El blog de Tony Sevilla

Bienvenido a weblog de Tony Sevilla, aqui ire contando cosas de mi vida como informatico autónomo. Todos los nombre y lugares ha sido cambiados para proteger la privacidad de las personas que aparecen en las historias, que son verídicas.
Mi e-mail para los que me querais contactar por privado es tonysevilla (en) gmail (punto) com.

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Jueves, 19 de mayo (y II)

Cuando llegue a la oficina por la tarde tenía un mensaje en el contestador del fijo de un cliente al que parecía que el diablo le había poseido todas las máquinas; decía algo como "estas endemoniadas máquinas hacen lo que les da la gana". Puesto en contacto con él y aclarado el problema (por que para poder solucionar algo antes hay que saber que pasa), resultó que alguien había enredado en el armario de conexiones de la red dejando cosas mal conectadas, incluso cables desconectados. Solucionado el tema con media hora de teléfono y con promesa de pasar por allí lo antes posible ya pudieron trabajar. ¿Quien narices habra tenido que tocar el armario de conexiones y para qué? Hummm. Habrá que investigar con mucho tacto.

Entre tanto llego Charo, que tuvo que esperar a que terminase de hablar.

- Hola. Buenas tardes. Sientate mientras termino esto. - le dije cuando llego.
- Hola. - Dijo y tomo asiento.

- He estado viendo las modalidades de contratación que existen para una secretaria administrativo. Para empezar voy a contratarte por media jornada y cuando vea como evoluciona el negocio hablamos. ¿Te parece?
- Bien. ¿Cuanto es el sueldo?
- El sueldo base es una autentica birria, son .... (aqui le dije cuanto era) euros al mes incluyendo la parte proporcional de pagas extras. A parte del sueldo tengo que pagar la cuota de la seguridad social que son .... euros.
- Bueno. Me interesa, sea lo que sea. El asunto es empezar a trabajar ¿no?.
- Vale. Me tienes que traer toda esta documentación para que el asesor te haga el contrato y demás. - le entregué una lista de documentos. No eran muchos, pero mejor por escrito para que no los olvidase.
- Bien. ¿Cuando te los traigo?
- El lunes empiezas a trabajar a las nueve y media de la mañana hasta la una y media. Traete los papeles esos que el asesor pasara a recogerlos el mismo lunes.
- ¡Qué bien! Muchas gracias. - Sonreia y me daba la impresión de que se iba a poner a saltar de un momento a otro - ¡Que nerviosa estoy!
- Una cosa te quiero pedir. Se trata de la indumentaria. Por favor, evita venir en vaqueros a la oficina.
- Entendido. Nada de vaqueros.
- Tampoco es necesario que vengas como para un pase de modelos. Ni excesivamente maquillada.
- No suelo maquillarme en exceso. - me dijo - Solo un poco de esto por aqui y de esto otro por alla.... (no entiendo de eso).
- Vale, no es necesario que entres en detalles.
- ¿Cual será mi sitio? - ¡Pues claro! En la oficina sólo estaba mi mesa. Necesitaba una para ella. Y un ordenador. Y un teléfono. Y una papelera. Y .... En resumen, tenía que ir de compras.
- El lunes cuando vengas tendrás tu puesto de trabajo preparado. ¿Alguna duda o cosa que desees saber para el lunes?
- No se me ocurre nada.
- Pues ya sabes. Aqui el lunes a las nueve y media de la mañana.
- Aqui estaré. Hasta el lunes.
- Adios.

En cuanto salio por la puerta llame a Chema, el de la tienda de muebles de oficina al que le había comprado los míos para decirle que me esperase esta noche a que pasase a verle si no tenía inconveniente. Me dijo que me esperaba hasta las nueve y media.

Tambien llame a Nino, el comercial del mayorista al que le compraba habitualmente los equipos, para pedirle un ordenador. Me salia esa misma tarde si le hacia la transferencia sobre la marcha, mientras hablaba con él me conecte a mi banco por internet, le hice la transferencia y le envie el resguardo por correo electronico. El ordenador me llegará mañana y así tendre tiempo de configurarlo y prepararlo con los programas de gestión, agenda y avisos telefónicos.

Eran las siete. Seguí con los cambios que estaba haciendo al programa y así me dieron las ocho casi sin darme cuenta. Me sacó de mi concentración el saludo de Rosa desde la puerta.

- ¡Hola! Desde luego te entran a robar y ni te enteras. Llevo cinco minutos mirandote desde la puerta y no te has inmutado. - dijo.
- ¡Hola! Es verdad. Cuando me pongo a programar me vuelvo autista. ¿Como estas? - entro hasta donde yo estaba y me besó.
- Estoy bien. ¿Tienes para mucho rato con eso que estas haciendo?
- Cinco minutos. Después vamos a ir a la tienda de muebles a compar la mesa para Charo. ¿Te parece?
- ¡Valeee! - dijo entusiasmada. - ¿Así que has decidido contratar a Charo?
- ¿No te ha llamado? Cuando salia de aqui ya iba marcando en el móvil. Supuse que te estaba llamando a tí.
- Si me ha llamado, pero eso son secretos femeninos. - me dijo poniendo un acento complice y haciendo el simbolo de las comillas con los dedos.
- Ahhhh. ¡Vaya hombre! - dije yo en plan socarrón. - Bueno, si no te molesta voy a terminar esto y nos vamos de compras. ¿Vale?
- Vale.

En la siguiente media hora no se oía mas que el ruido de teclear en el ordenador mientras trabajaba en el programa.

- ¡Ya está! He terminado. ¿Nos vamos?
- ¡Vamos! ¡Ya podías tener revistas como en las peluquerias! - dijo mientras me guiñaba un ojo.
- Jejeje. Te has aburrido, claro.
- Un poco. No sabía que hacer mientras programabas y no me atrevía a interrumpirte para preguntarte si tenías algo que pudiese hacer yo.
- Gracias por no interrumpirme. A veces retomar el hilo de lo que estaba haciendo me puede llevar un buen rato. Para otro día, antes de ponerme a programar, te busco algo para que no te aburras.
- Vale.
- Espera un minuto que voy al servicio y nos vamos. - fui al servicio a asearme un poco. - ¡Vamonos!

La tienda de muebles no quedaba lejos, así que dejamos los coches alli aparcados, hoy Rosa traía el suyo, y fuimos dando un paseo. Cuando llegamos allí estaba Chema esperándonos.

- Hola, Tony, ¡cuanto tiempo! - me saludó.
- Hola Chema. Esta es Rosa. - presente - Si que hace tiempo, si.
- Hola Chema.
- Hola. Pero no os quedeis en la puerta, pasad. - Entramos en la tienda de muebles de oficina.
- Chema, busco una mesa como la mía para mi oficina.
- ¿Por fin has decidido buscar ayuda? - preguntó Chema. Hacía tiempo que el contaba con varios empleados.
- Si. El lunes empieza. ¿Crees que tendre los muebles para entonces? - le dije.
- Un momento, a ver como esta la cosa de trabajo.... - miraba en el ordenador - Puedes tenerlos allí mañana a medio dia, sobre la una y media, dos y te los dejan montados si esperas un rato. Es lo que puedo hacer si no quieres arriesgarte a que no te lleguen hasta el lunes por la tarde. Una vez que sale el reparto de aqui yo no mado nada en mis operarios, hacen lo que les da la gana.
- Sin problema. Mañana me quedo a medio dia.
- ¿Qué mas necesitas? - pregunto.
- Lo típico, una cajonera, una estantería, una papelera y la silla, claro.
- Mira los modelos de silla que hay - me dijo. Y fuimos a una parte de la exposición donde había diversos modelos de sillas de oficina. - Esta es la más económica.
- Rosa, ¿puedes probarla? - le dije. - Prefiero la opinión de una experta en sillas de secretaria.
- Vale. - La miró, se sento en ella, le dio mil vueltas... - No. Esta no. Se va a hacer polvo la espalda. ¿No tienes algo mejor?
- Estas son las de gama alta - dijo Chema mostrandonos un grupo de sillas que tenían toda la pinta de costar un ojo de la cara. - El precio es de .... euros la más barata.
- ¡Chema! ¡No te pases! ¡Que va a costar la silla mas que la mesa, estantaria y cajonera juntas! - le dije. Se reía.
- Estas son las de gama media. Los precios van desde ... a ... euros. ¿Qué te parecen? - Le dijo a Rosa.
- A ver. - Rosa probó varias sillas hasta que dio con una que le gustaba. En el mismo tono que los muebles, con respaldo alto, sin brazos, con piston de gas y reclinable. - ¡Esta!
- Esa sale por .... euros- me dijo Chema. - ¿La ponemos?
- A ver. - me sente en la silla y me la ajuste para mí. Era comodísima. Tenía la posibilidad de reclinar en asiento, consiguiendo que la espalda quedase totalmente apoyada contra el respaldo y daba la sensación de estar muy sujeto. - Me llevo dos de estas. - Le dije a Chema. - ¿No había sillas de estas cuando te compre la mía?
- ¿No te acuerdas que el sillón te lo regalo tu padre? - me recordo.
- ¡Es verdad! El sillón de la oficina no lo compre yo, fue un regalo de mi padre, cierto. - el sillón era enorme, a simple vista parecía cómodo, pero me escurria cuando llevaba varias horas trabajando en él. No era recomendable. - Vale. El sillón ese me lo llevaré a casa.
- Entonces te mando dos sillas de estas - apunto Chema en el albarán.
- Perfecto - le dije.
- ¿Como me lo vas a pagar? - me pregunto Chema. - ¿Como la otra vez? - la vez anterior lo financie a 30, 60 y 90. Estaba empezando y no tenía mucho dinero.
- Si no tienes inconveniente, te lo pago al contado. - le dije.
- Eso nunca es inconveniente. - me dijo sonriendo de oreja a oreja. - ¿Y esa novedad?
- Hombre, ya me conoces. Si tengo el dinero ahora ¿para qué voy a andar con trampas?
- Es cierto. - me dijo.
- Pues hazme la factura y te lo dejo pagado ya.
- Tampoco hay tanta prisa. El lunes, que tengo que ir al banco allí cerca, me paso y me lo pagas. - dijo Chema.
- Como quieras. Yo traigo aqui dinero para pagarte.
- Dejalo. El lunes, el lunes.
- Pues venga. Cierra el quiosco y vente a tomar una cerveza con nosotros, que te invito. - le dije.
- Esperadme en ese bar - dijo señalando uno que había enfrente.
- Vale. - nos fuimos al bar.

- ¿Te gustan los muebles para la oficina? - pregunte a Rosa cuando salimos de la tienda.
- Mucho. Y la silla más. Pero es algo cara ¿no?
- Rosa, una cosa es cara cuando pagas más de lo que vale por ella. Esa silla tiene un precio muy ajustado a las prestaciones que da. - le dije.
- Tienes razón. Lo que pasa es que no estoy acostumbrada a comprar cosas de estas, y los precios me parecen altos.
- ¿Que vas a tomar? ¿Cerveza?
- ¿No esperamos a Chema para pedir?
- No. Aun tardara un ratito. Tiene que cerrar las expediciones del reparto de mañana. Y hacer la caja.
- Cerveza entonces. ¿Como sabes lo que tiene que hacer?
- Yo le informatice el negocio. - pedi las cervezas al camarero. - Fue mi primer cliente.
- Que bien, ¿no?
- Si. LLegue a comparle los muebles para la oficina, me pregunto a que me dedicaba y le dije que estaba montando un negocio de informatica y que era programador. Entonces me dijo que bucaba quien le hiciese un programa, que había visto muchos y que no terminaban de ajustarse a su forma de trabajo. Y al final se lo hice yo.
- ¡Que suerte! Eso es empezar con buen pié. - dijo Rosa.
- Si. ¿Que quieres hacer esta noche?
- Dentro de un rato habrá que cenar alguna cosa ¿no? ¿Que te parece si nos vamos a mi casa y pedimos una pizza o algo así?
- Estaba pensando que fuesemos a la mía.
- Entonces tendre que pasar por casa a recoger algunas cosas... - dijo - ¿Me quedo a dormir contigo?
- Si quieres. No tengo inconveniente. - le dije. Me beso. En ese momento entraba Chema en el bar.
- Hola ¿cerveza? - pregunte a Chema.
- Hola. Por supuesto. No me puedo entretener mucho, me esperan en casa - nos dijo Chema.
- Ya me entere que te habías casado - le dije.
- Si. Pero hoy tenemos vienen unos amigos a cenar a casa. Ya deben estar allí. - bebio media cerveza de golpe - ¡Que sed tenía! ¿Es esta tu nueva secre? - preguntó.
- Una amiga de ella - conteste - Rosa y yo sólo llevamos saliendo unos días.
- Ah. Supuse que era ella, como le pediste que probase la silla y tal.
- Quería su opinión. - dije. Chema apuró la cerveza.
- Bueno, chicos, tengo que dejaros. Otro día nos vemos con más tiempo.
- Nos vemos - dije.
- Adios - dijo Rosa. Chema se marcho. Pedi la cuenta y también nos marchamos.

Fuimos hasta donde estaba aparcado el coche de Rosa.

- Voy a mi casa a recoger unas cosas y a dejar el coche en el garaje. ¿Me recoges allí? - dijo Rosa.
- Vale. Te espero en la puerta. Dime como quieres la pizza para ir pidiendola.
- A tu gusto, pero que no tenga pimiento ni piña. - me dijo.

Fuimos hasta casa de Rosa, tardo un ratito en coger lo que necesitaba y nos fuimos a mi casa.

- Ya hemos llegado. - dije maniobrando con el coche para aparcarlo.
- ¿Vives en una casa? - preguntó Rosa.
- Sí. Una casa enorme para mí sólo. Un consejo de mis padres y una ruina en limpieza.
- Pues si que tienes suerte. Comparado con mi apartamento esto es un palacio. - dijo.
- No es para tanto. No te asustes que está algo desordenada y no tengo todavía muebles en el salón. Sólo he amueblado la salita, la cocina y el dormitorio.
- No me asusto fácilmente. - me guiñó un ojo.

En ese momento llamaron a la puerta. Era el de las pizzas.

- Ve poniendo la mesa. En la cocina, esa puerta de ahí, mientras voy a recoger la pizza.
- Vale. - entro en la cocina - ¡¡¡Vaya cocina!!! ¡¡¡Si es más grande que mi salón!!!
- No exageres - dije entrendo con la pizza en las manos. - Es normal.
- Pero si tienes hasta una mesa en medio -dijo.
- Cuando compre la casa la amplie un poco, era demasiado pequeña.
- ¡Guau!

Cenamos escuchado la radio, no tengo televisor en la cocina, y charlando animadamente sobre cosas de las casas y los pisos y tal. Cuando terminamos nos fuimos a las salita, nos sentamos en el sofá a tomarnos una copita y a achucharnos un rato. Terminamos las copas y poco a poco, entre caricias terminamos desnudos.

- ¿Donde está el baño? - preguntó
- Hay dos. Uno arriba en el dormitorio y otro aqui abajo.
- ¿Nos duchamos juntos?
- Venga. - Rosa salio corriendo desnuda escaleras arriba y llego al baño riendose.
- ¿Como funciona este grifo? - preguntó.
- Es un grifo termostático. Gira el pomo de la izquierda hacia tí y saldrá agua por la ducha - le dije mientras la abazaba por la espalda y acariciaba sus senos. Ella giró la cabeza y nos besamos.
- !Al agua! - dijo mientras entraba en la ducha.

Poco a poco nos enjabonamos el uno al otro usando las manos, acariciandonos suavemente. Salimos de la ducha mojados y cogimos un bote de aceite corporal que alguien olvidó en casa y nos los untamos hasta quedar secos. Nos fuimos al dormitorio y nos metimos en la cama. No tengo palabras para describir aquellos momentos.

- Recuerda que soy virgen - dijo Rosa. - No me hagas daño.
- Ire con mucho cuidado.

¡¡Que noche!!! Repetimos tres veces y nos quedamos rendidos y abrazados hasta que nos venció el sueño.
Viernes, 20 de Mayo de 2005 13:55 #.

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