- Estupenda idea. - dijo. Tengo que decir que Ramón es un tío al que le gusta comer una barbaridad y que está algo rellenito.

Nos fuimos a comer. Durante la comida intento sonsacarme cosas sobre Rosa. Le dije que leyese el blog. Me dijo que estaba al día, pero que queria saber ciertos detalles que no estaban en el blog. No quise entrar en su juego, asi que dejó el tema y empezamos a hablar de ordenadores, programas, linux, etc.

Después de comer, Ramón se fue por que tenía una cita con un cliente suyo. Yo me volvi a la oficina y me puse a preparar el ordenador para Charo, lo que me llevo casi toda la tarde. A las siete menos cuarto llamo Rosa al móvil para recordarme que la tenía que recoger. Le dije que no me había olvidado de ella y que sobre las siete y media nos veriamos en el bar del otro día.

Termine de preparar el ordenador, lo puse en la mesa nueva y cambie todas las carpetas A-Z que tenía en una de las estanterias de mi lado a la estantaría nueva para que Charo las tuviese a mano. Mirando la mesa quedé con la sensación que le faltaba algo, pero no caía en que era, así que termine de recoger las cosas y me fui a buscar a Rosa.

- Hola - dije cuando llegue al bar.
- Hola - dijo Rosa y me besó en los labios. - ¿Terminaste de preparar la oficina?
- Si. He dejado listo todo. Aunque tengo la sensación de que me he olvidado un detalle.
- ¿Repasamos lo que tiene que tener un puesto de secretaria?
- Vale.
- Mesa, silla, estanteria, ordenador, material de escritorio, sellos, impresora, teléfono ...
- Para, para. Eso es, no le he puesto el teléfono.
- Pues sin que estas bueno. ¿Como quieres que atienda al teléfono si no le pones uno?
- Vanga. Vamos a buscar un teléfono.
- Vamos.

Apuramos nuetras cervezas y salimos del bar para irnos a un centro comercial donde había una tienda de teléfonos. Miramos varios modelos de teléfono y al final decicimos que con uno con manos libres y posibilidad de silenciar el micrófono sería lo más conveniente. Fuimos a tomar algo a la "Taberna andaluza" que había en el mismo centro comercial.

- ¿Mira que olvidarme del teléfono? - dije. Rosa se reía.
- Eso. Mira que eres despistado - dijo entre risas-.
- ¿Qué te apetece hacer el fin de semana? - pregunte.
- El tiempo esta bueno. Podríamos irnos a la playa. O a la sierra. - dijo.
- Decide tú.
- O podemos quedarnos en casita jugando a papás y mamás - dijo guiñandome un ojo.
- Hummm. ¿A ti que te apetece?
- Me gustaria ir a la sierra y jugar a papás y a mamás. - dijo. Tenía una cara de guasa que me hizo reir.
- Bueno. Habra que buscar un sitio donde poder jugar a papás y mamás en la sierra - dije riendome.
- ¿Crees que habra algo? No suele encontrarse nada así, de un día para otro.
- Dejame hacer una llamada. -dije. Llame por teléfono a Ruth, que trabaja en una Agencia de Viajes. Le conte lo que queria y me dijo que había posibilidades de encontrar algo. Que esperase su llamada. - Ya está. Ahora me llaman para decirme si hay posibilidad de encontrar algún sitio para este fin de semana.
- Eres una caja de sorpresas. Tienes contactos en muchos sitios. - dijo Rosa.
- Tengo informatizados varios tipos de negocios.
- Es bueno eso de tener contactos.
- Sip. Bueno, ¿quieres algo más? ¿Vamos a otro sitio? ¿Qué te gustaria hacer?
- Si te digo la verdad, quisiera que fuesemos a mi casa. ¿Te parece? Quiero ver una peli que dan esta noche.
- Vamos a ver esa peli.

Nos fuimos a casa de Rosa. En el camino me sono el móvil. Era Ruth para decirme que me había encontrado alojamiento para la noche del sabado en una casa rural. Un precio muy asequible, pero sin servicios de ninguna clase, sólo arreglaban la habitación; para desayunar, comer y cenar nos teniamos que buscar la vida. Le dije que bien y me dio la señas.

- Ya tenemos donde pasar la noche en la sierra. Es una casa rural y tenemos que buscarnos la vida para las comidas. - dije a Rosa.
- Estupendo - dijo ella - ¡Mañana nos vamos a la sierra!
- Te hace ilusión, por lo que veo ¿no?
- Muucha.

Llegamos a casa de Rosa y miramos la película que quería ver, después empezamos a acariciarnos y a denudarnos entre besos y risas hasta que terminamos en la cama enredados en un lazo de infinito amor.

Jueves, 19 de mayo

Hoy me he levantado muy contento. Toda la pesadumbre que tenía ayer había desaparecido. Como tenía previsto, he tendido la ropa y me he ido para la oficina.

Lo primero que he hecho nada más llegar ha sido llamar a Mario, mi asesor, y preguntarle el coste que supone contratar una secretaria a media y a jornada completa. Hemos quedado en que me envirá un correo con la información.

Tenía pendiente el proyecto de renovación informáica de Antonio y me puse a estudiar los requerimientos de cada departamento, plazos de implantación, formación del personal, etc. Aunque parece fácil, es un trabajo que hay que hacer minuciosamente, sobre todo en lo que a implatación se refiere. El presupuesto se hace al final, cuando se han encajado todas las piezas del puzle. Hice un descanso y fuí a desayunar, en el camino al bar iba pensando que ayer no me habían llamado para arreglar ninguna catástrofe.

Cuando regrese a la oficina revise el correo y allí estaba el de Mario, especificando lo que le había pedido. Lo aparque momentaneamente mientras terminaba el estudio de Antonio y despues le di un vistazo, no estaba mal del todo, me atraia el contrato a media jornada. Me puse a hacer números para ver cuanto me costaria la secretaria en un año, contando pagas extras y gratificaciones. Tampoco era tanto, siempre había pensado que eso era más caro. Anote los datos en la PDA y le active un aviso para las doce y media. Me daba tiempo para llamar a Charo.

Mientras estuve revisando los mensajes que dejáis los lectores de este blog. Algunos os pasais de pesimistas y desconfiados. ¿A ver por qué Rosa no puede ser virgen? ¿Por que a otros muchos os la hayan dado con queso? ¿Tan importante es eso? Pues que sepáis que no me vais a chafar el día, estoy de muy buen humor.

En ese momento llamo el de la ferretería. Hablamos un rato y me conto que ya tenía una idea de como poder hacer el proyecto por fases (ahora le llama "fases"). Le escuche. Cuando termino le pregunte si tenía dinero para llevar a cavo el proyecto, que fuese sincero, que no pasaba nada. Me dijo que estaba atravesando un bache, pero que llevaba demasiado tiempo de retraso en informatizar el negocio. Le sugeri que pidiese un prestamo al banco, tampoco era mucho dinero, con una tarjeta de credito (oro) lo solucionaba y que esa se la daban ya en cualquier sitio. Me dijo que se lo iba a pensar, pero que no contaba con conseguir nada de los bancos. ¡¡¡Uuuuhhhh!!! ¡¡¡Problemas financieros y de los gordos!!! Habrá que pedir un favor.

Llame a Rosa y le dije que tenía el coste de una secretaria a media jornada, que el sueldo base era una birria y que no le comentase nada a Charo hasta que hablase con ella. Asumio que nos veriamos hoy y me dijo que se pasaria por mi oficina sobre las ocho.

En eso sono la alarma del PDA. ¡¡Menos mal que la tengo!!! Es uno de esos chismes que compro de forma compulsiva que aun no he desterrado. Lo cierto es que es útil. Me había olvidado totalmente que tenía que llamar a un cliente de los primeros que hice para ver como le iban las cosas; le gusta que una vez al mes lo llame. Así que cogi el teléfono y hable con él, todo estaba bien, pero queria renovar los monitores. El mes pasado renovo las CPU, y ahora queria renovar monitores y ponerlos TFT. Quede en mandarle presupuesto por correo electrónico y algunas fotos y caracteristicas para que pudiese comparar.

Tuve un momentito de relax y, a falta de kit-kat, me puse a echar una partida de Carta Blanca. Jugue 4 antes que volviese a sonar la PDA para avisarme que llamase a Charo.

- ¿Charo?
- Si.
- Soy Tony.
- ¡¡Hola!! ¿Hay novedades?
- Sí. Vente a las cinco y hablamos.
- Vale. A las cinco nos vemos. - Iba a colgar y volvi a oirla - ¿Tony? ¿Tony?
- Dime - dije acercandome el telefono al oido.
- ¿Qué tal te va con Rosa? - Caray, ¿no se lo cuentan todo?
- Bien, ¿por?
- Tratala bien, es muy sensible, ¿vale? - me aconsejo.
- Descuida.
- Venga. Hasta luego.
- Adios.

Me quede "pasmaaaaoooo", como decía aquel. ¿A que venía aquella recomendación? Bueno, lo que fuese ya sonaría.

Me puse a programar, que siempre hay cosas que hacer en los programas, sobre todo cuando se venden adaptaciones a medida. Así, alucinado por la tranquilidad que tenía, llego la hora de irse a comer. En eso llamo Ramón para ver si nos veiamos a la tarde. Le dije que se pasase mañana a medio día.

Continuará .....

Apatía

He llegado a la oficina a las 9:00. Me he puesto a ordenar esa inmensa cantidad de papeles que se acumulan a diario sobre la mesa, revisando uno por uno, extrayendo anotaciones, tirando los que ya no sirven..... A las 10:00 me he ido a desayunar sin haber terminado. Me siento flojo y alicaido. ¿Qué paso ayer? Hasta el camarero me ha notado algo:

- ¿Qué le pasa jefe?
- Nada. Me siento algo chungo.
- ¿Le duele algo? - ¿Como explicarle a este tio lo que me pasa si no lo se ni yo?
- No. Debe ser el tiempo. Estoy como muy cansado.
- ¡Uhhh! Eso va a se la gripe, jefe. Dicen que hay mucha gente griposa por ahí. Tomese una de estas y vera que pronto se anima. - Me saco una caja de pastillas a las que ni mire el nombre.
- Gracias. No puedo tomar pastillas así como así, tengo problemas digestivos. - Menti. No estaba dispuesto a tomarme cualquier cosa.
- ¡Vaya jefe! Pues deberia ver al médico.
- Gracias. Lo hare. Eres muy amable, Raúl.
- Nada, hombre, que pa eso estamos ¿no?.
- Si.
- Venga tomese el cafelito y vera como se anima, hombre.
- Vamos allá.

Cuando termine de desayunar y pedi la cuenta me dice Raúl.

- ¿A que se encuentra ya mejor?
- Bastante mejor. - ¿Que le iba a decir? Con lo que se estaba preocupando por mí era capaz de llevarme él mismo a urgencias.
- ¿Ve? Un cafelito obra milagros.
- Cierto. - Conteste y salí del bar. Simpático Raúl. Nos conociamos hacia la tira de años y seguia llamandome "jefe".

El camino del bar a la oficina se me hizo eterno. Como si de forma interna algo me retuviese para no llegar nunca.

Al final llegue, seguí con la limpieza y al rato, serían las 12:00, sono el fijo. Era Ramón.

- Buenos días. - Salude.
- Buenos. ¿Que tal tu aventura? Ya vi el blog. ¿Que paso? ¿Por que te cortaste? - Uff. ¡¡¡Este quiere sangre!!!
- Ya hablaremos de eso. ¿Qué quieres?
- ¡Coño! ¿Que te pasa? - Mi tono debi ser algo frio por que rapidamente noto que me pasaba algo. - ¿Estas malo?
- No, tio, estoy "aplanao". No tengo ganas de nada. Aqui estoy, haciendo limpia de papelotes.
- Vaya. Yo que pensaba pasar por ahí con el colega que quiere ver el portátil. Mejor lo dejamos para otro día.
- No, no. Que va. Venios, a ver si así se me pasa la morriña.
- Bueno. En un rato llegamos.
- Os espero.
- Taluego.
- Adiós. - Y colgué.

Segui a mi tarea. Cada vez quedaba menos, menos mal. En un rato lo deje listo y archive las cosas importantes. Lo de una secretaria se estaba imponiendo ya. ¿Y como la pago? Tendre que hablar con mi asesor, antes de nada hay que saber los costes. En eso volvio a sonar el teléfono.

- ¿Digame? - Dije al descolgar.
- Hola, buenos días, ¿Don Jose Antonio Sevilla? - Caray que formalidad. ¿Le debo pasta a alguien?
- Al aparato. - Conteste lleno de curiosidad.
- Hola. Soy Charo Reyes, amiga de Rosa. Me dijo que buscabas una secretaria. - ¡Uff! Era eso. ¡¡Que susto!!
- En eso pensaba en este momento. ¿Puedes pasarte a verme esta tarde y hablamos?
- Vale. La dirección es .... (aquí dijo una dirección).
- Esa es. - Confirme.
- ¿A que hora? - Ala, en eso no había pensado.
- Vente sobre las seis.
- Alli estare. Nos vemos.
- Hasta luego.

Nada más colgar me acorde que había quedado en llamar a Rosa. Hummm. No quiero que me note este estado de abatimiento. Habra que disimular sin exagerar. Joer. Se me da fatal. Busque Rosa en el movil y le di a llamar.

- Hola. Buenos días.
- Ya estaba pensando que no me llamabas - bromeo.
- Estoy algo liado poniendo orden aquí, que los papelotes me van a echar a la calle.
- Jajajaj - sono a risa sincera. - ¿Te ha llamado Charo?
- Eso te iba a decir. Viene esta tarde a las seis.
- Ten cuidado que es mas guapa que yo - ¿esta tia a que juega? - Es broma, hombre. - ¿Me ha visto la cara por el móvil? Este no es de video conferencias. Joer.
- Ahhh.
- ¿Te pasa algo? Estas raro. ¿Es por lo de anoche?
- No. No me pasa nada. Tengo un día chungo, eso es todo.
- Bueno. ¿A que horas vienes a recogerme?
- ¿A las siete te parece bien? ¿En el bar donde me deje el movil?
- Alli nos vemos. Te dejo que tengo trabajo y Paco sí que tiene un mal día.
- Jejeje. Este Pacoooo. Hasta luego.
- Adios. - dijo ella - Un beso. - Fué instintivo, le tire un beso por el telefono. Joer que cursilada.

Colgaba el teléfono cuando entro en la oficina Ramón.

- Hola. ¿Como estas? Este es Rafa, otro programador que busca un portátil a buen precio. - Me dijo.
- Hola - Tendi la mano a Rafa.
- Hola - Me estrecho la mano Rafa.
- ¿Tienes por ahí el aparato?
- Aqui está. - Dije sacandolo de la funda. - Está nuevo a estrenar.
- A ver... - Dijo Rafa - ¿Por que lo vendes?
- Por que tengo dos. - Informe.
- ¿Y eso? - Pregunto Ramón. Rafa lo miro de reojo. Estaba mirando el portátil, que estaba tal como viene de la casa.
- Tengo el que compre para mí y ese que me regalaron por sobrepasar un volumen de ventas en un mayorista.
- Joer, pues si que te lo montas bien - Dijo Rafa.
- ¿Qué? ¿Te gusta? - Pregunte.
- Si. Mucho. ¿No hay rebajita? - ¡Vaya con el colega programador!
- Lo siento, mi asesor me obliga a declararlo en la renta y no puedo venderlo por menos. - Era cierto.
- ¿Tiene garantía? - Pregunto Rafa.
- Tres meses creo que le quedan. Después puedes contratar un seguro por tres años contra toda averia.
- ¿Sale muy caro?
- Creo que eran 200 €. Pero mejor lo compruebas en la web de Toshiba.
- Vamos Rafa, no le des más vueltas. No vas a encontrar nada mejor que esto, y no es de segunda mano, es nuevo, sin usar ¿verdad? - dijo Ramón.
- Cierto. Sólo lo saque de la caja para ver que funcionaba. La bolsa de transporte y el ratón inalámbrico luminoso van incluidos. - Le dije.
- Bueno.... - Rafa estaba en ese momento en que lo que se diga puede equilibrar la balanza para un lado o para el otro. Lo mejor era esperar. Mire a Ramón para ver si me entendía e hizo además de "boca cerrada". - Estoooo.... ¿No vais a decir nada?
- Mira, Rafa, en estos casos te podría contar que tengo otro interesado y que va a venir esta tarde con la pasta para llevarselo; pero ni yo soy un vendedor de coches usados ni hay otro interesado. A mi no me molesta tenerlo aqui, quinientos euros es lo que pido y si no te lo llevas tu, ya se lo llevara otro. ¿Entiendes? - Disparé a diana... ¿dará?

Rafa se llevo la mano a la cartera. ¡¡¡Disparo bueno!!!

- ¿Quinientos? - preguntó.
- Quinientos - respondí.
- Hecho. - Saco cinco billetes de cien de la cartera y los puso encima de la mesa. - Cuentalos, por favor.
- No hace falta. Se ven que son cinco de cien. - Los metí en el cajón de la mesa.
- Vale. ¿Me das el resto de documentacion del equipo? - Estaba algo tenso el amigo.
- ¿Te pasa algo? - Pregunto Ramón a Rafa.
- No. Esperaba una rebajita. Entre colegas.....
- No te apures, ahora nos tomamos unas birras con tapas. Pago yo. - dijo Ramón.
- Vale. Eso me pone de mejor humor. Es que ... me quedo sin blanca hasta dentro de una semana ¿sabéis?
- Jo que chungo, ¿no? - Le dije. - Si quieres te guardo el portátil una semana más.
- El caso es que me hace falta. - Contesto. ¿Estaba con la penita pa sacar la rebajita? Pues va a ser que no, colega.
- Lo siento. - dije. - Aqui tienes el resto de la documentación. ¿Vamos a tomar esas birras?
- Vamos - dijo Ramón. - Invito yo. Rafa, deja el portátil aqui y luego lo recoges, no sea que en el bar le den un golpe.
- Será mejor - accedio Rafa.

Nos fuimos al bar. Lo cierto es que me encontraba de mejor humor. Nos tomamos unas cuantas cervezas (acabamos a las tres y media de la tarde, menos mal que llevaban tapas) y nos fuimos a casa, no sin antes recoger el portátil de Rafa en la oficina. Ramón iba suprecontento el tío, me acompaño a casa y se quedo sopa en el sillón mientras yo me daba una ducha y me despejaba a base de cafés para volver a la oficina. Al final tuve que llevar a Ramón a su casa, no se atrevía a coger el coche.

Llegue a la oficina a las cinco y media y me puse a buscar los modelos que tenía para entrevistar a personal de cuando hice aquel curso de la confederación de empresarios. Los lei por encima y los deje a un lado. Parecían estar hechos para joder al trabajador. En fin, cogi un folio, escribi un perfil de la persona que necesitaba y los conocimientos que precisaba y al final añadí las pegas que podiamos tener. Charo llegó a las seis en punto.

- Pasa - le dije abriendo la puerta.
- Soy Charo - me dijo.
- Hola. Sientate, por favor. - Se sento. - ¿Que tal estas?
- Bien. - Se le notaba nerviosa. Había que romper el hielo con algo.
- No se que te habrá contado Rosa, pero antes de empezar a evaluar si eres la persona que busco mejor te cuento un poco que es este negocio, a que me dedico y las posibles pegas del puesto. ¿Te parece bien?
- Perfectamente. - parecia menos tensa.
- Veras, yo soy informático autónomo. La oficina la tengo para trabajar y recibir visitas. No me gusta mezclar el negocio con mi vida particular y así también me obligo a cumplir un horario. Este negocio en estos momentos da beneficios que para mí son más que sobrados y cada día veo que estoy necesitando alguien que atienda el telefono, me organice el papeleo, las facturas de proveedores, las de clientes, que llame a los que se retrasan en los pagos, etc. Actualmente no se si contratar una persona a media o a jornada completa; seguramente será a media jornada hasta ver como evoluciona todo.
- Entiendo.
- Lo que me da más miedo es comprometerme con alguien y que cuando llegue la hora de pagar no pueda cumplir. Todo el mundo quiere cobrar por su trabajo y que le paguen religiosamente las cuotas de la seguridad social.
- Algo me dijo Rosa. La verdad es que a mi, en un momento, no me importaria cobrar unos días más tarde. Incluso aguantar un mes sin cobrar. No tengo obligaciones de pago con nadie y vivo con mis padres.
- Vale. Pero si esa situación se empieza a repetir seguro que te molestarias conmigo. Incluso puedes que busques asesoramiento legal para presentarme una demanda en magistratura del trabajo.
- Hombre.... Eso sería en un caso extremo ¿no? Si me dice que las cosas van mal y que me tengo que ir, me iré. Pero mejor saberlo de antemano que llegar a extremos ¿no?
- Bueno. Si es así cuentame que sabes hacer, que estudios tienes, colegios donde has estudiado, etc.

Estuvo un buen rato contandome sus habilidades, me dejo su curriculum y quedamos en que la llamaria una vez hablase con mi asesor y me contase sobre sueldos, seguros y demas cosas.

Cuando se marchó (a las siete y diez) llame a Rosa al móvil para decirle que iba para allí, que me esperase. Recogí mis cosas, metí el dinero en la caja fuerte, cerre la oficina y me fui en busca de Rosa.

Llegue al bar a las siete y media. Rosa estaba sola sentada en una mesita junto a la ventana, cuando me vio llegar me saludó a través del cristal moviendo la mano. Entre en el bar y cuando llegue hasta ella se levanto y me planto un beso en los labios con mucha dulzura.

- ¡Holaaa! - me saludo. - ¿Qué tal con Charo? ¿La contratas?
- Hola. Parece muy maja y se la ve preparada. Mañana voy a llamar a mi asesor a que me diga si la puedo coger a prueba una temporada. No le digas nada si hablas con ella antes que conmigo.
- Ya me ha llamado y me ha contado la entrevista. - Joer con el "trafico de influencias".
- ¿Y bien?
- Le has gustado. Le ha gustado tu sinceridad sobre el riesgo que podeis correr. Está dispuesta a hacer lo que sea. Será su primer trabajo ¿lo sabes?
- Si. Eso me extraña. No ha trabajado nunca, ni si contrato ni nada. - Era cierto. En su curriculum no constaba que hubiese trabajado nunca y tenia veintitres años, como Rosa.
- No lo ha necesitado. Ahora tampoco lo necesita, sus padres estan sobrados de pasta. Pero quiere ser independiente.
- Ahh. Pues no se si con lo que le pueda pagar yo se podra independizar.
- Hombre.... Depende como quiera vivir. Pero seguro que lo consigue. Y tu te vas a llevar un pedazo de secretaria.
- Me fio de tí.
- ¿Nos vamos a otro sitio? Estoy cansada de estar aquí.
- Vámonos. ¿Has traido tu coche?
- No. Como había quedado contigo, pues me parecia que era un incordio andar con los dos coches para todos los lados.
- Vale. Pues venga.

Nos metimos en el coche.

- ¿Donde vamos? - pregunte.
- ¿A cenar? - preguntó ella. - Me apetece un chino. Invito yo que ayer lo hiciste tú.
- Vale a lo del chino, pero pago yo. - A veces me paso de machista, lo sé.
- Buenoooooo ¿Que hay de malo que una chica invite a un chico? Estamos en el siglo veintiuno ¿sabes?
- Vale. No te enfades. - Me miró con esa sonrisa que me desarmaba.
- Si no me enfado, tonto. - Y me beso la mejilla. Para ser sinceros diré que me gustó ese gesto de ternura.
- Bien. Pagas tú. - Puse en marcha el coche. - ¿A que chino quieres ir?
- A uno que hay cerca de mi casa ¿puede ser?.
- Como si esta en la luna. Contigo a cualquier parte. - Me parece que me estoy poniendo pegajoso, ¡puaj!

Tome camino del chino. No abrimos la boca hasta el siguiente semáforo que me dijo ella.

- Anoche te portaste como un caballero.
- ¿Y eso?
- Supiste contenerte y no terminamos haciendo alguna tonteria que después pudiesemos lamentar. - Era un alivio oirla decir eso.
- Gracias. - No se por que dije eso.
- Verás, ahora que estamos sólos, quiero decirte algo. - Pausa.
- Dime.
- Es difícil de decir. Tu debes haber andado mucho mundo ya. - ¿A donde quiere ir a parar?
- Hombre, un santo, precisamente, no soy. - Dije.
- Veras, aunque he estado con algunos chicos nunca he tenido relaciones más allá de algunos besos y caricias. - ¿Me estaba diciendo lo que yo pensaba que estaba diciendo? ¡¡Y yo que pensaba que era una devora-hombres!!! En ese momento di un golpe de volante con el coche, otro me lanzo una pitada de las de "¿adonde vas condenaoooooo?" y me pare en el primer hueco que vi sin poner intermitente ni nada, lo que me costo otro concierto de pitos e insultos de lo más variopinto. La mire, lloraba.
- Disculpame si parezco poco delicado, peroooo ¿me estas diciendo que eres ....?
- Virgen - dijo ella entre sollozos. - Espero no haberte desilusinado. - ¿Desilusionado? No tenia ni idea del peso que se me había quitado de encima. Ni idea. Me dio por reirme.

- ¿De que te ries? - Dejo de llorar y me miraba muy seria. - Para mi es una cosa muy seria, con mi edad y en este estado.
- Veras - dije entre risas. Me lloraban los ojos de reirme. - Anoche, cuando apareciste en pijama y con esa bata, cuando me invitaste a subir a tu casa siendo la primera vez que saliamos y tal, me imagine que eras otro tipo de mujer. - Se me quedo mirando unos segundos hasta que reacciono y entendió.
- Jajajaja, ¿creías que era....? ¿qué era .....? JAJAJAJAJAAAA - Se destornillaba de la risa. Volvia a llorar pero ahora del ataque de risa que le había entrado. Nos pegamos un buen rato riendonos. Nos mirabamos y nos reiamos. Cuando por sín conseguí calmar la risa un poco le dije:

- ¿Y si tiramos para el chino? A ver si van a cerrar y nosotros aqui partiendonos de risa.
- Si. ¡Ay!, sí. Vamos para allí. ¡Que risa! ¡Que cosas me pasan a mí! ¡En serio, esto se cuenta y no se lo cree nadie!
- Por cierto, yo cuento mis cosas en un weblog. - Le dije.
- ¿Y eso que es? - preguntó. - ¿Algo de ordenadores?
- Es una especie de diario en una página web donde cada cual cuenta lo que cree conveniente. Yo lo empecé la semana pasada y en él cuento todo lo que me pasa relacionado con el trabajo y mi vida.
- Ahhh. ¿Y eso lo ve todo el mundo? - pregunto.
- Si. Es público.
- ¿De mí tambien has hablado?
- Sí. Aunque te llamas Rosa. ¿Te importa?
- ¿Me daras la dirección para verla?
- Claro, anota: tres uves dobles, punto, tonysevilla, punto, blogya, punto, net.
- Para, paraaaaa. Luego me lo escribes tú ¿vale?. ¿Y has contado lo de anoche?
- Sí. - Me miro fijamente.
- No se si me da vergüenza o morbo. - Se quedo en silencio unos segundos - ¡¡¡Que mooooorrrrbooooo!!! Contar esas cosas pa que la gente las lea.
- ¿No te molesta entonces que lo haya hecho?
- No. Publica lo que quieras. Es gracioso.
- Gracias. ¿Esto que hemos hablado también? - pregunte timidamente. Me esperaba una bofetada.
- Sin problema. Nadie sabe quien soy ¿no?
- Nadie.
- Jo, que morbo, tio.

Entre tantos habiamos llegado al chino y estabamos a la espera que nos atendiesen. Para ser miércoles aquello estaba de bote en bote. Yo nunca había ido a ese restaurante, y eso que estaba a dos pasos de la oficina. Por fín nos atendieron, y empezamos a cenar. Cada vez que nos mirabamos nos entraban ganas de reir al acordarnos de la conversación anterior. Cuando terminamos me dijo Rosa,

- ¿Me acompañas a casa dando un paseo? Está cerca.
- Bueno. La noche invita a pasear y esta zona es tranquila.
- Sí. - Se enganchó de mi brazo y apoyó su cabeza en mi hombro. Así caminamos en silencio hasta llegar a su casa.

- ¿Vas a subir? - Preguntó.
- ¿Crees que es conveniente?
- Venga sube. Te prometo que hoy no te hago numeritos. - Risas.
- Vale. Una copa y me marcho.
- De acuerdo. - Me dio las llaves.

Subimos mirandonos y riendonos en el ascensor. Era bonita aquella complicidad que sólo nosotros comprendiamos.

- ¿Larios cola? - Le pregunte al entrar.
- Sí, por favor. Voy un momentito al baño.
- Bien. - Yo me servi otro wisky de marras. Y ya se por que no vi el nombre: no se leia, estaba como borrado.
- Ya estoy aqui. - Esta vez se habia cambiado y puesto una camisa y un pantalon que tenian toda la pinta de ser "de andar por casa". - ¿Una peli? ¿Musica?
- Pon la radio, por favor. - Puso KISS FM. Se sento junto a mí, me miro y me beso. Nos besamos durante mucho rato y también nos acariciamos, sin llegar a meternos mano. Fue todo muy dulce y cariñoso. En la radio dieron las cero horas. Nos miramos y me dijo:

- No te vayas. Quedate aqui conmigo, así, abrazados. - La mire.
- Me tengo que ir, me gustaria quedarme aqui, pero hay ciertos problemas de indole doméstica que tengo que resolver en casa.
- ¿Vives sólo?
- Si. Y tengo que poner la ropa a lavar esta noche si no quiero ir con la misma camisa varios días.
- Bueno. Pero me tienes que prometer que te quedaras conmigo alguna noche.
- Te lo prometo.
- Vale. Me conformo. - Me beso. - Vete ya, que es tarde. - Me acompaño hasta la puerta y me volvio a abrazar en otro beso sin final. - No seas pesado y vete de una vez. - Dijo cuando se solto.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana. Llamame.
- Vale. Adios.

Me meti en el ascensor y me vi reflejado en el espejo con todo el pelo alborotado, la camisa desabrochada .... hecho una facha, vamos. Pero sonriente, muy sonriente y muy contento que iba.

Sali a la calle y se notaba fresco. Apresure el paso hasta el coche.

LLegue a casa, organicé la ropa y deje la lavadora en marcha para tenderla por la mañana antes de ir al curro. Me fui a la cama feliz.

Sorpresa

Como adelantaba ayer, la mañana de hoy ha sido bastante movidita.

Me llamó el de la ferreteria algo mosca, es cierto, ayer no lo llamé, ¡pobrecillo! ;-p. Me he ido a verlo, menos mal que cae por aqui cerquita. En fin, que me ha explicado que era eso de lo "progresivo", y quiere ir haciendo la aplicación poco a poco, cosa que me parecería bien si no estuviese todo relacionado entre sí. Como hace tiempo que aprendi que no se debe discutir con los clientes, le he dejado hablar y contarme su plan progresivo, para al final caer él sólo en la cuenta de que sin una parte la otra no funciona. Me ha dicho que me llamara. Me estoy planteando seriamente si aceptar el proyecto o no en caso de que se decida. No me está gustando nada su actitud.

Llegue a la oficina sobre las 11:30 dándole vueltas a la cabeza a ver donde me había dejado el móvil, en el coche no estaba y en casa tampoco. Joer que despiste gasto. Por supuesto tenía varios mensajes en el contestador del fijo y me puse a llamar a la gente. Otra vez me cruzo la idea de buscar a alguien para antender el teléfono. Después de "arreglar" un ordenador desenchufado, una impresora apagada, un cable de red desconectado, poner en negrita el texto de un cliente (hasta para eso llaman, sí) y varias catastrofes por el estilo hice una pausa (no tenía kit-kat, asi que me tuve que contentar con jugar una partida de "Carta blanca").

Asombrosamente no sono el teléfono hasta terminar la partida :-).

- Buenos días.
- ¡¡¡SORPRESA!!! - la voz sensual de Rosa me desconcertó. Me quedé unos minutos en fuera de juego.
- ....
- ¿Tony? ¿Eres tu? - Preguntó.
- ¡Eeeehhh! ¡Sí! ¡Holaaaa! ¿Cómo estas? - balbucee.
- ¿Que te pasa?
- Nada, que me has sorprendido. - dije recuperandome.
- ¿No echaste nada a faltar ayer?
- No recuerdo. A ver, a ver..... - coño, que me había quedao en blanco.
- Tony, te olvidate el móvil en el bar donde tomamos las cervezas anoche. No me digas que no lo has echado en falta.
- Anda, ¿alli estaba? ¿Y cómo lo tienes tú?
- Me lo ha subido el camarero a la oficina hace un rato. Nos conoce a todos de ir a tomarnos las cervecitas allí los viernes.
- ¡Mira que bien! Paso a recogerlo luego ¿vale? - así que esta tenía mi móvil. Huummmm. Da que pensar. Aunque puede que sea verdad y me lo olvidase en el bar.
- Deja. Te lo acerco yo cuando termine y así tomamos algo. - Me sorprendió de nuevo.
- No, no,.... Ya voy yo, no vengas hasta aqui.... - otra vez balbuceando. Parezco un bebé.
- ¿No quieres que vaya? - Disparo directo a la diana. ¡¡¡AAAAyyyy!!!
- No es eso, es por evitarte el paseo y tal - mentí. Estaba deseando que viniese.
- No te preocupes que voy en coche. - No se por qué, pero lo imaginaba.
- Como quieras. - No tuve más remedio que ceder.
- Esperame, que no sé a que hora llegare. - Me dijo.
- Sin problema.
- Hasta luego entonces.
- Adios.

Desde esa llamada me he pasado toda la mañana con un estado de nervios tremendo. Joer lo que son las hormonas ¿son esas las que cambian el estado de ánimo? No podia concentrarme, no podia parar quieto en la silla, no podia pensar. ¿Qué me pasa? ¿Me habré enamorao? ¡Anda ya!

¡Lo que me ha costado concentrarme para ponerme a hacer las cosas que tenía pendientes! ¡Madre mía! Bueno al final he conseguido echar trabajo administrativo fuera, que siempre se acumula y poner papeles en orden. También he hecho la factura de Paco y se la he pasado por correo electrónico, junto con los precios de los mantenimientos y los bonos de asistencia. A Ramón le he enviado la url de Toshiba donde vienen las caracteristicas del portátil. ¿Me olvido de algo? Si no es así me voy a comer y luego programare un ratillo a ver si también saco algunos bugs fuera.

Ha sido una tarde muy provechosa, he adelantado cantidad de trabajo atrasado y he resuelto un problemilla que me traia de cabeza desde hacía unos días. Ha llamado Ramón, ha visto al interesado en el portátil y quiere verlo. Se iba a pasar a recogerlo pero le he dicho que venía Rosa y me ha dicho "uuuuhhhh, una cita sorpresa. JAJAJAJAJA. Cuidado que te "casan", chaval!!!!". No se por que me ha sentado mal.... ¿otro síntoma del enamoramiento?

Rosa ha llegado sobre las ocho.

- Hola. - Oi su voz detras de la puerta entreabierta - ¿Se puede? - Me levante y abri la puerta.
- Pasa. - Dije. Y me quede otra vez en fuera de juego. Estaba preciosa, arrebatadora, guapísima. - Estas preciosa. - Le dije recuperandome de la tercera sorpresa del día.
- Gracias. - Sonrio y me dejo otra vez KO. - Así que esta es tu oficina. Muy acogedora.
- Hombre, muy grande no es. Para mí sólo me sobra. - Me excuse.
- ¿Trabajas sólo? - Pregunto.
- Sí. Esto no da para mucho, la verdad.
- Hombre, estando sólo no se puede ganar mucho, no se abarca negocio. ¿Por que no buscas un ayudante y una secretaria? - ¡¡¡Ala, dos al precio de uno!!!
- Me da algo de susto hacer eso. ¿Y si no ingreso lo suficiente todos los meses para hacerme cargo de las nominas y los seguros?
- Es un riesgo que tienes que correr. Creo que hay gente que si se lo cuentas lo entiende y te ayudara.
- No conozco a nadie de esos. ¿Y tú?
- Es posible. - ¡¡¡Ya empezamos con los enigmas!!!.
- Si sabes de alguien hazmelo saber y pruebo a ver que tal me va.
- Descuida. ¿Vamos a tomar algo?
- Vamos.

Salimos de la oficina y fuimos a un bar cercano. Por el camino me dijo que Paco le había dado el visto bueno a la factura y que estaba en contabilidad para pagarmela. Fue lo único que me comento del trabajo. Y me gusto disponer de información de primera mano :-).

Nos sentamos en un velador.

- Antes que me dejes otra vez con la palabra en la boca te queria preguntar algunas cositas sobre tí. - Disparé sin piedad.
- Tengo 23 años, soltera, sin compromiso y sin novio conocido, vivo sóla no muy lejos de aqui. Si quieres más detalles tendrás que averiguarlos por tí mismo con el tiempo. - Me informo. Me volvio a sorprender. ¡¡¡Que mujer!!!
- Me vale con eso de momento. - Contesté y note como me ardía la cara.
- Bueno, no te cortes ahora. Como te decía antes, conozco a gente que quizás pueda ayudarte a ampliar el negocio. - Qué habilidad para salir de una situación tensa.
- ¿Como es eso?
- Veras, tengo amigos y amigas que estan en paro y que buscan un primer empleo. De momento piden que se les de de alta en seguridad social y que se les pague el sueldo base. Algunos incluso se atreverían a esperar un poco para cobrar si se ve que el negocio prospera. Pero hay que ser sincero con la gente, si la cosa va mal y no se les tiene en cuenta pueden enfadarse.
- ¡Vaya! ¡Qué amigos mas interesantes! - Ironicé.
- No te lo tomes a guasa. Mañana les digo a algunos que te llamen.
- Vale. Peroooo ¿como es que hay gente así?
- Todo a su debido tiempo, ¿vale?
- Vale. - ¿Qué era esta mujer? ¿Un angel? Empezaba a alucinar.
- ¿Quieres que vayamos a algún sitio a cenar algo? - Invité.
- Vale, pero después me acercas a casa. He dejado alli el coche y he venido dando un paseo.- Así que no vive lejos de la oficina. Hummmm.

Pague la cuenta del bar y nos fuimos a cenar a un sitio tranquilo. La cena transcurrio suavemente, hablamos de todo un poco, de politica, del tiempo, de la sequía, del turismo, de la forma tan curiosa de avisar la compañía de luz a los usuarios de un corte (con fotocopias de folios pegadas en la pared a modo de anuncio de "chica se ofrece como canguro").

Terminamos de cenar y la lleve a su casa. Un bonito edificio de apartamentos.

- ¿Quieres subir a tomar algo? - Me pregunto viendo que no me quitaba el cinturón de seguridad. Y volvio a pillarme en fuera de juego.
- ¿Aaaahh? Esto..., sí, espera que aparco mejor. - Otra vez el balbuceo. Joer que habilidad para sorprenderme.
- No paras de llevarte sorpresas, ¿eh? - Y sonrio.
- La verdad es que no. - Dije mientras nos bajamos del coche.
- Entra, dijo empujando la puerta del portal.
- ¡Por favor! Las damas primero. - Cortés que es uno.
- Gracias. Está anticuado pero a algunas nos gusta que nos traten con mimo. - Volvio a sonreir. Me tenia en sus redes. Lo sabía.

Subimos en el ascensor, los dos muy calladitos. Me asaltaban miles de pensamientos de todas clases, estaba algo tenso. Ella se miraba la punta de los zapatos. Llegamos a su planta. Me dio las llaves y me dijo:

- Apartamento A.
- Sí. - Abri la puerta y entramos. Era un apartamento más acogedor que mi oficina, pero estaba decorado con exquisito gusto.
- En ese mueble hay licores y en la neverea cervezas y refrescos. Sirvete tu mismo mientras me cambio. - Desaparecio en el dormitorio. - A mi ponme un poco, muy poquito, Larios con CocaCola. El hielo está en el congelador.

Preparé las bebidas. Me serví un wisky que según la etiqueta tenía 23 años. No recuerdo la marca, pero estaba buenísimo.

- ¡Hola! - Me saludo. Se había puesto un pijama y encima una bonita bata de raso.
- Hola. Ten tu bebida. - Volvi a sorprenderme. ¿Que pretendia esta mujer? ¿LLevarme al huerto un martes?
- Gracias. ¿Chin-chin? - Y chocó su vaso contra el mío. - Salúd. Sientate, hombre, que te voy a cobrar lo mismo.

Nos sentamos en un sofá de tacto muy suave. Muy juntitos el uno del otro. Estaba empezando a ponerme nervioso.

- ¿Pongo algo de musica? ¿Queres ver la tele? - ¿La tele? ÑÑÑÑIIIIICCCCC Que frenazo.
- ¿Que dan? - Pregunte.
- Por el canal del satelite ponen muchas pelis buenas. Algunas picantitas. ¿Quieres ver alguna? - ¡Buf! ¡Buf! ¡Buf! Estaba ardiendo ya. Esta quiere marcha.
- No tengo preferencias. Pon lo que te apetezca ver.
- Bien. - trasteo con el mando de la tele y del receptor del satélite y puso una película. Yo no prestaba atención a la tele. La miraba a ella. Y ella al televisor.

Estuvimos en silencio largo rato, mirando la tele y mirandonos el uno al otro. Sin atrevernos a hablar ni a tocarnos, pareciamos dos quicieañeros, en serio. Cuando termine la copa me puse en pie.

- Bueno. Es tarde. Me marcho. Mañana madrugamos los dos. - Me miró y sonrio.
- Vale. ¿Nos vemos mañana? - preguntó.
- Te llamo a la oficina para pasar a recogerte, ¿te parece?
- Mejor llamame al movil. En el tuyo tienes grabado mi teléfono. - Me guiñó un ojo.
- ¿De verdad me lo habia olvidado en el bar? - Pregunte.
- Siii. ¿Qué quieres dar a entender? - Si hizo la ofendida.
- Nada, nada. Cosas mías. Pensaba que lo habia olvidado en el despacho de Paco. - Mentí.
- Pues no, lo olvidaste en el bar.
- Bueno, pues me voy. - Me acompaño a la puerta. Cuando estaba abriendo la puerta la empujó y la cerró y se me abrazo al cuello besándome en los labios con fuerza ¡que impetuosa es esta mujer!!!!.
- Vete ya. - Me dijo cuando se separo. Y abrio la puerta.
- Hasta mañana - me dio tiempo a decir antes que cerrase la puerta a mis espaldas. Volvio a abrir un poco y me dijo:
- Hasta mañana, caballero.

Y así trancurrio la primera cita con Rosa. Estoy hecho un lío, pero me alegro de que no pasase nada en su piso. Quizás ahora estaría lamentandolo y me gusta demasiado para estropear la relación así a la primera.

A ver mañana que pasa. Me voy a dormir, han sido demasiadas emociones para un día.

Rosa.

Después de un largo fin de semana metido en casa pagando los excesos del viernes noche, que depués de dejar a Ramon me fui a dar una vuelta yo sólo y termine a las siete de la mañana reventado y aunque no me había pasado de beber me las di de valiete y me fui en camisa de verano con un frío que hacía que los grajos se te metian entre los tobillos; retomamos la semana laboral empezando por ir a solucionarle el problema a Paco.

Llegue a la oficina de Paco sobre las 10, Paco había salido a hacer unas gestiones y había dejado dicho que hiciese lo que fuera necesario para arreglar el problema y que hablase con Rosa para explicarle como funcionaba el programa y evitar nuevos problemas en el futuro (que pensaba que iba a hacer ¿sentarme a esperarlo?). Me presentaron a Rosa, y decididamente la tengo que invitar a cenar ;-). Además de esa voz sensual del teléfono, que en persona es aún más atraciva, es guapa, ni delgada ni gorda, buena estatura y siempre sonriendo.

Después de un rato trabajando con ella para poner en orden los pedidos, albaranes, facturas y ordenes de entrega por cliente le pregunte que si había desayunado, dijo que no y nos fuimos al bar. Me sorprendio que durante el desayuno no me hablase para nada de temas de trabajo, hablamos de cuestiones generales, comentamos alguna noticia del 20 minutos y volvimos a la oficina.

Cuando llegamos alli estaba Paco, tras preguntarme como iba todo se excusó y se metio en su despacho a atender unos asuntos urgentes. Yo me puse a arreglar la base de datos y así se paso toda la mañana y llegó la hora de comer (joder que jaleo mas tremendo había formado Rosa con modificar los datos de 6 clientes ...) Salio Paco del despacho para preguntarme si había terminado, le dije que no y me dijo que mantenia la invitación a comer, así que me llevo al bar donde había desayunado por la mañana con Rosa y nos comimos un insípido menú del día que encima me parecio escaso y caro (al menos pagaba él). Hablamos del error de Rosa y quedamos en que cuando terminase le explicaria como funcionaba el programa, si había tiempo. Saco el asunto del coste que suponía el que estuviese un día entero a su servicio (por que había que dejarlo listo hoy) y le comente que debería contratar el mantenimiento una vez solucionado este problema. Me pidio que le enviase por correo electronico las tarifas.

Terminamos de comer y fuimos a tomar un café a otro bar, este tenia mejor pinta, me ofrecio si queria alguna copa y decline la invitación por razones obvias: tenia que terminar de arreglar la base de datos. El se tomó un wisky con soda.

Regresamos a su oficina. Termine de arreglar el desaguisado sobre las seis y me fui a eseñar a Rosa como funcionaba el programa, estuvimos hasta las siete y media y después me ofrecio tomar una cerveza. Antes vi a Paco y le di el albarán con las horas del día para que lo firmase y así pasar la correspondiente factura, firmó sin protestar :-.

Con Rosa pase un rato agradable y sin darme cuenta me había sacado todos los detalles de mi vida. Cuando me llego el turno de hacer preguntas me dijo que era hora de irse a casa y así nos separamos. Joer que me ha "calao hondo" esta y no me ha dado oportunidad de entrar en su terreno personal....

He pasado por la oficina a oir los mensajes del contestador y leer el correo electronico. Mañana me espera una mañana movidita. Hay veces que me planteo contratar una secretaria o un@ ayudante, pero son obligaciones que me asustan y que me van a hacer reorganizar el modelo del negocio; a lo mejor ya va siendo hora de hacerlo, pero hay que meditarlo, que tampoco me deja tanto dinero.

Por cierto ¿donde está mi móvil? ¡A que lo he perdido! ¡Cachis en la mar! Si mañana no aparece tendre que bloquear el número. Y ahora suena el fijo, ¿quien será?

- Buenas noches.
- Hola Tony, soy Ramón.
- Hola tío, ¿como te va?
- Tirando. ¿Donde te metes que llevo todo el día llamandote al móvil?
- Puff. Acabo de darme cuenta que no lo tengo. Como no este en el coche o en casa lo he perdido.
- Joer. Tu siempre tan loco.
- ¿Que querias?
- ¿Que hiciste el viernes?
- Me fui a dar una vuelta y me cogí un enfriamiento. Ya estoy mejor. No he salido de casa en todo el "finde".
- Vaya, pues a mí no se me pasa el jodio catarro. Escuchame una cosita....
- Dime.
- ... Tengo un colega que esta buscando un portátil usado. ¿Sigues pensando vender el tuyo?
- Sip. Ya sabes, 500 €. No tiene ni un año y sabes las caracteristicas.
- Vale. Era un Toshiba Satellite SA-50 o algo así ¿no?.
- Te paso url de toshiba por emilio.
- Ok. ¿Qué tal hoy el día? ¿Como es Rosa?
- Un bombón, tio, y mazo simpática.
- ¿La invitaste a cenar?
- No me ha dao tiempo a meter baza. Todo lo hablaba ella. Y lo peor es que me ha sonsacado a placer.
- Jajajajaaaaaa.
- No te rias, me ha calao hondo, colega.
- ¡Coño! ¡Si tu no te enamorabas ni por error!!!!
- Joer, no fastidies. Hablamos en otro momento. Quiero irme a casa y descansar, estoy hecho un lío.
- Vale. Mañana ma paso a verte si tengo tiempo.
- Adios.
- Un abrazo.