El blog de Tony Sevilla

Bienvenido a weblog de Tony Sevilla, aqui ire contando cosas de mi vida como informatico autónomo. Todos los nombre y lugares ha sido cambiados para proteger la privacidad de las personas que aparecen en las historias, que son verídicas.
Mi e-mail para los que me querais contactar por privado es tonysevilla (en) gmail (punto) com.

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Sorpresa

Como adelantaba ayer, la mañana de hoy ha sido bastante movidita.

Me llamó el de la ferreteria algo mosca, es cierto, ayer no lo llamé, ¡pobrecillo! ;-p. Me he ido a verlo, menos mal que cae por aqui cerquita. En fin, que me ha explicado que era eso de lo "progresivo", y quiere ir haciendo la aplicación poco a poco, cosa que me parecería bien si no estuviese todo relacionado entre sí. Como hace tiempo que aprendi que no se debe discutir con los clientes, le he dejado hablar y contarme su plan progresivo, para al final caer él sólo en la cuenta de que sin una parte la otra no funciona. Me ha dicho que me llamara. Me estoy planteando seriamente si aceptar el proyecto o no en caso de que se decida. No me está gustando nada su actitud.

Llegue a la oficina sobre las 11:30 dándole vueltas a la cabeza a ver donde me había dejado el móvil, en el coche no estaba y en casa tampoco. Joer que despiste gasto. Por supuesto tenía varios mensajes en el contestador del fijo y me puse a llamar a la gente. Otra vez me cruzo la idea de buscar a alguien para antender el teléfono. Después de "arreglar" un ordenador desenchufado, una impresora apagada, un cable de red desconectado, poner en negrita el texto de un cliente (hasta para eso llaman, sí) y varias catastrofes por el estilo hice una pausa (no tenía kit-kat, asi que me tuve que contentar con jugar una partida de "Carta blanca").

Asombrosamente no sono el teléfono hasta terminar la partida :-).

- Buenos días.
- ¡¡¡SORPRESA!!! - la voz sensual de Rosa me desconcertó. Me quedé unos minutos en fuera de juego.
- ....
- ¿Tony? ¿Eres tu? - Preguntó.
- ¡Eeeehhh! ¡Sí! ¡Holaaaa! ¿Cómo estas? - balbucee.
- ¿Que te pasa?
- Nada, que me has sorprendido. - dije recuperandome.
- ¿No echaste nada a faltar ayer?
- No recuerdo. A ver, a ver..... - coño, que me había quedao en blanco.
- Tony, te olvidate el móvil en el bar donde tomamos las cervezas anoche. No me digas que no lo has echado en falta.
- Anda, ¿alli estaba? ¿Y cómo lo tienes tú?
- Me lo ha subido el camarero a la oficina hace un rato. Nos conoce a todos de ir a tomarnos las cervecitas allí los viernes.
- ¡Mira que bien! Paso a recogerlo luego ¿vale? - así que esta tenía mi móvil. Huummmm. Da que pensar. Aunque puede que sea verdad y me lo olvidase en el bar.
- Deja. Te lo acerco yo cuando termine y así tomamos algo. - Me sorprendió de nuevo.
- No, no,.... Ya voy yo, no vengas hasta aqui.... - otra vez balbuceando. Parezco un bebé.
- ¿No quieres que vaya? - Disparo directo a la diana. ¡¡¡AAAAyyyy!!!
- No es eso, es por evitarte el paseo y tal - mentí. Estaba deseando que viniese.
- No te preocupes que voy en coche. - No se por qué, pero lo imaginaba.
- Como quieras. - No tuve más remedio que ceder.
- Esperame, que no sé a que hora llegare. - Me dijo.
- Sin problema.
- Hasta luego entonces.
- Adios.

Desde esa llamada me he pasado toda la mañana con un estado de nervios tremendo. Joer lo que son las hormonas ¿son esas las que cambian el estado de ánimo? No podia concentrarme, no podia parar quieto en la silla, no podia pensar. ¿Qué me pasa? ¿Me habré enamorao? ¡Anda ya!

¡Lo que me ha costado concentrarme para ponerme a hacer las cosas que tenía pendientes! ¡Madre mía! Bueno al final he conseguido echar trabajo administrativo fuera, que siempre se acumula y poner papeles en orden. También he hecho la factura de Paco y se la he pasado por correo electrónico, junto con los precios de los mantenimientos y los bonos de asistencia. A Ramón le he enviado la url de Toshiba donde vienen las caracteristicas del portátil. ¿Me olvido de algo? Si no es así me voy a comer y luego programare un ratillo a ver si también saco algunos bugs fuera.

Ha sido una tarde muy provechosa, he adelantado cantidad de trabajo atrasado y he resuelto un problemilla que me traia de cabeza desde hacía unos días. Ha llamado Ramón, ha visto al interesado en el portátil y quiere verlo. Se iba a pasar a recogerlo pero le he dicho que venía Rosa y me ha dicho "uuuuhhhh, una cita sorpresa. JAJAJAJAJA. Cuidado que te "casan", chaval!!!!". No se por que me ha sentado mal.... ¿otro síntoma del enamoramiento?

Rosa ha llegado sobre las ocho.

- Hola. - Oi su voz detras de la puerta entreabierta - ¿Se puede? - Me levante y abri la puerta.
- Pasa. - Dije. Y me quede otra vez en fuera de juego. Estaba preciosa, arrebatadora, guapísima. - Estas preciosa. - Le dije recuperandome de la tercera sorpresa del día.
- Gracias. - Sonrio y me dejo otra vez KO. - Así que esta es tu oficina. Muy acogedora.
- Hombre, muy grande no es. Para mí sólo me sobra. - Me excuse.
- ¿Trabajas sólo? - Pregunto.
- Sí. Esto no da para mucho, la verdad.
- Hombre, estando sólo no se puede ganar mucho, no se abarca negocio. ¿Por que no buscas un ayudante y una secretaria? - ¡¡¡Ala, dos al precio de uno!!!
- Me da algo de susto hacer eso. ¿Y si no ingreso lo suficiente todos los meses para hacerme cargo de las nominas y los seguros?
- Es un riesgo que tienes que correr. Creo que hay gente que si se lo cuentas lo entiende y te ayudara.
- No conozco a nadie de esos. ¿Y tú?
- Es posible. - ¡¡¡Ya empezamos con los enigmas!!!.
- Si sabes de alguien hazmelo saber y pruebo a ver que tal me va.
- Descuida. ¿Vamos a tomar algo?
- Vamos.

Salimos de la oficina y fuimos a un bar cercano. Por el camino me dijo que Paco le había dado el visto bueno a la factura y que estaba en contabilidad para pagarmela. Fue lo único que me comento del trabajo. Y me gusto disponer de información de primera mano :-).

Nos sentamos en un velador.

- Antes que me dejes otra vez con la palabra en la boca te queria preguntar algunas cositas sobre tí. - Disparé sin piedad.
- Tengo 23 años, soltera, sin compromiso y sin novio conocido, vivo sóla no muy lejos de aqui. Si quieres más detalles tendrás que averiguarlos por tí mismo con el tiempo. - Me informo. Me volvio a sorprender. ¡¡¡Que mujer!!!
- Me vale con eso de momento. - Contesté y note como me ardía la cara.
- Bueno, no te cortes ahora. Como te decía antes, conozco a gente que quizás pueda ayudarte a ampliar el negocio. - Qué habilidad para salir de una situación tensa.
- ¿Como es eso?
- Veras, tengo amigos y amigas que estan en paro y que buscan un primer empleo. De momento piden que se les de de alta en seguridad social y que se les pague el sueldo base. Algunos incluso se atreverían a esperar un poco para cobrar si se ve que el negocio prospera. Pero hay que ser sincero con la gente, si la cosa va mal y no se les tiene en cuenta pueden enfadarse.
- ¡Vaya! ¡Qué amigos mas interesantes! - Ironicé.
- No te lo tomes a guasa. Mañana les digo a algunos que te llamen.
- Vale. Peroooo ¿como es que hay gente así?
- Todo a su debido tiempo, ¿vale?
- Vale. - ¿Qué era esta mujer? ¿Un angel? Empezaba a alucinar.
- ¿Quieres que vayamos a algún sitio a cenar algo? - Invité.
- Vale, pero después me acercas a casa. He dejado alli el coche y he venido dando un paseo.- Así que no vive lejos de la oficina. Hummmm.

Pague la cuenta del bar y nos fuimos a cenar a un sitio tranquilo. La cena transcurrio suavemente, hablamos de todo un poco, de politica, del tiempo, de la sequía, del turismo, de la forma tan curiosa de avisar la compañía de luz a los usuarios de un corte (con fotocopias de folios pegadas en la pared a modo de anuncio de "chica se ofrece como canguro").

Terminamos de cenar y la lleve a su casa. Un bonito edificio de apartamentos.

- ¿Quieres subir a tomar algo? - Me pregunto viendo que no me quitaba el cinturón de seguridad. Y volvio a pillarme en fuera de juego.
- ¿Aaaahh? Esto..., sí, espera que aparco mejor. - Otra vez el balbuceo. Joer que habilidad para sorprenderme.
- No paras de llevarte sorpresas, ¿eh? - Y sonrio.
- La verdad es que no. - Dije mientras nos bajamos del coche.
- Entra, dijo empujando la puerta del portal.
- ¡Por favor! Las damas primero. - Cortés que es uno.
- Gracias. Está anticuado pero a algunas nos gusta que nos traten con mimo. - Volvio a sonreir. Me tenia en sus redes. Lo sabía.

Subimos en el ascensor, los dos muy calladitos. Me asaltaban miles de pensamientos de todas clases, estaba algo tenso. Ella se miraba la punta de los zapatos. Llegamos a su planta. Me dio las llaves y me dijo:

- Apartamento A.
- Sí. - Abri la puerta y entramos. Era un apartamento más acogedor que mi oficina, pero estaba decorado con exquisito gusto.
- En ese mueble hay licores y en la neverea cervezas y refrescos. Sirvete tu mismo mientras me cambio. - Desaparecio en el dormitorio. - A mi ponme un poco, muy poquito, Larios con CocaCola. El hielo está en el congelador.

Preparé las bebidas. Me serví un wisky que según la etiqueta tenía 23 años. No recuerdo la marca, pero estaba buenísimo.

- ¡Hola! - Me saludo. Se había puesto un pijama y encima una bonita bata de raso.
- Hola. Ten tu bebida. - Volvi a sorprenderme. ¿Que pretendia esta mujer? ¿LLevarme al huerto un martes?
- Gracias. ¿Chin-chin? - Y chocó su vaso contra el mío. - Salúd. Sientate, hombre, que te voy a cobrar lo mismo.

Nos sentamos en un sofá de tacto muy suave. Muy juntitos el uno del otro. Estaba empezando a ponerme nervioso.

- ¿Pongo algo de musica? ¿Queres ver la tele? - ¿La tele? ÑÑÑÑIIIIICCCCC Que frenazo.
- ¿Que dan? - Pregunte.
- Por el canal del satelite ponen muchas pelis buenas. Algunas picantitas. ¿Quieres ver alguna? - ¡Buf! ¡Buf! ¡Buf! Estaba ardiendo ya. Esta quiere marcha.
- No tengo preferencias. Pon lo que te apetezca ver.
- Bien. - trasteo con el mando de la tele y del receptor del satélite y puso una película. Yo no prestaba atención a la tele. La miraba a ella. Y ella al televisor.

Estuvimos en silencio largo rato, mirando la tele y mirandonos el uno al otro. Sin atrevernos a hablar ni a tocarnos, pareciamos dos quicieañeros, en serio. Cuando termine la copa me puse en pie.

- Bueno. Es tarde. Me marcho. Mañana madrugamos los dos. - Me miró y sonrio.
- Vale. ¿Nos vemos mañana? - preguntó.
- Te llamo a la oficina para pasar a recogerte, ¿te parece?
- Mejor llamame al movil. En el tuyo tienes grabado mi teléfono. - Me guiñó un ojo.
- ¿De verdad me lo habia olvidado en el bar? - Pregunte.
- Siii. ¿Qué quieres dar a entender? - Si hizo la ofendida.
- Nada, nada. Cosas mías. Pensaba que lo habia olvidado en el despacho de Paco. - Mentí.
- Pues no, lo olvidaste en el bar.
- Bueno, pues me voy. - Me acompaño a la puerta. Cuando estaba abriendo la puerta la empujó y la cerró y se me abrazo al cuello besándome en los labios con fuerza ¡que impetuosa es esta mujer!!!!.
- Vete ya. - Me dijo cuando se separo. Y abrio la puerta.
- Hasta mañana - me dio tiempo a decir antes que cerrase la puerta a mis espaldas. Volvio a abrir un poco y me dijo:
- Hasta mañana, caballero.

Y así trancurrio la primera cita con Rosa. Estoy hecho un lío, pero me alegro de que no pasase nada en su piso. Quizás ahora estaría lamentandolo y me gusta demasiado para estropear la relación así a la primera.

A ver mañana que pasa. Me voy a dormir, han sido demasiadas emociones para un día.
Martes, 17 de Mayo de 2005 23:45 #.

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Autor: Pedro

Ufff, increíble lo de Rosa, aunque informate un poco mejor sobre ella... Ojala! me pasase a mí con unos de mis clientes o similiares, jaja. Un saludo de un gaditano...

Fecha: 18/05/2005 16:12.



Autor: hatxe

Aaaaaah, pero mira que eres pardillo.
Te has caido con todo el equipo.
Espabila un poco, que esa te devora, se come la carne y te escupe cuando solo te queden los huesos. Eso en el mejor de los casos. En el peor colo ca a sus amiguetes en tu empresa y luego si te he visto no me acuerdo.

Fecha: 19/05/2005 11:04.


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