El blog de Tony Sevilla

Bienvenido a weblog de Tony Sevilla, aqui ire contando cosas de mi vida como informatico autónomo. Todos los nombre y lugares ha sido cambiados para proteger la privacidad de las personas que aparecen en las historias, que son verídicas.
Mi e-mail para los que me querais contactar por privado es tonysevilla (en) gmail (punto) com.

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Conociendo a los padres de Rosa

Tal como estaba previsto, el sábado recibí una lección sobre la familia de Rosa. Me contó y puso en antecedentes de sus padres, hermanos, abuelos y tíos. Me ha pedido que, si bien a ella no le importa que publique detalles de nuestra vida en común, no escriba nada sobre su familia, petición que respeto totalmente.

Fuimos de compras a buscar unos regalos para sus padres, tengo la costumbre de llevar un presente a las personas que me invitan a su casa, y Rosa fue de gran ayuda para adquirir esos artículos. Terminamos el sábado en su apartamento, jugando como dos enamorados.

El domingo nos levantamos tarde, con el tiempo justo de desayunar, ducharnos, vestirnos y salir por la puerta en dirección al chalé de los padres de Rosa. Tras hora y media de camino hacia la sierra (ahora comprendo por que le gustaba a ella tirar para el monte), llegamos a una finca a la que accedimos por un camino particular. Eran las doce y media de la mañana cuando llegamos a la casa.

Los padres de Rosa nos esperaban en el recibidor de lo que a mí se me antojó más un cortijo que un chalé.

- ¡Papá, mamá! - saludó Rosa jovialmente. - ¿Qué tal estais? Este es Tony... Jose Antonio Sevilla.
- Hola hija - saludo la madre besandola en la mejilla - ¿Que tal? - me saludo tendiendome la mano. Le estreche la mano y le di un beso en la mejilla.
- Hola Rosa - saludó el padre. - Hola, Jose Antonio. ¿Que tal el viaje?
- Hola - salude. - El viaje bien, sólo que esperaba que esto estuviera más cerca. - Le estreche la mano y el apretón fué fuerte y sincero.
- Debeis estar cansados y sedientos, pasad y tomaremos algo - dijo la madre. Rosa me había avisado que es su casa, los fines de semana, tenían costumbre de tomar el aperitivo antes de comer.

Cruzamos un salón de grandes proporciones y en lo que antes debio ser el patio del cortijo ahora había una piscina con su trozo de jardín y una especie de "chiringuito" donde había una mesa con bebidas, una nevera, sillas de jardín y platos con chacina serrana al corte que se olían en el ambiente.

El padre de Rosa preguntó que tomabamos y sirvio las bebidas.

- No te dejes impresionar por la casa - me dijo. - Es un antiguo cortijo con algunas hectareas de tierra que compre hace años y lo refome para pasar aqui las temporadas estivales. La piscina y el "chiringuito" son de la epoca del anterior dueño.
- Eso estaba pensando, que esto, más que un chalé, es un cortijo - conteste.
- El anterior propietario, un famoso torero que era dueño de todas las tierras de alrededor, fue vendiendo poco a poco parcelas y al final sólo le quedaba la casa y una pequeña parte de las tierras. La compre barata.
- La casa aún mantiene algo de la extravagancia de ese torero - me dijo la madre de Rosa -. Nosotros hicimos reformas para adpatarla a nuestras comodidades sólo en una parte, en la que vivimos, el resto se conserva igual. No es que sea inhabitable, pero está deacorada con otro estilo que no es el nuestro.
- Entiendo - dije -. Es normal que cada cual, al adquirir una casa, la adapte a su forma.
- Sí - dijo la madre de Rosa. - Si quereis cambiaros y daros un baño en la piscina antes de comer....
- Venga, vamos a cambiarnos - me dijo Rosa. Fuimos a recoger nuestras bolsas de viaje al coche y después me llevó a una habitación al otro lado del patio, donde estaba todo preparado como unos vestuarios. Nos pusimos el traje de baño y regresamos a la piscina.
- Jose Antonio - me llamó la madre de Rosa - Como ya sabrás, y dada nuestra posición, hemos hecho algunas averiguaciones sobre tí. Esperamos que no te haya molestado.
- No me ha molestado en absoluto. Comprendo que unos padres como ustedes se preocupen de su hija. Y por favor, llamenme Tony.
- Gracias, Tony.
- Si me lo permiten, voy a buscar unas cosas he les he traido - me fui a donde estaban las bolsas y regresé. - Es poca cosa, pero espero que les guste - le entregue a cada uno su obsequio.
- Gracias - dijo el padre de Rosa.
- Muy agradecida - dijo la madre de Rosa. - Se nota que tienes educación.
- Mis padres se ocuparon de que así fuera - dije. - La educación abre muchas puertas por muy sencillo que pueda uno ser.
- Es cierto - dijo el padre de Rosa.

Continuamos con una agradable conversación sobre temas educativos, colegios y demás. Eran gente muy sencilla, hacían que me sintiese a gusto con ellos. Después de comer, Rosa y su madre se retiraron a hablar y el padre y yo nos quedamos sólos. Me ofrecio una copa y tomamos los dos ese whisky tan bueno que había en casa de Rosa. Después de reposar la comida me propuso un paseo por la finca y accedí. Durante este paseo hablamos de muchas cosas y, como estaba esperando, llegó el tema de mis relaciones con Rosa.

- Bueno, Tony, Rosa y tú lleváis un par de semanas saliendo y, aunque es muy pronto para decir nada, me gustaría saber que intenciones tienes. Has de saber que Rosa tuvo una mala experiencia hace unos años.
- Señor, mis intenciones son todo lo honestas que puedan ser. Se de ese incidente que le ocurrio por que ella misma me lo ha contado. Para ser sincero, ni ella ni yo nos hemos planteado esta relación en nigún sentido; puede ser que con el tiempo madure y terminemos casandonos o puede ser que la cosa no salga bien y nos separemos.
- Entiendo - dijo, serio.
- Rosa y yo somos dos personas aldultas que acaban de conocerse, estamos averiguando cosas de cada uno día a día y por el momento estamos muy ilusionados. Espero que no aparezca nada que pueda enturbiar nuestra relación.
- Espero que entiendas que su madre y yo sólo queremos lo mejor para ella.
- Entonces creo que jugamos todos en el mismo equipo, por que, señor, yo tambien quiero lo mejor para ella.
- Así sea - dijo. - Está también esa costumbre de compartir la cama....
- Mire, señor, Rosa y yo somos adultos, como le he dicho antes. Nuestras relaciones sexuales son normales.
- No me entrometo más. Espero que esteis mucho tiempo juntos y que nos visitéis de vez en cuando.
- Delo por hecho. No tengo inconveniente en visitarles, todo lo contrario, me gustaria encontrar en usted alguna afición común con la que mantener conversaciones.
- Tambien me gustara conocerte - dijo. - Ahora volvamos a ver que hacen ellas.
- De acuerdo.

Regresamos a la casa. Habían preparado café y dulces, a lo que nos sumamos alegremente. Después Rosa y yo nos bañamos en la piscina hasta terminar agotados. Mientras tanto, los padres de Rosa hablaban animadamente entre ellos.

Salimos de la piscina y se acercaba la hora de marcharnos. Me metí en el vestuario a darme una ducha y cambiarme. Cuando salí me llamó la madre de Rosa que debía seguir en la ducha.

- ¡Tony! - llamo. Me acerque a ella. - Sabes que no eres el tipo de pareja que yo deseaba para Rosa, pero he de reconocer que tienes educación y sabes estar entre la gente. Gracias por el regalo. Ya me ha contado mi marido vuestra conversación, espero que vengáis a vernos y que mantengáis una larga relación.
- Gracias, señora. No se preocupe, que vamos a visitarles tanto que nos van a pedir que no vengamos más. - dije. En ese momento se nos unio Rosa.
- Hija - dijo su madre. - He de reconocer que has elegido un buen muchacho. Espero que vuestra relación dure. Tony ha quedado conmigo en que vendreis a visitarnos de vez en cuando. Ya sabes que tenéis una habitación por si queréis pasar alguna temporada con nosotros. No me hace gracia eso de que durmais juntos estando solteros, pero por lo visto es lo que hacen los jovenes hoy en día....
- Gracias Mamá - dijo Rosa y le dio un gran beso en la mejilla.
- Lo que no haga una madre por la felicidad de su hija .....
- Bueno. Tenemos que irnos - dijo Rosa. - Mañana tenemos que madrugar para ir al trabajo.
- Id saliendo que voy a avisar a tu padre, que ya sabes que le encanta meterse en su cuarto y se olvida del mundo.

Fuimos a donde estaba el coche. Llegaron los padres de Rosa a despedirse de nosotros.

- Hasta otro día - dije.
- Conduce con cuidado - dijo el padre de Rosa. - Esa carretera es traicionera.
- Lo haré. Gracias por este día - dije a la madre de Rosa dandole un beso.
- Gracias a vosotros por venir - dijo. - Rosa, ya sabes que a partir de la semana que viene tu padre y yo nos venimos a pasar el verano aqui. Venid cuando querais y el tiempo que querais.
- Gracias mamá. Cuidaos mucho.
- Llamame cuando llegueis, sea la hora que sea. - dijo la madre.
- Lo haremos. Adios.
- Adios - dijeron los padres de Rosa a la vez cuando ya se movía el coche.

- Son muy agradables tus padres - dije.
- Si. Esperaba que nos diesen algun tipo de bonca, pero han estado muy bien.
- Yo creo que han estado donde tienen que estar. Sólo estaban preocupados a ver con quien andabas tú.
- Cierto. A veces pienso que soy injusta con ellos.
- Es normal. Los jovenes somos injustos con nuestros padres por que creemos que sabemos más que ellos.
- Sip - dijo. - Por cierto, ¿cuanto hace que no ves a los tuyos?
- Más de un mes. Mañana sin falta los llamo.

Continuamos viaje y Rosa se quedo dormida en el coche. El viaje de vuelta se me hizo eterno.

- Ya hemos llegado - dije moviendo a Rosa por el hombro para que despertase.
- ¿Eeehhh?
- Que ya estamos aquí.
- ¿Ya? Me he dormido. Lo siento. Habras venido todo el camino aburrido.
- No importa. Vamos. Recuerda llamar a tu madre.

Entramos en mi casa, subimos a la habitación, nos desnudamos y nos metimos en la cama sin cenar. Rosa llamó a su madre para decirles que habiamos llegado bien. El cansancio pudo mas que nuestra pasión y nos quedamos dormidos casi inmediatamente.

Estaba contento, la entrevista con los padres de Rosa había ido bastanten bien, me esperaba que argumentasen cosas para que nos separasemos, había llegado a imaginar que la obligaban a dejar su trabajo y la hacían regresar con ellos a la fuerza con no se que amenazas.... Había tenido miedo de perderla.... Pero está claro que hasta que no se conoce a las personas lo unico que hace uno es imaginarse cosas que no son y atribuirles poderes que no tienen. Al padre le encanto la novela de misterio que le regale que se desarrollaba en ambientes de trenes, estaciones y cocheras y la madre había quedado encantada con la pulsera de perlas cultivadas. Suerte que Rosa me ayudo a elegirlos y me indico que le gustaba a ambos de forma muy, muy personal.
Lunes, 30 de Mayo de 2005 00:16 #.

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Autor: Pedro

Perfecto, pero que no hagan que cambies, tu eres tu, y yasta.

Unsa ludo.

Fecha: 30/05/2005 10:22.


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