El blog de Tony Sevilla |
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Bienvenido a weblog de Tony Sevilla, aqui ire contando cosas de mi vida como informatico autónomo. Todos los nombre y lugares ha sido cambiados para proteger la privacidad de las personas que aparecen en las historias, que son verídicas.
Mi e-mail para los que me querais contactar por privado es tonysevilla (en) gmail (punto) com. TemasArchivosEnlaces |
RegresoDespués de haber apagado el despertador de viaje a las siete y la alarma del móvil a las nueve, no conseguí despejarme y levantarme hasta las diez menos cuarto; mi cuerpo reclamaba descanso. Me di una ducha rápida, recogí mis cosas y dejé la habitación. Cuando estaba cerrando la cuenta en recepción me acordé del regalito, así que pregunte al conserje que me indico una joyería cercana, una tienda de perfumes y otra tienda que se llamaba algo así como todo para ella. Me decidí por la joyería, siempre me gusto regalar cosas de cierta belleza. En la joyería le plantee el problema a la chica que atendía, contandole que era un regalo para mi chica con la que llevaba saliendo poco tiempo pero que se me había metido muy dentro. Al final, después de enseñarme varias cosas, elegí una que satisfacía mi exigencia y que además, estaba seguro, le iba a gustar; de favor me hicieron una grabación en media hora. Ya estaba dispuesto para el viaje. Eran las doce de la mañana. Me meti en el coche y me puse en carretera. Sobre las dos pare a comer y llame a Rosa para decirle que no se alarmase, que me había levantado tarde y que estaba en camino, que la recogeria en su trabajo a las siete y media como era costumbre. Le hizo ilusión que la llamase y que la fuese a recoger. Tire directamente para mi casa sin ni siquiera pasar por la oficina, a eso de las seis. Tiempo justo de ducharme e ir a buscar a Rosa. Llegue al bar poco antes de las siete y media y pedi una cerveza mientras esperaba a Rosa. - Hooolaaaaa - saludo Rosa al verme. Cruzó el bar a la carrera y se me tiró, literalmente, encima. Me comio a besos y vi que se le saltaban las lágimas. - No sabes cuanto te he echado de menos - siguio besandome. - Hola - pude decir por fin. - Contente un poquito que estamos dando el numerito. Yo también te he echado de menos, pero sólo he estado fuera una noche, ¿qué pasará cuando me tenga que ir más tiempo? - No me importa dar el numerito. Y no hablemos ahora de eso de irte fuera más de una noche, porfa. Estoy muy contenta de verte. - Y yo tí. ¿Que tomas? ¿Cerveza? - Si, por favor - dijo. Lanzó un suspiro que me asustó. - ¿Te pasa algo? - No. Suspiraba. - dijo - ¿Me has traido algún regalito? - Toma - le di el paquetito. - ¿Qué es? - pregunto. - Abrelo. Abrio el paquete con toda parsimonia, quitando el papel celo con todo cuidado para que no se estropease el envoltorio. En ese momento me recordó a una niña ilusionada. Terminó de abrirlo. Abrió el estuche. - ¡OH! - dijo, con tanta fuerza que todos los que estaban en el bar se volvieron a mirar. - Es precioso - mantenía el sencillo colgante en alto sujeto por la cadena. Era una pieza de oro con dos corazones entrelazados y con nuestras iniciales y la fecha de nuestra primera noche juntos grabada por detrás. - Es precioso - repitió y se lo puso. Se me acercó y me planto un besazo en los labios que casi hacía daño. ¡Que ímpetu! - ¿De verdad te gusta? - pregunte con miedo. - Es precioso - repetió. - Si quieres que te diga la verdad no esperaba una cosa así - volvió a besarme. Levante la mirada y toda le gente del bar seguía pendiente de nosotros. De pronto alguien se puso a aplaudir y los demás se le unieron. Madre mía que bochornazo. Cuando se calmaron di las gracias en voz alta y nos fuimos del bar. Rosa parecía estar en otro mundo. Nos metimos en el coche, Rosa no hacía más que mirar el colgante una y otra vez y decir en voz baja "es precioso". Puse en marcha el coche y conduje despacio un rato. - ¿Donde te apetece ir? - pregunté. - Donde quieras. ¿Vamos a tu casa? - Habrá que recoger tus cosas antes ¿no? - Sí - contestaba de forma mecánica, como si estuviese en otro mundo. Detuve el coche en un hueco y le pase la palma de la mano por delante de la cara arriba y abajo varias veces... - Hola - dije. - Estaaaamos aaaquiiii. Vueeeelveeee. - ¿Eh? ¿Ah? ¡Ah! Sí. Perdona. Estaba en otras cosas. - No hace falta que lo digas, no. - Me ha gustado mucho el cogante. Gracias. - Un placer. - Venga, no te entretengas, vamos a recoger mis cosas y nos vamos a tu casa. Ya han pasado los tres días. - ¿Tres días? - ni idea de que me hablaba. - La doctora, los tres días de celibato - me dijo. - Perdona, me he quedado tan pasmao con tu reacción por lo del colgante que ni me acordaba. - Te voy a hacer una cena que riase el del restaurante ese de ayer. Y después te voy a dar un achuchón que verás - dijo. Yo no recordaba haberle contado nada del tema del restaurante.... - ¿Al final conseguiste leer el blog ese que escribo? - pregunté. - Claro. No me pierdo ni un día, y atrevete a contar algo que no sea cierto, ¿eh? - Ni de lejos. ¿No te molesta entonces que cuente nuestras cosas ahí? - No. Me gusta y da morbo. Jejeje. Llegamos a su casa. Subio en un momento a por sus cosas y lo que fuese a preparar de cena y nos fuimos a la mía. - Por favor, esta noche no hablemos de mis padres ni de nada de eso. No la estropeemos - me dijo al llegar. - Como quieras - entramos en casa. Subio directamente arriba y me llamo. Subí. Se estaba desnudando. - Desnudate - me dijo. Obedeci. Me llevo al baño. Nos metimos en la ducha. Me di cuenta que le gustaba eso de ducharnos juntos (y a mí también). Después de ducharnos bajamos a cenar desnudos. Preparó una cena fría a base de pimientos asados, filetes de melva en conserva y ensalada de patatas. Estaba delicioso. - ¿Te gusta ir denuda por la casa? - pregunté. - Cuando estoy contigo sí. He visto como me miras cuando estoy desnuda y no quiero privarte ese placer - dijo. - Gracias. Lo cierto es que eres preciosa. - ¿No te parezco gordita? - Ni de lejos. Estas muy bien. Más delgada no me gustarias. - Gracias. Pero no voy desnuda del todo, mira - señalaba el colgante que le acababa de regalar. Rió. Reímos. Terminamos de cenar y nos fuimos a la cama. Fue como aquella primera noche en esa misma cama, pero esta vez sin problemas de sangre por perdida de virginidad. Lo pasamos estupendamente. Dentro de mí empezaba a formarse un sentimiento desconocido antes, cuando estaba con aquellas mujeres de fin de semana con las que sólo compartía sexo. Con Rosa empezaba a compartir algo más, empezaba a sentir que formaba parte de mi vida y que llevabamos saliendo mucho tiempo y no dos semanas. Tenía como un nudo en la garganta que no podía explicar que era. Lo nuestro era algo más que sexo.... HOLA, BLOG O COMO TE LLAMES, SOY ROSA Y QUIERO QUE SEPAS QUE ESTOY LOCAMENTE ENAMORADA DE TONY. Ahora nos vamos a seguir con lo nuestro y a hacernos una fotitos pincantitas. Chao. Jueves, 26 de Mayo de 2005 22:50 #. Comentarios » Ir a formulario |