El blog de Tony Sevilla

Bienvenido a weblog de Tony Sevilla, aqui ire contando cosas de mi vida como informatico autónomo. Todos los nombre y lugares ha sido cambiados para proteger la privacidad de las personas que aparecen en las historias, que son verídicas.
Mi e-mail para los que me querais contactar por privado es tonysevilla (en) gmail (punto) com.

Temas



Archivos

Enlaces


Apatía

He llegado a la oficina a las 9:00. Me he puesto a ordenar esa inmensa cantidad de papeles que se acumulan a diario sobre la mesa, revisando uno por uno, extrayendo anotaciones, tirando los que ya no sirven..... A las 10:00 me he ido a desayunar sin haber terminado. Me siento flojo y alicaido. ¿Qué paso ayer? Hasta el camarero me ha notado algo:

- ¿Qué le pasa jefe?
- Nada. Me siento algo chungo.
- ¿Le duele algo? - ¿Como explicarle a este tio lo que me pasa si no lo se ni yo?
- No. Debe ser el tiempo. Estoy como muy cansado.
- ¡Uhhh! Eso va a se la gripe, jefe. Dicen que hay mucha gente griposa por ahí. Tomese una de estas y vera que pronto se anima. - Me saco una caja de pastillas a las que ni mire el nombre.
- Gracias. No puedo tomar pastillas así como así, tengo problemas digestivos. - Menti. No estaba dispuesto a tomarme cualquier cosa.
- ¡Vaya jefe! Pues deberia ver al médico.
- Gracias. Lo hare. Eres muy amable, Raúl.
- Nada, hombre, que pa eso estamos ¿no?.
- Si.
- Venga tomese el cafelito y vera como se anima, hombre.
- Vamos allá.

Cuando termine de desayunar y pedi la cuenta me dice Raúl.

- ¿A que se encuentra ya mejor?
- Bastante mejor. - ¿Que le iba a decir? Con lo que se estaba preocupando por mí era capaz de llevarme él mismo a urgencias.
- ¿Ve? Un cafelito obra milagros.
- Cierto. - Conteste y salí del bar. Simpático Raúl. Nos conociamos hacia la tira de años y seguia llamandome "jefe".

El camino del bar a la oficina se me hizo eterno. Como si de forma interna algo me retuviese para no llegar nunca.

Al final llegue, seguí con la limpieza y al rato, serían las 12:00, sono el fijo. Era Ramón.

- Buenos días. - Salude.
- Buenos. ¿Que tal tu aventura? Ya vi el blog. ¿Que paso? ¿Por que te cortaste? - Uff. ¡¡¡Este quiere sangre!!!
- Ya hablaremos de eso. ¿Qué quieres?
- ¡Coño! ¿Que te pasa? - Mi tono debi ser algo frio por que rapidamente noto que me pasaba algo. - ¿Estas malo?
- No, tio, estoy "aplanao". No tengo ganas de nada. Aqui estoy, haciendo limpia de papelotes.
- Vaya. Yo que pensaba pasar por ahí con el colega que quiere ver el portátil. Mejor lo dejamos para otro día.
- No, no. Que va. Venios, a ver si así se me pasa la morriña.
- Bueno. En un rato llegamos.
- Os espero.
- Taluego.
- Adiós. - Y colgué.

Segui a mi tarea. Cada vez quedaba menos, menos mal. En un rato lo deje listo y archive las cosas importantes. Lo de una secretaria se estaba imponiendo ya. ¿Y como la pago? Tendre que hablar con mi asesor, antes de nada hay que saber los costes. En eso volvio a sonar el teléfono.

- ¿Digame? - Dije al descolgar.
- Hola, buenos días, ¿Don Jose Antonio Sevilla? - Caray que formalidad. ¿Le debo pasta a alguien?
- Al aparato. - Conteste lleno de curiosidad.
- Hola. Soy Charo Reyes, amiga de Rosa. Me dijo que buscabas una secretaria. - ¡Uff! Era eso. ¡¡Que susto!!
- En eso pensaba en este momento. ¿Puedes pasarte a verme esta tarde y hablamos?
- Vale. La dirección es .... (aquí dijo una dirección).
- Esa es. - Confirme.
- ¿A que hora? - Ala, en eso no había pensado.
- Vente sobre las seis.
- Alli estare. Nos vemos.
- Hasta luego.

Nada más colgar me acorde que había quedado en llamar a Rosa. Hummm. No quiero que me note este estado de abatimiento. Habra que disimular sin exagerar. Joer. Se me da fatal. Busque Rosa en el movil y le di a llamar.

- Hola. Buenos días.
- Ya estaba pensando que no me llamabas - bromeo.
- Estoy algo liado poniendo orden aquí, que los papelotes me van a echar a la calle.
- Jajajaj - sono a risa sincera. - ¿Te ha llamado Charo?
- Eso te iba a decir. Viene esta tarde a las seis.
- Ten cuidado que es mas guapa que yo - ¿esta tia a que juega? - Es broma, hombre. - ¿Me ha visto la cara por el móvil? Este no es de video conferencias. Joer.
- Ahhh.
- ¿Te pasa algo? Estas raro. ¿Es por lo de anoche?
- No. No me pasa nada. Tengo un día chungo, eso es todo.
- Bueno. ¿A que horas vienes a recogerme?
- ¿A las siete te parece bien? ¿En el bar donde me deje el movil?
- Alli nos vemos. Te dejo que tengo trabajo y Paco sí que tiene un mal día.
- Jejeje. Este Pacoooo. Hasta luego.
- Adios. - dijo ella - Un beso. - Fué instintivo, le tire un beso por el telefono. Joer que cursilada.

Colgaba el teléfono cuando entro en la oficina Ramón.

- Hola. ¿Como estas? Este es Rafa, otro programador que busca un portátil a buen precio. - Me dijo.
- Hola - Tendi la mano a Rafa.
- Hola - Me estrecho la mano Rafa.
- ¿Tienes por ahí el aparato?
- Aqui está. - Dije sacandolo de la funda. - Está nuevo a estrenar.
- A ver... - Dijo Rafa - ¿Por que lo vendes?
- Por que tengo dos. - Informe.
- ¿Y eso? - Pregunto Ramón. Rafa lo miro de reojo. Estaba mirando el portátil, que estaba tal como viene de la casa.
- Tengo el que compre para mí y ese que me regalaron por sobrepasar un volumen de ventas en un mayorista.
- Joer, pues si que te lo montas bien - Dijo Rafa.
- ¿Qué? ¿Te gusta? - Pregunte.
- Si. Mucho. ¿No hay rebajita? - ¡Vaya con el colega programador!
- Lo siento, mi asesor me obliga a declararlo en la renta y no puedo venderlo por menos. - Era cierto.
- ¿Tiene garantía? - Pregunto Rafa.
- Tres meses creo que le quedan. Después puedes contratar un seguro por tres años contra toda averia.
- ¿Sale muy caro?
- Creo que eran 200 €. Pero mejor lo compruebas en la web de Toshiba.
- Vamos Rafa, no le des más vueltas. No vas a encontrar nada mejor que esto, y no es de segunda mano, es nuevo, sin usar ¿verdad? - dijo Ramón.
- Cierto. Sólo lo saque de la caja para ver que funcionaba. La bolsa de transporte y el ratón inalámbrico luminoso van incluidos. - Le dije.
- Bueno.... - Rafa estaba en ese momento en que lo que se diga puede equilibrar la balanza para un lado o para el otro. Lo mejor era esperar. Mire a Ramón para ver si me entendía e hizo además de "boca cerrada". - Estoooo.... ¿No vais a decir nada?
- Mira, Rafa, en estos casos te podría contar que tengo otro interesado y que va a venir esta tarde con la pasta para llevarselo; pero ni yo soy un vendedor de coches usados ni hay otro interesado. A mi no me molesta tenerlo aqui, quinientos euros es lo que pido y si no te lo llevas tu, ya se lo llevara otro. ¿Entiendes? - Disparé a diana... ¿dará?

Rafa se llevo la mano a la cartera. ¡¡¡Disparo bueno!!!

- ¿Quinientos? - preguntó.
- Quinientos - respondí.
- Hecho. - Saco cinco billetes de cien de la cartera y los puso encima de la mesa. - Cuentalos, por favor.
- No hace falta. Se ven que son cinco de cien. - Los metí en el cajón de la mesa.
- Vale. ¿Me das el resto de documentacion del equipo? - Estaba algo tenso el amigo.
- ¿Te pasa algo? - Pregunto Ramón a Rafa.
- No. Esperaba una rebajita. Entre colegas.....
- No te apures, ahora nos tomamos unas birras con tapas. Pago yo. - dijo Ramón.
- Vale. Eso me pone de mejor humor. Es que ... me quedo sin blanca hasta dentro de una semana ¿sabéis?
- Jo que chungo, ¿no? - Le dije. - Si quieres te guardo el portátil una semana más.
- El caso es que me hace falta. - Contesto. ¿Estaba con la penita pa sacar la rebajita? Pues va a ser que no, colega.
- Lo siento. - dije. - Aqui tienes el resto de la documentación. ¿Vamos a tomar esas birras?
- Vamos - dijo Ramón. - Invito yo. Rafa, deja el portátil aqui y luego lo recoges, no sea que en el bar le den un golpe.
- Será mejor - accedio Rafa.

Nos fuimos al bar. Lo cierto es que me encontraba de mejor humor. Nos tomamos unas cuantas cervezas (acabamos a las tres y media de la tarde, menos mal que llevaban tapas) y nos fuimos a casa, no sin antes recoger el portátil de Rafa en la oficina. Ramón iba suprecontento el tío, me acompaño a casa y se quedo sopa en el sillón mientras yo me daba una ducha y me despejaba a base de cafés para volver a la oficina. Al final tuve que llevar a Ramón a su casa, no se atrevía a coger el coche.

Llegue a la oficina a las cinco y media y me puse a buscar los modelos que tenía para entrevistar a personal de cuando hice aquel curso de la confederación de empresarios. Los lei por encima y los deje a un lado. Parecían estar hechos para joder al trabajador. En fin, cogi un folio, escribi un perfil de la persona que necesitaba y los conocimientos que precisaba y al final añadí las pegas que podiamos tener. Charo llegó a las seis en punto.

- Pasa - le dije abriendo la puerta.
- Soy Charo - me dijo.
- Hola. Sientate, por favor. - Se sento. - ¿Que tal estas?
- Bien. - Se le notaba nerviosa. Había que romper el hielo con algo.
- No se que te habrá contado Rosa, pero antes de empezar a evaluar si eres la persona que busco mejor te cuento un poco que es este negocio, a que me dedico y las posibles pegas del puesto. ¿Te parece bien?
- Perfectamente. - parecia menos tensa.
- Veras, yo soy informático autónomo. La oficina la tengo para trabajar y recibir visitas. No me gusta mezclar el negocio con mi vida particular y así también me obligo a cumplir un horario. Este negocio en estos momentos da beneficios que para mí son más que sobrados y cada día veo que estoy necesitando alguien que atienda el telefono, me organice el papeleo, las facturas de proveedores, las de clientes, que llame a los que se retrasan en los pagos, etc. Actualmente no se si contratar una persona a media o a jornada completa; seguramente será a media jornada hasta ver como evoluciona todo.
- Entiendo.
- Lo que me da más miedo es comprometerme con alguien y que cuando llegue la hora de pagar no pueda cumplir. Todo el mundo quiere cobrar por su trabajo y que le paguen religiosamente las cuotas de la seguridad social.
- Algo me dijo Rosa. La verdad es que a mi, en un momento, no me importaria cobrar unos días más tarde. Incluso aguantar un mes sin cobrar. No tengo obligaciones de pago con nadie y vivo con mis padres.
- Vale. Pero si esa situación se empieza a repetir seguro que te molestarias conmigo. Incluso puedes que busques asesoramiento legal para presentarme una demanda en magistratura del trabajo.
- Hombre.... Eso sería en un caso extremo ¿no? Si me dice que las cosas van mal y que me tengo que ir, me iré. Pero mejor saberlo de antemano que llegar a extremos ¿no?
- Bueno. Si es así cuentame que sabes hacer, que estudios tienes, colegios donde has estudiado, etc.

Estuvo un buen rato contandome sus habilidades, me dejo su curriculum y quedamos en que la llamaria una vez hablase con mi asesor y me contase sobre sueldos, seguros y demas cosas.

Cuando se marchó (a las siete y diez) llame a Rosa al móvil para decirle que iba para allí, que me esperase. Recogí mis cosas, metí el dinero en la caja fuerte, cerre la oficina y me fui en busca de Rosa.

Llegue al bar a las siete y media. Rosa estaba sola sentada en una mesita junto a la ventana, cuando me vio llegar me saludó a través del cristal moviendo la mano. Entre en el bar y cuando llegue hasta ella se levanto y me planto un beso en los labios con mucha dulzura.

- ¡Holaaa! - me saludo. - ¿Qué tal con Charo? ¿La contratas?
- Hola. Parece muy maja y se la ve preparada. Mañana voy a llamar a mi asesor a que me diga si la puedo coger a prueba una temporada. No le digas nada si hablas con ella antes que conmigo.
- Ya me ha llamado y me ha contado la entrevista. - Joer con el "trafico de influencias".
- ¿Y bien?
- Le has gustado. Le ha gustado tu sinceridad sobre el riesgo que podeis correr. Está dispuesta a hacer lo que sea. Será su primer trabajo ¿lo sabes?
- Si. Eso me extraña. No ha trabajado nunca, ni si contrato ni nada. - Era cierto. En su curriculum no constaba que hubiese trabajado nunca y tenia veintitres años, como Rosa.
- No lo ha necesitado. Ahora tampoco lo necesita, sus padres estan sobrados de pasta. Pero quiere ser independiente.
- Ahh. Pues no se si con lo que le pueda pagar yo se podra independizar.
- Hombre.... Depende como quiera vivir. Pero seguro que lo consigue. Y tu te vas a llevar un pedazo de secretaria.
- Me fio de tí.
- ¿Nos vamos a otro sitio? Estoy cansada de estar aquí.
- Vámonos. ¿Has traido tu coche?
- No. Como había quedado contigo, pues me parecia que era un incordio andar con los dos coches para todos los lados.
- Vale. Pues venga.

Nos metimos en el coche.

- ¿Donde vamos? - pregunte.
- ¿A cenar? - preguntó ella. - Me apetece un chino. Invito yo que ayer lo hiciste tú.
- Vale a lo del chino, pero pago yo. - A veces me paso de machista, lo sé.
- Buenoooooo ¿Que hay de malo que una chica invite a un chico? Estamos en el siglo veintiuno ¿sabes?
- Vale. No te enfades. - Me miró con esa sonrisa que me desarmaba.
- Si no me enfado, tonto. - Y me beso la mejilla. Para ser sinceros diré que me gustó ese gesto de ternura.
- Bien. Pagas tú. - Puse en marcha el coche. - ¿A que chino quieres ir?
- A uno que hay cerca de mi casa ¿puede ser?.
- Como si esta en la luna. Contigo a cualquier parte. - Me parece que me estoy poniendo pegajoso, ¡puaj!

Tome camino del chino. No abrimos la boca hasta el siguiente semáforo que me dijo ella.

- Anoche te portaste como un caballero.
- ¿Y eso?
- Supiste contenerte y no terminamos haciendo alguna tonteria que después pudiesemos lamentar. - Era un alivio oirla decir eso.
- Gracias. - No se por que dije eso.
- Verás, ahora que estamos sólos, quiero decirte algo. - Pausa.
- Dime.
- Es difícil de decir. Tu debes haber andado mucho mundo ya. - ¿A donde quiere ir a parar?
- Hombre, un santo, precisamente, no soy. - Dije.
- Veras, aunque he estado con algunos chicos nunca he tenido relaciones más allá de algunos besos y caricias. - ¿Me estaba diciendo lo que yo pensaba que estaba diciendo? ¡¡Y yo que pensaba que era una devora-hombres!!! En ese momento di un golpe de volante con el coche, otro me lanzo una pitada de las de "¿adonde vas condenaoooooo?" y me pare en el primer hueco que vi sin poner intermitente ni nada, lo que me costo otro concierto de pitos e insultos de lo más variopinto. La mire, lloraba.
- Disculpame si parezco poco delicado, peroooo ¿me estas diciendo que eres ....?
- Virgen - dijo ella entre sollozos. - Espero no haberte desilusinado. - ¿Desilusionado? No tenia ni idea del peso que se me había quitado de encima. Ni idea. Me dio por reirme.

- ¿De que te ries? - Dejo de llorar y me miraba muy seria. - Para mi es una cosa muy seria, con mi edad y en este estado.
- Veras - dije entre risas. Me lloraban los ojos de reirme. - Anoche, cuando apareciste en pijama y con esa bata, cuando me invitaste a subir a tu casa siendo la primera vez que saliamos y tal, me imagine que eras otro tipo de mujer. - Se me quedo mirando unos segundos hasta que reacciono y entendió.
- Jajajaja, ¿creías que era....? ¿qué era .....? JAJAJAJAJAAAA - Se destornillaba de la risa. Volvia a llorar pero ahora del ataque de risa que le había entrado. Nos pegamos un buen rato riendonos. Nos mirabamos y nos reiamos. Cuando por sín conseguí calmar la risa un poco le dije:

- ¿Y si tiramos para el chino? A ver si van a cerrar y nosotros aqui partiendonos de risa.
- Si. ¡Ay!, sí. Vamos para allí. ¡Que risa! ¡Que cosas me pasan a mí! ¡En serio, esto se cuenta y no se lo cree nadie!
- Por cierto, yo cuento mis cosas en un weblog. - Le dije.
- ¿Y eso que es? - preguntó. - ¿Algo de ordenadores?
- Es una especie de diario en una página web donde cada cual cuenta lo que cree conveniente. Yo lo empecé la semana pasada y en él cuento todo lo que me pasa relacionado con el trabajo y mi vida.
- Ahhh. ¿Y eso lo ve todo el mundo? - pregunto.
- Si. Es público.
- ¿De mí tambien has hablado?
- Sí. Aunque te llamas Rosa. ¿Te importa?
- ¿Me daras la dirección para verla?
- Claro, anota: tres uves dobles, punto, tonysevilla, punto, blogya, punto, net.
- Para, paraaaaa. Luego me lo escribes tú ¿vale?. ¿Y has contado lo de anoche?
- Sí. - Me miro fijamente.
- No se si me da vergüenza o morbo. - Se quedo en silencio unos segundos - ¡¡¡Que mooooorrrrbooooo!!! Contar esas cosas pa que la gente las lea.
- ¿No te molesta entonces que lo haya hecho?
- No. Publica lo que quieras. Es gracioso.
- Gracias. ¿Esto que hemos hablado también? - pregunte timidamente. Me esperaba una bofetada.
- Sin problema. Nadie sabe quien soy ¿no?
- Nadie.
- Jo, que morbo, tio.

Entre tantos habiamos llegado al chino y estabamos a la espera que nos atendiesen. Para ser miércoles aquello estaba de bote en bote. Yo nunca había ido a ese restaurante, y eso que estaba a dos pasos de la oficina. Por fín nos atendieron, y empezamos a cenar. Cada vez que nos mirabamos nos entraban ganas de reir al acordarnos de la conversación anterior. Cuando terminamos me dijo Rosa,

- ¿Me acompañas a casa dando un paseo? Está cerca.
- Bueno. La noche invita a pasear y esta zona es tranquila.
- Sí. - Se enganchó de mi brazo y apoyó su cabeza en mi hombro. Así caminamos en silencio hasta llegar a su casa.

- ¿Vas a subir? - Preguntó.
- ¿Crees que es conveniente?
- Venga sube. Te prometo que hoy no te hago numeritos. - Risas.
- Vale. Una copa y me marcho.
- De acuerdo. - Me dio las llaves.

Subimos mirandonos y riendonos en el ascensor. Era bonita aquella complicidad que sólo nosotros comprendiamos.

- ¿Larios cola? - Le pregunte al entrar.
- Sí, por favor. Voy un momentito al baño.
- Bien. - Yo me servi otro wisky de marras. Y ya se por que no vi el nombre: no se leia, estaba como borrado.
- Ya estoy aqui. - Esta vez se habia cambiado y puesto una camisa y un pantalon que tenian toda la pinta de ser "de andar por casa". - ¿Una peli? ¿Musica?
- Pon la radio, por favor. - Puso KISS FM. Se sento junto a mí, me miro y me beso. Nos besamos durante mucho rato y también nos acariciamos, sin llegar a meternos mano. Fue todo muy dulce y cariñoso. En la radio dieron las cero horas. Nos miramos y me dijo:

- No te vayas. Quedate aqui conmigo, así, abrazados. - La mire.
- Me tengo que ir, me gustaria quedarme aqui, pero hay ciertos problemas de indole doméstica que tengo que resolver en casa.
- ¿Vives sólo?
- Si. Y tengo que poner la ropa a lavar esta noche si no quiero ir con la misma camisa varios días.
- Bueno. Pero me tienes que prometer que te quedaras conmigo alguna noche.
- Te lo prometo.
- Vale. Me conformo. - Me beso. - Vete ya, que es tarde. - Me acompaño hasta la puerta y me volvio a abrazar en otro beso sin final. - No seas pesado y vete de una vez. - Dijo cuando se solto.
- Hasta mañana.
- Hasta mañana. Llamame.
- Vale. Adios.

Me meti en el ascensor y me vi reflejado en el espejo con todo el pelo alborotado, la camisa desabrochada .... hecho una facha, vamos. Pero sonriente, muy sonriente y muy contento que iba.

Sali a la calle y se notaba fresco. Apresure el paso hasta el coche.

LLegue a casa, organicé la ropa y deje la lavadora en marcha para tenderla por la mañana antes de ir al curro. Me fui a la cama feliz.
Jueves, 19 de Mayo de 2005 02:22 #.

Comentarios » Ir a formulario


Autor: hatxe

¿cómo te lo diría?
Mejor te lo diré sin paños calientes. "el truquito de la virgen" me lo hicieron a mi no hace mucho. Y luego me dieron la del pulpo.
Si yo fuera tú, sabiendo lo que sé salía corriendo hasta sebastopol sin escalas

Fecha: 19/05/2005 11:25.



Autor: Jorge

Creo que deberias conocerla un poco mejor,...

Fecha: 19/05/2005 11:41.


Añadir un comentario




No será mostrado.






Blog creado con Blogia. Derechos de autor con . Estadísticas. Suscribir RSS. Admin.
Blogia apoya: Fundación Josep Carreras; Emprendedor ven a Iniciador Aragón.